TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Salamanca. Crónica de Barquerito: "Una faena extraordinaria de Morante"

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Con un sobrero de Cuvillo que, toro a más, fue el más encastado de una corrida terciada de pobre nota

A hombros la terna

Tarde de no hay billetes.


Salamanca, domingo, 18 septiembre de 2022. (COLPISA, Barquerito)

Salamanca. 5ª de feria. Nubes y claros, templado. 11.800 almas. No hay billetes. Horas de función. Seis toros de Núñez del Cuvillo. El cuarto bis sobrero.

Morante, pitos y dos orejas. Talavante, dos orejas y aplausos. Roca Rey, una oreja y dos orejas.

Un caballo de pica espantado desmontó al picador de turno, rompió las tablas y cayó en el callejón. Ileso tras una laboriosa faena de monosabios y asistencias para desvestirlo e incorporarlo.

LOS LOTES DE LA corrida de Cuvillo parecieron hechos a ciegas. Cuatro toros de linda traza, terciados, con el sello predominante de sangre Juan Pedro, y dos que sacaban los pies del tiesto: un feo primero basto y badanudo y un cuarto cinqueño muy montado y o destartalado. El lote de Morante. Sardos, colorados y castaños: corrida de pintas polícromas. El segundo de sorteo, sardo, 490 kilos, fue el de mejor hechuras. El tercero colorado, un zapato o un bombón. Los dos últimos, castaños. Más cuajadito el quinto que el sexto, escobillado al rematar de salida en un burladero.

Siete toros había traído Cuvillo a Salamanca. El único negro del envío, alto de agujas, más cuerpo que los demás, quedó de sobrero. Hasta que llegó su hora. Y la fortuna de venir a manos de Morante, que había cortado por lo sano con el primero porque lo vio y sintió mansear sin arreglo posible casi desde la salida: trote boyancón, muy poca fuerza, un puyacito de refilón, una coz al rematar Morante una única serie de tanteo, trallazos a

la defensiva, la cara por las nubes. Morante se fue por la espada de acero y en el mismo terreno mínimo donde estuvo trasteando cobró, soltando el engaño, media tendida que bastó. Pitaron al toro, que, herido, se fue al paso hasta la misma puerta de chiqueros, y ahí se echó. Manso de solemnidad, dicen los clásicos. Y pitaron al torero sin ofender.

Se esperaba que el cuarto de corrida fuera el toro de compensación. Para nada. Corretón, se estrelló hasta tres veces con dos burladeros distintos, los corneó por arriba y por arriba tomó engaño sin fijeza ni fijarse. Morante se había dejado el capote de vueltas verdes en el hotel y se apuntó esta vez al de casi toda la vida: de grana y oro.

Con él muy recogido y muy encima quiso dejar probado que el toro estaba reparado de la vista. Un puyazo sin darse por enterado el toro. Y otro más apenas señalado y tapado de entrada y salida. Es probable que Morante hiciera un gesto al palco y pidiera la devolución. El ambiente era de gresca. Pañuelo verde. Tardaron un raro en salir los cabestros. El toro volvió a corrales sin seguirlos. Y entonces salió el sobrero que llevaba el nombre de una reata sobresaliente en la ganadería: Arrojado. Aunque el segundo, pastueña nobleza, ritmo dulce, fue el de mejor condición con diferencia, este sobrero, el único problemático, iba a ser gracias a un Morante tan revuelto como inspirado el toro de la corrida. Se soltó sin divisa, nervioso y abanto se huyó de partida, pero no tanto como el que partió plaza. Morante lo tuvo que perseguir para fijarlo con lances de buen dibujo rematados con media y un capotazo por alto del repertorio gallista. Antes de llevarlo al caballo, quitó por las afueras. El toro estuvo a punto de soltarse, cobró de costado un puyazo menor y volvió a la jurisdicción de Morante para un quite a la verónicas de manos altas y capa desplegada.

