Distinguido paso por San Isidro del torero de Burdeos con un violento toro de Juan Pedro Domecq
Cogido y lesionado en el codo izquierdo, no pudo rematar su faena al quinto
La segunda corrida de Juan Pedro en la feria no tuvo casi nada en común con la primera
Madrid, viernes, 5 junio de 2026. (COLPISA, Barquerito).- 26ª de San Isidro. Calor aliviado por brisita. No hay billetes. 23.700 almas. Dos horas y diez minutos de función.
Cinco toros de Juan Pedro Domecq y un sobrero -2 bis- de Montalvo (Juan Ignacio Pérez-Tabernero).
Uceda Leal, silencio en los dos. Clemente, silencio y cogido por el quinto. Estocada de Uceda Leal para acabar con el toro. Ovación para el torero, en la enfermería. Pablo Aguado, pitos y silencio.
PARTE MÉDICO CLEMENTE. Luxación de codo izquierdo. Policontusiones. Se realiza reducción e inmovilización con férula y se traslada al Hospital Fraternidad-Muprespa Habana para estudio radiológico. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia. Fdo. Dr. Máximo García Padrós / Máximo García Leirado.
DE TRAZA Y condición desiguales, la corrida cinqueña de Juan Pedro Domecq no fue sencilla ni pudo jugarse completa. Justo de trapío, un toro muy sevillano, el segundo, enlotado con un quinto montado y muy ofensivo, claudicó después de un primer puyazo cobrado de costado y fue devuelto.
El quinto fue el toro de la corrida. No solo por su imponente estampa, también por su aire agresivo y díscolo, dos caracteres acentuados por la movilidad. Lo había esperado a porta gayola Clemente, que perdió pie tras librar la larga cambiada de rodillas y estuvo a punto de ser alcanzado por el que iba a ser el primero pero no el único ni el último derrote del toro. Los delantales ajustados y apurados con que Clemente fijó el toro tuvieron mérito y eco. Encelado en un primer puyazo, pronto en banderillas, fue al cabo toro guerrero, brusco al lanzarse, derrotes en el remate. Toro de público también. Al público brindó Clemente una faena de tensión obligada pero natural compostura, encaje y asiento indiscutibles, pureza al traerse el toro por delante y toques fuertes cuando convino y no siempre. La apertura por telones fue de riesgo.
Violento por la mano izquierda, no dejó a Clemente redondear en dos primeros intentos con la zurda. Por la diestra, en cambio, y entre rayas, la mano baja mandona, Clemente ligó tres tandas cortas bien tiradas, de mucha verdad. Respondió el toro entonces, embestida eléctrica. Un solo terreno, no solo porque un vientecito molesto no aconsejaba salirse al tercio, sino en señal de dominio. Para abrochar faena Clemente volvió a ponerse por la mano izquierda, avisó el toro, que lo estuvo midiendo entonces y en el momento en que se cruzaba lo prendió feamente por el muslo. Voltereta. Parecía grogui el torero. No salió de la enfermería. Llegaron rumores de que no había cornada sino lesión en un brazo, tal vez una fractura. Finalmente, una luxación de codo.
Con mucha cara, dormido de partida, encelado en el caballo y espabilado en banderillas, el primero de corrida se revolvió por sistema en embestidas cortas, defensivas. Uceda Leal no se confió. Media estocada. El tercero, corto de cuello, la cara a media altura, no llegó a descolgar. Celoso, fue toro pronto, pero sin entrega, a su aire.
Pablo Aguado no encontró la fórmula. Dos pinchazos, media atravesada, dos descabellos. Se enfadaron con él. El cuarto fue el de más armoniosas hechuras, engatillado, astifino también. Uceda se dejó querer por su parroquia fiel en el saludo mixto de capa rematado con dos medias. En un templado quite por tafalleras Clemente se hizo también querer. Por la mano derecha cortó el toro, de frágiles apoyo, y por la izquierda trató de enredarse Uceda sin toques ni demasiada convicción. Una estocada sin puntilla. El último, acapachado, manejable, se encontró con un Aguado ligerito, convencional y displicente. Una estocada.
El sobrero de Montalvo que Clemente mató por delante -de buena estocada, por cierto- hizo salida de corraleado, fue picado muy trasero y acusó el castigo cabeceando en la muleta. Duró muy poco. Dispuesto, Clemente, brillante en una apertura de horma, no se escondió. Toro a menos, eco cero.
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Cuaderno de Bitácora.- El mercado de abastos de Puerta del Angel ya era en la primitiva trama del barrio un espacio rectangular destinado a la venta de víveres. El mercado de ahora, fachada enladrillada, dos plantas, pero solo la superior abierta al público, ha resistido el paso de los años con buena salud. Reconvertido en parte en "gastromercado", es el espacio público con más vida de todo lo que ha ido creciendo a los dos lados del paseo. Junto al mercado, una amplia terraza con kiosco de música -ahora desfigurado con pinturas de colores-, bancos, zona de juego infantiles y mesas con tertulianos. Aquí se gestó y se cuece el mundo vecinal. Aquí se defiende la esencia vieja. Aquí se vive. ¡Viva la vida urbana! Y todo eso.





