TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Bilbao. Crónica de Barquerito: " Tres notables toros del Puerto"

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Paco Ureña se entrega con el sexto


Talavante despilfarra un quinto excelente y se tapa con un bravo segundo


Morante firma la faenas más refinada con un primero reservón.


Bilbao, Viernes, 26 de agosto de 2022. (COLPISA, Barquerito)

Bilbao. 7ª de las Corridas Generales. Soleado, templado. 11.000 almas. Dos horas y media de función. El paseíllo, con 7 minutos de retraso, por llegar tarde Talavante. Cuatro toros de Puerto de San Lorenzo y dos -3º y 4º- de La Ventana del Puerto.

Morante, saludos y silencio. Talavante, que sustituyó a Roca Rey, una oreja y silencio. Paco Ureña, una oreja en cada toro. Al final pasó a la enfermería

para ser revisado e intervenido por el equipo médico de la plaza de una cornada interna de 6 cms, de carácter leve, en la parte alta del abductor derecho, sufrida en su percance del tercero de la tarde al entrar a matar.


CORRIDA DEL PUERTO trajo tres toros de muy buena condición: segundo, quinto y sexto. Y uno, primero, reservón y encogido, que tardó un mundo en medio estirarse de mitad de faena en adelante y de corresponder así al generoso trato que le dio Morante en la que iba a ser al cabo la faena de más lógica y calidades de la tarde. Llegó a recular ese toro que, siendo cobardón, tuvo nobleza, pero a Morante le sobraron las ideas y los recursos para, en zona de toriles, y a pesar de que el toro llegó a meter la cara entre las manos, obligarle a tomar engaño. La faena, sencilla y primorosa, tuvo de base asiento natural. Morante pareció no hacer ningún esfuerzo, aunque convencer al toro no fuera fácil. Hubo detalles singulares dentro de una improvisación inteligente en la elección de terrenos y, como es proverbial en su caso, en las soluciones de tandas. Los seis lances de saludo y la media revolada de remate acabaron siendo la única muestra de toreo de capa de categoría de toda la tarde.

Morante salió vestido con un punto de extravagancia: terno de seda cacao y tupida pasamanería blanca, fajín verde, chaleco con golpes de oro y medias blancas, que llamaron la atención. Lo sacaron a saludar al tercio después de arrastrarse el toro, único garbanzo duro de los cuatro atanasios de Lorenzo Fraile.

Con los cuatro atanasios vinieron a Bilbao dos toros del segundo hierro de la casa, La Ventana del Puerto, encaste de cruces Domecq. Salieron rana los dos. Uno de ellos, el segundo del lote de Morante, cuarto de corrida, colorado, sin fuerza, andarín, y protestón. El inicio de faena, ayudados por alto y por bajo, fue prometedor. En cuanto tocó venir por abajo, el toro cabeceó y que no. Como correspondía, Morante abrevió. Antes de media estocada de rara habilidad, unos muletazos por delante del repertorio del toreo de aliño.

El otro toro de La Ventana, tercero de sorteo, se escupió del caballo de pica. Con solo dos picotazos se cambió el tercio. Apretó a su querencia de toriles en banderillas, persiguió a un banderillero -Álvaro Azuquita, tercero de Paco Ureña- y estuvo a punto de herirlo en serio. Fue toro muy incierto y lidiado en medio de una interminable bronca monumental desatada en la galería de sol y sombra que hizo entrar en acción a los vigilantes. A pesar del ambiente encrespado y de la condición del toro, Ureña se fajó en porfía muy encima, deslucida, tan áspera como el propio toro. El ambiente se volcó con él y más, cuando, volteado al atacar con la espada y atracarse, pareció salir herido de la reunión y en zona delicada. Se supo después que el susto quedó en un duro golpe en el costado.

La suerte de los tres toros buenos fue muy dispar. Talavante, despegado y ligerito con el segundo, de inmaculada suavidad, pareció emplearse en una faena de las de más a menos en confianza, pero vestida con algún natural de largo trazo. Fue toro de los de dos orejas, pero se llevó una de las dos puesta al desolladero. De dos orejas fue también un quinto de espléndido porte, el mejor hecho de los seis, que descolgó ya antes de ir al caballo y tuvo el fondo de una caja de música. Fue en manos de un Talavante ausente e inseguro, despegadísimo y al hilo del pitón, un perfecto despilfarro.

El otro toro bondadoso, pero sin la categoría de segundo y quinto, fue un sexto hondo y gacho. Como es propio del encaste Atanasio, toro de menos a más, muy noble, con la fijeza de los otros dos, no tanto son, pero sí entrega segura. Ni un renuncio. La faena de Ureña, de tanta voluntad como desigual hilván, pecó de encimista en sus primeros compases y de general falta de ligazón, pero no estuvo exenta de alardes: un natural despatarrado y embraguetado, tan del repertorio del torero de Lorca, y una última tanda sin ayuda de espléndido encaje. Firme estuvo Ureña de principio a fin, Y otra vez se tiró a ley con la espada.

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Postdata para los íntimos.- Hay dos aromas propios de Bilbao: el de las pastelerías y el de café. Para beber café, Bilbao. Y más cosas.

En época de celo, digamos, la fragancia de los tilos debe de ser seductora, mareante. Los tilos de las Gran Vía son espectaculares. Y los más jóvenes del Parque de Amézola, ya empiezan a serlo. Antes de los toros, en el paseo por el parque, descubrí que ya empiezan a perder hojas los tilos nuevos del parque. Es anuncio del otoño. También los tilos de la rotonda de Bombero Echaniz son más nuevos que los de la Gran Vía, pero conservan todavía el verde de primavera. El tilo del Arenal, que fue la enseña del Casco Viejo, ya no está. En Bilbao pasa lo mismo que en Azpeitia, que todos los árboles urbanos están puestos en su sitio. En Amézola hay un abedul llorón digno de adoración. También empezaba a amarillear, ay. Y el castaño, a soltar sus frutos. Castañas muy pequeñitas. ¿El cambio climático?

Del viaje a Algorta de esta mañana no sé qué decir. Tenía ganas de ver el mar, la boca de la ría y el puerto, los canales de Erandio, la estampa del puente de Vizcaya. Y repetiré.

Agur, agur!
Última actualización en Sábado, 27 de Agosto de 2022 06:55