Estaba levantado el toro todavía y, sin embargo, Morante abrió faena por alto, pegado a las tablas y rodilla flexionada. El remate de los ayudados fue con un natural y el de pecho. Se salió de tablas al tercio Morante y ahí fue una primera tanda de cuatro redondos cosidos, de rico compás. Embestidas rácanas, Otra tanda parecida. Se arrancó la banda con un pasodoble que en Salamanca es una declaración de principios, “El Viti”, que tiene letra y la gente lo canturrea. Y ahí empezó todo. O volvió a empezar. Morante se cambió de mano, obligó demasiado al toro, que lo desarmó, y con sorprendente agilidad rescató la muleta de las mismas manos y siguió y completó tanda.

Entonces entendió la inmensa mayoría que había venido por todas. El desplante de la tanda del desarme fue celebrado. Y todavía más otro con que remató una tanda de frente en redondo columpiándose entre los cachos del toro. Al abrirle espacios, el toro, al que se trajo enganchado siempre, respondió. Llegó el momento de irlo cerrando y de preparar un final apoteósico: Morante pisando el terreno del toro y jugando con la muleta en péndulos del repertorio mexicano -de Manolo Martínez, de Eloy Cavazos- provocó hasta cinco embestidas seguidas sin perder pasos ni dejarse tropezar. La plaza! fue un volcán. Todavía antes de la igualada, Morante se estiró al natural de frente, tres, y el de pecho. Y una estocada por el hoyo de las agujas. Se arrastró sin orejas el toro. La vuelta al ruedo fue un delirio.

Esa faena se comió cuanto hubo antes y cuanto pasó después. Tal vez por ser cosas demasiadas veces vistas. Una faena correcta y casi académica, ligerita, de Talavante al toro meloso, un trasteo bastante farragoso de Roca Rey al torito de felpa tercero que se vino abajo enseguida, la discreta pelea despegada de Talavante con un quinto de mortecino son y los afanes y disparos de bengalas de Roca con un sexto que se paró de manso. A los dos toros mató Roca con verdad y fe. Llovieron las orejas en cascada.

Salió la gente tan contenta.

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Cuaderno de Bitácora.- Últimas noticias camperas: los lobos llevan matadas este año y hasta el 31 de agosto en la provincia de  Salamanca 281 cabezas de ganado. 73 de bovino y 208 de ovino. Datos aportados por Susana Magdaleno en La Gaceta. En Horcajo Medianero, 43 vacas muertas. En Sardón de los Frailes, 57 ovejas. En Villaseco  de los Reyes, 39 ovejas y 4 vacas.¿Qué hacemos? Aquí no se habla de lobos, sino de "el lobo". El lobo mata.

Los colegios religiosos ocupan espacios enormes, manzanas enteras de la ciudad. Los calasancios de Canalejas,  los jesuitas de paseo de San Antonio, las monjas de Vedruna del paseo del Rollo. Llama la atención. La Universidad  Pontificia, en la Clerecía, ocupa más espacio conjunto que toda la Universidad renacentista. Normal. O no tanto.

En el paseo de la mañana, San Esteban, las Dueñas, el puente romano hasta la otra orilla, el autobús en la avenida  de Fregenal hasta la Alamedilla, y de vuelta al centro porque estaba sin hacer la habitación del hotel, ocupado por muchos  franceses. Un paseo hasta Monterrey y las Úrsulas, la plaza de los Bandos, con la que estoy unido sentimentalmente por lazos de memoria, la plaza de Santa Eulalia -desapareció hace años la gran librería de Anaya-, la Torre del Aire, el Corrillo ,San Martín y una cita en el Novelty con un escritor de la Fuente. La Fuente de San Esteban. Un escritor que ama el ferrocarril.  Como tiene que ser.

Y el Tormes.

Última actualización en Lunes, 19 de Septiembre de 2022 11:21