TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

  • Incrementar tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar tamaño de la fuente

Madrid. Crónica de Barquerito: "Otra buena novillada de Fuente Ymbro"

Correo Imprimir PDF

La cuarta del hierro lidiada este año en las Ventas y la más templada de todas

Mano a mano forzado de Víctor Hernández y Álvaro Alarcón. Sobresale Víctor con ventaja


Madrid, Sábado, 1 de octubre de 2022. (COLPISA, Barquerito)

Las Ventas. 1ª de la feria de Otoño. Templado, soleado. 13.105 almas. Dos horas y cuarto de función.

Seis novillos de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo)

Mano a mano. Víctor Hernández, ovación tras un aviso, ovación y una oreja. Álvaro Alarcón, ovación, silencio tras aviso y silencio. Alarcón, herido de pronóstico leve por el segundo -cornada de 15 cms. en el muslo derecho-, mató a su primer novillo y, operado bajo anestesia local, salió para matar los otros dos de lote, jugados de quinto y sexto.

Sobresaliente, Adrián Henche.

LA NOVILLADA de Fuente Ymbro, de buenas y diversas hechuras, tuvo por nota común la nobleza. “Dóciles y bravos”, decía de los toros nobles y francos un experto tan autorizado como Alberto Vera, alias Areva, que escribió mucho, sencillo y bien de toros durante los años 30, 40 y 50. Solo el segundo de este primer festejo de la feria de otoño desentonó de la conducta general: no paró de bramar desoladamente y, apenas picado, se acostó o revolvió después de enganchar engaño demasiadas veces. En un lance de azar prendió a Álvaro Alarcón, lo revolcó e hirió. Mientras se asistía a Álvaro en el mismo platillo, el toro, retenido junto a un burladero, pareció enterarse y, al volver a la carga, lo hizo gazapeando. Ni siquiera eso fue borrón. Solo que contó el contraste con el novillo que partió plaza, muy ovacionado en el arrastre. Ritmo, codicia, entrega. Aguantó en el mismo son una faena de no menos de cincuenta embestidas. Fue el novillo más vareado y ligero de los seis, el más pronto también. Ejemplo perfecto de la dócil bravura.

Después de tumbar de media sin puntilla al novillo que lo hirió, Alarcón pasó a la enfermería. Pareció saltar por los aires el mano a mano anunciado y la rivalidad previsible o prevista. Sin noticias del alcance de la cornada, se tuvo la sensación de que Víctor Hernández, resuelto, encajado y templado con el excelente primero -mucho mejor el toreo al natural, traído por los vuelos, que el toreo en redondo, forzado a golpes de muñeca-, tendría que matar cuatro novillos. Los dos restantes de su lote y los dos que iba a dejarse Alarcón. Ese detalle puso a la gente de su parte. Y tanto que se reclamó premio para un segundo trasteo, bastante más breve que el primero, igual de firme y resuelto, más ligero también y rematado con estocada sin puntilla.

Se corrieron turnos a la espera de la posible salida de Alarcón, y Víctor mató en cuarto lugar el quinto de sorteo, engatillado y ensillado, el único que escarbó de comezón y que, ligeramente rebrincado de partida, tomó engaño con temple del bueno. Fue una faena de cierta tensión, toreo embraguetado con la izquierda, pero despegado por la diestra, soberbios pases de pecho y un final de rodillas frontal por alto abrochado con molinete y dos pases del desdén de gran efecto. Y un estoconazo. Una oreja. Y una interminable vuelta al ruedo de las de hacerse de noche.

Probados sus recursos, su afán y su seguridad, Víctor acabó proclamándose vencedor de un duelo que en realidad no existió y ni siquiera fue de reñir cuando todavía estaba entero Álvaro Alarcón. En manos de Álvaro cayeron dos novillos de apenas parecido con los demás, salvo por su nobleza. El quinto, que manseó de salida, tuvo en la muleta bondad y fijeza. El sexto, justísimo de fuerzas, embistió al ralentí, casi de puntillas. Con el uno estuvo Álvaro machacón. Con el otro, tranquilo, pero sin apostar por nada.

===========================================================================
Cuaderno de Bitácora.- No hay sábado sin boda de boato en la basílica de San Miguel, calle de San Justo, junto al palacio arzobispal y frente a la biblioteca municipal levantada sobre las ruinas de la casa de los Vargas, que se caía a pedazos. La biblioteca se tiene por un edificio singular y tal vez lo sea, En el patio crecieron dos magnolios gigantes y se ha reproducido un pozo remedo del original. En una mesa alta dos días por semana juegan al ajedrez dos damas de edad, y juegan científicamente, anotan jugadas, se acompañan de manuales. Al patio vierten los corredores de las cuatro plantas. En la del sótano, una sala de lectura de mesas corridas y libros de referencia. Ayer me entretuve con el tomo XVIII de la Historia de España de Espasa Calpe-Menéndez Pidal-Jover Zamora porque tenía ganas de leer cosas de la corte flamenca que Carlos I se trajo a Castilla sin contar con nadie. Me interesa volver al primer gran fracaso de la historia moderna de España: los Comuneros, las Comunidades. Un triste asunto.

Enfrente del arzobispado y San Miguel se acomodan a diario gentes sin hogar y de orden. Para ellos es el espectáculo de las bodas de los sábados a las 12 de la mañana, que recomiendo encarecidamente. Ricos y pobres en escena. Los novios contratan una banda de música que interpreta fanfarrias para entretener la espera. La novia llegó diez minutos tarde. Una cola de no menos de diez metros. Raso blanco. Y un ramo de rosas rojas.. .
Última actualización en Sábado, 01 de Octubre de 2022 19:52