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Se torea como se és. Juan Belmonte

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Pamplona. Feria del Toro. Previa de Barquerito

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Tres años después, los sanfermines de siempre

Una novillada y una de rejones previas, y el 7 de julio, la Feria del Toro en marcha. Pura pasión.

ROCA REY ES DE NUEVO el gancho mayor de Pamplona sin distingos entre sol y sombra. Morante regresa con los máximos honores. La ausencia de Cayetano se dejará sentir. Carteles de desigual calibre, pero las mismas expectativas e incógnitas de siempre. En eso estriba el misterio de San Fermín: un año tras otro todo cambia, pero todo sigue siendo igual.

 

En 2020, primer año de pandemia, estaban apalabradas siete de las ocho ganaderías concurrentes en la edición 2019 de la Feria del Toro. Fue baja la del Puerto de San Lorenzo y entró por ella Fuente Ymbro. Para 2021, con la pandemia viva y coleando, se renovó con los ocho hierros el compromiso. Pero fue el segundo año consecutivo de suspensión forzosa de los sanfermines. Un solo precedente: 1937 y 1938. Años de guerra.

En 2022, en la celebración del centenario de la plaza, se anuncian los mismos ocho hierros previstos para 2020. Un caso excepcional de fidelidad a la palabra empeñada, regla de oro de San Fermín. Núñez del Cuvillo, Fuente Ymbro, José Escolar, La Palmosilla, Cebada Gago, Jandilla, Victoriano del Río y Miura.

El final de la Feria rozó en 2019 la tragedia. Ahora vuelve para contarlo su protagonista, Rafaelillo, que sobrevivió milagrosamente a la mayor paliza jamás vista en el ruedo de Pamplona. El cuarto toro de Miura lo cogió, hizo presa en el suelo y lo estrelló y casi reventó contra las tablas. El equipo médico, Ángel Hidalgo cirujano jefe, intervino a Rafaelillo en la enfermería de la plaza. Una operación titánica, un parte devastador, año y medio de convalecencia.

Después de ofrecerse el pasado mayo Antonio Ferrera a matar desinteresadamente como único espada la corrida de Miura, Rafaelillo, que desde su debut en 2008 solo ha matado en sanfermines corridas de Miura, se ha visto exonerado de tan pesada carga. Es fácil imaginar que la Casa de Misericordia -la Meca- tuviera decidido de antemano abrirle hueco en una de las cuatro corridas tenidas por propicias. Será en la de La Palmosilla. Domingo 10. Los ocho días de toros parecen en Pamplona domingo, aunque no lo sean. Y, sin embargo, sábados y domingos son las fechas de la riada humana, de los encierros masivos y de las tardes más sonoras en la plaza. Apuesta segura: recibirán a Rafael con todos los honores. Es la memoria de las peñas de sol.

Veintitrés fueron los matadores anunciados en los últimos sanfermines. Roca Rey, igual que ahora, el único que firmó dos tardes. Resentido de la lesión en el hombro que arrastraba desde la tarde de su consagración en San Isidro -un sobrero de Mayalde de casi seis años lo volteó en el recibo de capa- fue duda hasta el último día, pero afrontó el riesgo. Con el brazo inerte, pasó un calvario para descabellar un toro de Jandilla que había toreado a gusto. Dos avisos, casi el tercero. Y entonces un coro de ánimo desde las peñas: “¡Tú sí que vales, tú sí que vales….!” Pero ya fue baja forzosa en la corrida del día 12, la de Cuvillo, premiada por el jurado de la Meca como la mejor de la feria. Una feria de solo siete corridas pues una especie de diluvio universal forzó la suspensión de la de Cebada Gago.

