DIARIO DE NAVARRA, SOLO PARA MANSOS. Por Barquerito: "Toros amontillados"

Martes, 07 de Julio de 2015 00:00
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EL NOMBRE DE JANDILLA es de una laguna de la provincia de Cádiz. Del topónimo árabe fue calco el de la finca donde comenzó su andadura en 1930 como ganadero Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, el primero de la dinastía de Juampedros. El encaste Domecq –reconocido por la Unión de Criadores como “encaste Juan Pedro Domecq”- ha sido de una fertilidad insuperable. Sangre brava multiplicada.

Los hay que sostienen que, más que de una multiplicación, se trata de una división. Son los mismos que predican que la bravura moderna procede de un experimento consistente en reducir la fiereza. Entre la fiereza y la mansedumbre media un inmenso abanico de matices. El primer Juan Pedro Domecq ganadero titular, el de 1930, no se sintió criador de bravo propiamente. Compró una ganadería muy célebre pero en decadencia –la del Duque de Veragua- solo por publicitar sus vinos, brandis y licores.

A uno de los vinos finos de la casa –la firma Pedro Domecq S-A.- se le puso el nombre de Jandilla. Un vino amontillado. La etiqueta de aquel amontillado llevaba el hierro de los toros de Veragua, con su corona ducal, y los colores de la divisa, encarnada y blanca. Debió de dejar de elaborarse hace medio siglo. Un dato para curiosos y turistas accidentales de San Fermín: en la vecina Burlada, en el escaparate de la pastelería de Guerra -frente a la parroquia de San Juan Bautista-, se expone una colección de botellas en miniatura. En primer plano, una botellita de Jandilla. Enmohecida la etiqueta, resellado el tapón. No habrá quien le hinque el diente al amontillado. ¡Setenta y tantos años metido dentro de una botella!

Las particiones y/o multiplicaciones de la primitiva ganadería de Juan Pedro acabaron trayendo el nombre de Jandilla a la ganadería de Borja Domecq Solís –nieto del fundador Domecq-, que ayer lidió en Pamplona cuatro toros. El tercero fue el mejor.  Los cuatro eran de artillería. Nunca se habían visto jandillas tan armados en Pamplona. Los  dos toros que completaron corrida eran del hierro de Vegahermosa –propiedad de Borja Domecq hijo- y dos de ellos, segundo y sexto, contaron entre los tres más descarados de la fiesta. Amontillados, remontados, tremendos. Apenas una gotita de Veragua.