Esta tarde, la corrida en casa, TeleMadrid. Y mañana y pasado, lo mismo. Convalecencia y confinamiento por una crisis pulmonar, mal recurrente pero esta vez más inoportuno de lo habitual. Espero estar de vuelta el domingo, uno de mis carteles preferidos de San Isidro. Fortes, David de Miranda y Víctor Hernández, toros de Alcurrucén.
Miércoles, 20 de mayo de 2026.- La corrida de hoy, la de Saltillo, no ha sido sencilla pero me la esperaba bastante más difícil. Solo el cuarto, una percha desproporcionada, creo que cinqueño, ha salido imposible, manso en el caballo, violento y virulento. Sin pararme a hacer recuento, lo tengo por el más difícil de toda la feria. Me ha gustado la calma segura con que ha andado José Carlos Venegas con él. Recordaba una pelea angustiosa suya en San Isidro hace ya tiempo con un toro de Cuadri de sentido y en oleadas. Nada que ver aquella pelea sin cuartel y tan bien librada con esta otra. Con el primero de corrida, un precioso modelo de Saltillo, que ha metido la cara por la mano derecha y solo por ella, he visto a Vanegas muy asentado y seguro, preparado a pesar de lo poco que torea en público. Me ha llamado su naturalidad, ni un gesto de más, recursos. Y excelente matador.
El lote de Juan de Castilla -tercero y sexto- ha sido el de mejor trato. El tercero, a menos, ha tenido una docena clara de embestidas. El sexto, el más bravo de todos, se comía la muleta con el estilo del encaste, el encaste Saltillo que Victorino ha sabido modular por arte de magia. Convaleciente todavía de un grave percance sufrido en enero, cojera mal disimulada, Juan ha salido del paso con apuros. Creo que la gente lo ha respetado.
No ha tenido suerte Juan Leal, tan dispuesto como suele. Solo un saltillo, el segundo, toro a la fuga que no ha podido sujetar en la muleta. Y un sobrero de Couto de Fornilhos descarado, grandón, que no ha tenido la menor entrega. A los dos los ha matado por arriba .
Salí a comprar Prensa a las 2 de la tarde. Parecía un día de julio o agosto. No exagero. Sí exagero.