Once de aquellos veintitrés matadores de 2019 no aparecen en los carteles de 2022. Dos de ellos son caso aparte: Emilio de Justo, que cortó temporada tras su grave percance de abril en Madrid, y Cayetano, en protesta por su exclusión de la corrida que sentía tener derecho a torear: la de Cuvillo del día del centenario. Los dos toreros que más se han hecho querer en Pamplona en las cuatro últimas ediciones de la Feria del Toro han sido justamente Cayetano y Roca Rey. Dilema irresoluble: los dos no cabían en la celebración solemne de los cien años porque Morante y El Juli copaban las dos primeras plazas sin discusión posible. El gesto de Morante de donar a la Casa de Misericordia los 30.000 euros de dotación del premio nacional de Tauromaquia de 2021y su intención manifiesta de volver a torear en Pamplona al cabo de nueve años precipitaron los acontecimientos. La fidelidad de El Juli ha tenido el debido reconocimiento. No podía faltar en la fiesta.

Han sido muy distintas las razones para quedar descolgados Sebastián Castella, López Simón, Juan del Álamo, Fernando Robleño, Javier Castaño, Pepe Moral, Pablo Aguado, Octavio Chacón, Javier Marín y Luis David Adame. Distintos los motivos para reclamar cuatro caras nuevas, las de Javier Cortés, Álvaro Lorenzo, Leo Valadez y Jesús Enrique Colombo, o para repescar a Daniel Luque, Talavante y Paco Ureña. Era obligado guardar a Rubén Pinar y Manuel Escribano la plaza perdida por la suspensión de la corrida de Cebada. Y, en fin, el detalle de honrar los quince años de alternativa de Joselito Adame con una invitación provocadora: la corrida de José Escolar, que será con toda probabilidad el hueso de taba de la semana. ¿Más que Miura? Más. Con toros de Escolar, sin embargo, tienen firmadas en Pamplona faenas magistrales toreros tan distintos como Juan Bautista, Paco Ureña y Emilio de Justo.

La nómina de los que repiten es más corta de lo habitual: Roca Rey, El Juli, José Garrido, Juan Leal, Román, Diego Urdiales, Ginés Marín, Perera y, naturalmente, Rafaelillo y Antonio Ferrera. No ha habido revolución. Sí un cribado y un refresco de carteles. Las siete combinaciones en terna de 2022 son inéditas en Pamplona. Y la aventura en solitario de Ferrera, aquí también.

Condicionados por el ofrecimiento de Ferrera y por la terna del centenario -Pablo Hermoso por delante de los tres-, los restantes seis carteles de la Feria se han montado sobre las claves habituales. Se anuncian todos los toreros que cortaron oreja en 2019. Todos menos dos: Javier Castaño y Luis David Adame. Se han echado las redes en los dos caladeros de siempre, la feria de Abril y San Isidro, un dato que revela la influencia no siempre equitativa que los presidentes de la Maestranza y las Ventas ejercen de hecho. El pulgar de los césares romanos es determinante y arbitrario. La premura impuesta por el calendario de San Fermín -las fechas de venta de abono- obliga a prescindir de la última semana de San Isidro y solo eso explica que Gómez del Pilar, tan bravo el 31 de mayo con el toro más fiero de la feria, se haya quedado fuera del reparto.

Las orejas de Sevilla y Madrid suelen ser pasaporte seguro para San Fermín, pero raramente con opción de elegir corrida. Si en la oferta aparecen los nombres de Cebada Gago, Escolar o Miura, los toreros nuevos se lo piensan. Se trata de echar la moneda al aire y no siempre sale cara. Pero a veces sí: el propio Rafaelillo, Paco Ureña, Román, Juan Leal…Los temerarios se atreven, aunque desde la retirada de Juan José Padilla, el más eximio y reciente ejemplo de torero-de-Pamplona, venga cotizando a la baja el repertorio de las temeridades: la espera a porta gayola de rodillas, el teatro gestual de sobresaltos encadenados, los brindis al sol en el doble sentido del término. A todos los matadores sin excepción, temerarios o no, el valor se les supone. No es la guerra, pero...

Última actualización en Jueves, 07 de Julio de 2022 20:08