TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

  • Incrementar tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar tamaño de la fuente

Feria de Bilbao. Rejones. Crónica de Barquerito.

Correo Imprimir PDF

Una estupenda corrida de Bohórquez


Cuatro toros de excelente son y notable fijeza

 

Guillermo Hermoso firma los pasajes más vibrantes

 

Lea Vicens, ortodoxa y acoplada

 

Discreto papel de Pablo Hermoso

 

Palco generoso


Bilbao. 1ª de las Corridas Generales. 4.500 almas. Bochorno. Dos horas y veinte minutos de función. Seis toros despuntados de Fermín Bohórquez. El sexto bis, sobrero Pablo Hermoso de Mendoza, una oreja en cada toro. Lea Vicens, silencio y una oreja. Guillermo Hermoso de Mendoza, saludos en los dos.

Bilbao, sábado, 20 de agosto de 2022. (COLPISA, Barquerito)

EL PRÓLOGO PROTOCOLARIO se comió quince minutos de reloj. La banda le dio seis vueltas al Club Cocherito, que es en Bilbao el pasodoble de paseo y marca. No paró de batir la gente entonces las palmas. Palmeros y músicos iban a emplearse a destajo. El paso lento de los alguaciles se sumó al despilfarro de tiempo. Nada más aparecer Pablo y Guillermo Hermoso y Lea Vicens por la puerta de cuadrillas tronaron los aplausos, que subrayaron sin desmayo el saludo de las tres monturas barbeando tablas al paso y de costado. Una vuelta completa y, al cabo, una ligera exhibición de aires en formación triangular, con una ronda final casi apoteósica en el mismo platillo. El piso, regado a tiempo, estaba más que bueno. De alta nota las tres cuadras.

 

Castigadas por los tiempos muertos y las transiciones, las corrida de rejones son largas por sistema. Esta fue una de ellas. No tanto como interminable, que es la norma obligada, pero sin dejar de serlo. No perdió fuelle ni ganas de aplaudir la inmensa mayoría. Solo que la corrida de Bohórquez, bella, de muy buena nota y notable juego, se torció impensadamente a última hora. El sexto de sorteo asomó derrengado, se tambaleó descoordinado y fue devuelto por inválido. El sobrero, extraordinariamente distraído, sería seguramente el de peor nota del envío. Solo al sentir el hierro de un primer rejón de castigo, pegó un arreón. El segundo rejón le hizo sangrar a modo y se paró casi en seco. A los dos rejones de castigo se sumaron cuatro farpas clavadas tras varios intentos en vano y un trío de cortas cobradas en tablas y casi en carrusel. Guillermo Hermoso arrodilló al caballo Esencial que corrió con el riesgo de meterse en las mismas orejas del toro. No fue tarde  pródiga en aires de doma, pero los hubo. Galopes de costado de Pablo y Guillermo Hermoso, ataques de la siempre elegante Lea hasta los medios para quebrar o clavar al sesgo.

Cuatro de los seis, o siete, toros de Bohórquez salieron bravos. Contra costumbre, todos asomaron con el hierro de la divisa prendido. Ninguno se dolió. Viveza muy briosa del primero, son templado del segundo, embestidas muy cumplidas del tercero, que fue el mejor de todos. La primera mitad de corrida fue mucho más vibrante que la segunda. Se pararon cuarto y quinto, y esperaron. El doblete final fue un inesperado borrón. Como los tres primeros toros fueron tan francos, la gente se calentó. El tercero, el único que se cambió de tercio con solo un rejón de castigo y no dos como los demás, claudicó en una sola ocasión. Falsa alarma. Se enceló con sobresaliente ritmo y dejó a Guillermo Hermoso despacharse a gusto en un trabajo espectacular, con entradas por dentro, un par de clavadas al pitón contrario y salidas a galope tendido. Un exceso de gestos: braceando para provocar al público, incondicional con él. Un rejón de muerte muy delantero y nueve golpes de cruceta. Un chasco.

Certera clavando, sacando rejones y farpas de arriba abajo y en la vertical, Lea, muy segura con toda su cuadra, se hizo querer. Menos guiños al tendido que cualquiera de los dos Hermoso. Muy seria al atacar de frente y dejarse ver. Los auxiliadores abusaron de capotazos para fijar el quinto, que salió con muchos pies y pagó esa lidia tan de más. Pablo Hermoso, generosamente recompensado -la oreja del cuarto, la más fácil nunca concedida en Bilbao-, anduvo muy fallón en las reuniones de ese cuarto y mucho más centrado con el primero, demasiado castigado por los rejones, pero toro de mucha entrega.

Los músicos se ganaron la soldada con un repertorio sabido. Está por discutirse si la banda tiene que tocar en cuanto se cambia el tercio y empieza lo que en el toreo a pie sería la faena de muleta. La gente palmeó a última hora el Ragón Félez, uno de los clásicos. No se había visto cosa parecida nunca en Bilbao. Ganas de fiesta.

Última actualización en Domingo, 21 de Agosto de 2022 15:29