"Torerías del Aljarafe". Artículo de Cipríano Díaz.

Martes, 17 de Agosto de 2010 00:00
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Existía en el ambiente de los aficionados de Valverde del Camino, gran expectación por vivir la intensidad encastada de ganadero debutante Cebada Gago, y prueba de ello, que al término del festejo, todos comentaban la diversidad de comportamientos, que los “cebaítas” habían ofrecido, hasta el punto del interés de una corrida de gran calado, por presentación y juego, este diverso, pero todos muy encastados, destacando  el cuarto, bravo, con fijeza, noble y humillado, que mereció mejor trato por su matador, y siguiendo en orden de calidad, el lidiado en segundo lugar, otro gran que puso con su casta, una gran calidad, también mereciendo una lidia más adecuada a su buenísima conducta, sin dejar atrás el sexto de la tarde, un toro manejable, que fue a más por la buena lidia de su matador. El quinto, otro toro que ilusionó, pero que por la vara colocada, se desangró violentamente, quedando casi sin vida y acobardándose al final. El primero complicado y corto por los dos pitones, el tercero muy complicado, reservón, probón y mirando, es decir muy difícil.


Con esta corrida, se cerraba la feria taurina valverdeña, solo quedaba anunciada la clásica becerrada Salto a la Fama, un cierre con vitola de festejo en consonancia con las exigencias de los aficionados, que en la presente edición, notaban la falta de los “cuadri”m que tantas tardes de gloria, ofrecieron para la fiesta de toros en Valverde del Camino.

Del cartel, por número de trofeos cortados, Sánchez Vara y Agustín de Espartina, que abrieron la Puerta Grande, entre las ovaciones del público, mientras que a pié y por el centro del coso taurino, se despedía Emilio Silvera entre aplausos de cariño de los aficionados valverdeños.

Lo mejor y único para el recuerdo, la actuación del debutante Agustín de Espartina, que en su primero, hizo un alarde de valor y conocimientos, que dominó al difícil Cebada, cruzándose siempre al pitón contrario, muy firme y sin dudar ni un momento, las exigencias de su oponente, Su cabeza discurrió con gran talento lo que le deparaba su suerte, y de haber estado acertado con el descabello, el premio hubiese sido de gran importancia. Fu en este toro, donde se magnificaba la grandiosidad de un joven matador, con hechuras de figura del toreo.


Pero aquí no terminaba todo, no estaba satisfecho con haber saludado al final, y en el toro de cierre, cuajó una actuación portentosa, muy seguro, firme y con una tauromaquia de profundas convicciones, alargando la faena de su oponente, hasta llevarle muy largo y reunido, levantando al público de sus asientos, para redondear su tarde, y ahora si, con las dos orejas de su oponente. Al final, y cuando iba en hombros de los aficionados, todos se hacían felicitaciones, por haber descubierto a un matador de toros, muy valiente, cruzado, ligado y templado, un aire nuevo de TORERIAS DEL ALJARAFE.


Otro debutante de la tarde, era el matador Sánchez Vara, decidido, pero vulgar, siempre al hilo del pitón, sin pasar el fielato y faltando acoplamiento en su expresión torera, que el público aplaudía generosamente, pero que no dejó huella en el aficionado, desaprovechando y estando por debajo del primero de su lote, un gran toro, siempre por encima de su matador. Dos orejas en su primero y una oreja en su segundo, fue la suma total de trofeos, que se le concedieron al final de su actuación.


Y ahora me toca analizar la actuación de mi entrañable Emilio Silvera, una tarea que me duele en el alma, porque su actuación no fue lo que todos esperábamos. Desconfiado, con dudas, sin cruzar el fielato, siempre el paso atrás y echando la embestida para fuera. Pero lo que me dolió, fue como el público a voz en grito, le exigía en su segundo, el mejor toro de la tarde, se cruzara y se encumbrara, pero el torero no tenía capacidad para el gesto, fue a menos, el torero, no el toro, que expresó con su embestida, todo lo bueno que tiene la casta, cuando en ella se reune la bravura, la fijeza, la nobleza y la humillación en la embestida, más imposible, mientras su matador, no se cruzaba, toreo lineal y costándole un mundo reunirse con aquel extraordinario toro, que mereció la vuelta en el arrastre, y que lo hacía con una oreja menos, porque Valverde del Camino, quiere con veneración al matador de toros de Huelva, habiendo oído palmas en su primero.


Ya no queda más que comentar de la corrida y la feria taurina de Valverde del Camino. Ahora toca hablar de la ruptura entre Ayuntamiento y los empresarios Hermanos Santacruz, algo que todavía no ha sido explicado a la opinión pública, sabiendo que su gestión fue impecable al frente del coso taurino de la calle Carpintero, elevando la feria taurina valverdeña, a cotas insospechadas, y prueba de ello, que la actual empresa, que ha gestionado con solvencia, se ha visto obligada, a seguir los pasos de sus antecesores, es decir, toros con cuajos y de impecable trapío, mucha seriedad, como corresponde a la revolución que marcó Sergio González Ponce, desde su llegada a la plaza casi bicentenaria de Valverde del Camino.

Po este ruedo, pasaron las reses de los Hijos de Celestino Cuadri, en ese coso taurino, se indultó “Revisor”, también los “albaserradas” de Adolfo Martín, los “veraguas” de Prieto de la Cal, hizo debutar a las ganaderías valverdeñas de  Pepe Moya, Juan José Blanco y Hermanos Santacruz. Podría extenderme, pero no es este el momento, lo será a partir del martes próximo. Cuando supimos de los acontecimientos, supimos guardar silencio, no quisimos con nuestros comentarios causar pèrjuicios a Valverde del Camino, terminada la feria, todo es distinto.