TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Madrid. Crónica de Barquerito. Ismael Martín, relevo seguro para carteles de banderilleros.

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Confirmación más que aceptable del torero salmantino


Corrida noble de Mayalde castigada en parte por la falta de fuerzas


Dos serios cinqueños de buena nota


Valeroso Samuel Navalón


Renuncia indisimulable de El Fandi


Madrid, viernes, 6 junio de 2025. (COLPISA, Barquerito).- 25ª de San Isidro. Veraniego. 18.526 almas. Dos horas y media de función.

Seis toros del Conde de Mayalde. El 5ª, sobrero.

El Fandi, silencio en los dos. Ismael Martín, que confirmó la alternativa, ovación y palmas. Samuel Navalón, ovación y ovación tras aviso.

Dos quites providenciales. Uno de David Picón a Ismael Martín en el 1º bis al salir perseguido en banderillas y otro de Agustín de Espartinas a Samuel Navalón tras ser desarmado en el recibo a porta gayola del tercer toro.

 

El toro de la confirmación de alternativa de Ismael Martín, primero de los tres cinqueños de la corrida del Conde de Mayalde, castaño lombardo, aleonado, hondo y badanudo, buenos apuntes al tomar engaño, claudicó antes y después de varas, y fue devuelto. Se corrieron turnos y entró en liza el quinto de sorteo, playero, serio, de mucha viveza. Dos largas cambiadas de rodillas en tablas de Ismael, tarjeta de presentación. Empujó el toro en varas pero perdió las manos al salir. Brillante tercio de banderillas de Ismael. Un primer par de dentro afuera, un segundo de poder a poder y un tercero cuarteando del que salió perseguido en la querencia del toro. Quite antológico de su tercero de cuadrilla, David Picón. Y una faena seria y resuelta, abierta por alto, templadita en redondo -dos tandas- y limitada por la condición del toro, tan noble como justo de fuerzas. Una buena estocada.

Fueron mayoría los toros playeros. Anchos de sienes, dicen los toreros. No tanto los dos más enterizos que se emplearon con un punto de temperamento: un cuarto de espléndidas hechuras, veleto, un cromo, castaño salpicado, casi sardo, y un cuajado sexto cinqueño que, pronto y elástico, tuvo un pitón izquierdo más que notable. Samuel Navalón le hizo un ceñido quite por gaoneras al toro playero de la devolución de trastos.

El Fandi, padrino paternal de la confirmación de Ismael, no lo vio tan claro como Navalón. Se lo encontró crecido en banderillas y optó por un trasteo desconfiado de trámite.

A recibir al tercero, otro de los toros de San Isidro que han pasado de los 600 kilos, se fue Navalón a porta gayola. Caída en la resolución del trance, un quite salvador de Agustín de Espartinas y paliza para el toro, que suele violentarse en esa suerte y su coda. Claudicante en varas, toro con fijeza y particular nobleza, pero de embestidas agónicas. La apertura de faena, alarde de rodillas y cite en distancia, no fue la mejor idea. Faena de equilibrista, de sostener el toro sin pegarle tirones, de librar muletazos de mérito, firme el torero, que antes de cuadrar pretendió adornarse sin razón ni éxito con una tanda de rizos en trenza. Una buena estocada.

El signo de los toros playeros cambió con la salida del cuarto, cinqueño, veleto, insuperable trapío, Corrido en varas -se quitó el palo-, en banderillas vino fuerte en galopadas y plantó cara muy en serio después. El Fandi acompañó embestidas sueltas sin gobierno del toro ni intención de hacerlo. Media estocada bastó.

También Ismael Martín se fue a porta gayola a recibir al sobrero. Larga ajustadísima y lances vibrantes y asentados en la coda habitual, y el remate de media verónica de rodillas que pareció un homenaje a Julio Robles. Muy pegado en el caballo, el toro se prestó a un buen quite de Ismael por gaoneras y otro de Navalón por chicuelinas despatarradas. Promesa de nada. Sangrado en exceso, el toro buscó la querencia de toriles. Afligido, parado en seco, se echó. Ni siquiera hubo necesidad de apuntillarlo.

De nuevo Navalón a porta gayola, con desarme y apuros. Se durmió el toro en el caballo, despertó en banderillas -fino galope- y fue en la muleta de dos caras: punteó engaño por la mano derecha, descolgó por la otra, y con estilo excelente. Faena de más voluntad y firmeza que acierto del torero de Ayora, que se pasó de tiempo.

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Cuaderno de Bitácora.- Aquel percance de Ortega Cano con el toro de Palomo Linares fue en la plaza de Aranjuez, La más bella de la provincia. La vega del Tajo fue muy torera, ya no. Pero la corrida de San Fernando, del 30 de mayo, sigue teniendo tirón especial. La plaza inspira a los toreros buenos. A los que saben torear.

Última actualización en Viernes, 06 de Junio de 2025 21:06