TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Madrid. Crónica de Barquerito: "Gómez del Pilar, triunfo y cogida grave"

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Una oreja de un notable y encastado toro de Escolar y una herida grave al ser arrollado por otro

 

Seria corrida dispar con un emocionante segundo fiero y bravo


Madrid, Martes, 31 de mayo de 2022. (COLPISA, Barquerito). Las Ventas. 24ª de feria. Primaveral. 14.322 almas. Dos horas y media de función. Seis toros de José Escolar. Octavio Chacón, silencio tras un aviso, silencio y silencio en el sexto, que mató por cogida de Gómez del Pilar. Alberto Lamelas, ovación tras aviso y silencio tras dos avisos. Gómez del Pilar, oreja tras aviso y herido por el sexto. Cornada de 20 cms. en el glúteo izquierdo con varias destrozos. Ángel Otero prendió al sexto dos pares memorables y aclamados.

 

LA PRIMERA mitad de la corrida de Escolar, pródiga en emociones, quedó marcada por dos toros: un bravísimo segundo y un tercero bravo pero no tanto que se vendió tan caro como el segundo, si no más. El segundo, desatado de salida con espectacular brío, remató en tablas de un burladero y se estrelló fieramente contra uno de los pilares. Puso en apuros a Alberto Lamelas, que no pudo ni componerse ni fijarlo en el recibo, y, dejado de largo, se arrancó al caballo con alegría y empujó sin cabecear. De una segunda vara marcada y cobrado en el espinazo pareció salir quebrado. No tanto.

Volvió a atacar en un quite de Gómez del Pilar, pero esperó y se dolió en banderillas. Y luego no paró de embestir. Con estilo soberbio por la mano derecha, más revoltoso por la izquierda. Movido y nervioso, desbordado a veces por la prontitud del toro, Lamelas hizo un esfuerzo por asentarse, y no siempre. En las pausas y en los remates cambiados por alto tomaba aire. Tanto pesaba el toro, que al revolverse estuvo a punto de hacer presa tres o más veces. En la tensa pelea impuso su ley el toro. Largo el trasteo, una estocada y una muy protestada rueda de peones para hacer doblar al toro, que se resistió y mereció muerte más digna. La ovación en el arrastre fue muy sonora. Media hora se llevó la gran batalla del segundo toro.

Casi otra media la del tercero. Noé Gómez del Pilar lo esperó de rodillas en el tercio y al ir a librar una larga fue arrollado sin poder ni desplegar el capote. No lo buscó en el suelo el toro, que, suelto, campó luego por sus respetos. La lidia fue puro desorden y desconcierto, tres puyazos tomó corrido el toro, que, incierto y sin terminar de fijar, atendía a todo lo que se moviera y, vuelta la mirada a tablas sin pasar de las rayas, puso en alerta a todo el mundo. Gómez del Pilar tuvo la feliz idea de abrir faena toreando por delante para sacar al toro de querencia y cambiarle terrenos. Entre rayas y al pie del tendido siete vino a plantearse una emocionantísima pelea.

Por la mano diestra descolgó el toro y se empleó en viajes largos y tempestuosos. Por la izquierda se acostaba y recortaba. Fijo en el engaño, aire fiero también, no fue sencillo. Ligar tres muletazos de tanda se entendió como una hazaña. Nadie esperaba que, después de un primer tercio tan confuso, fuera el toro a darse de esa manera. Molestó el viento, pero se aguantó sin rectificar Noé. Los remates de tanda, con cambiados por abajo y por la mano peligrosa. Jaleada y celebrada la faena, faltaba ponerse por la izquierda, y eso hizo Noé en una primera tanda movida resuelta con molinete y el de pecho. Antes de cuadrar, y cuando parecía hecho el trabajo todo, volvió a ponerse por la izquierda y entonces se obró el milagro de ligarle una tanda excelente, y luego otra de la que salió cogido, volteado y también de milagro ileso. La cosa terminó en las tablas de enfrente. Una estocada soltando el engaño. Una carísima oreja.

El afán por buscar otra oreja animó a Gómez del Pilar a volver a plantarse de rodillas en el tercio frente a la puerta del toril. Y ahora volvió a arrollarlo el toro, a prenderlo y a herirlo. Una cornada en el glúteo. Ahí se acabó el sueño.

La segunda mitad de corrida no tuvo nada que ver con la primera, donde tuvo interés el toro que partió plaza, tardo y apagado, con más fijeza que fuerza. Octavio Chacón, que lo lidió con tanto rigor y esmero como suele, se empeñó en una seria y cuidadosa faena, que no tuvo remate a espada -media al cuarto intento y siete descabellos.

Luego del arrastre el tercero cambió el signo de la corrida. Un cuarto que, pendiente de todo, hizo hilo y que, incierto, se lo pensó y embistió con la cara alta. Porfía ingrata de Chacón. El quinto, de espectacular trapío, se encontró a Lamelas descolocado en todas las bazas y fue, por eso, toro que no pudo aquilatarse bien. El sexto fue el de peor nota de todos. Probón, manseó. Un final impropio después de tanta agitación.

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Postdata para los íntimos.- Dos toros de pasar miedo. No es tan habitual.

 

Última actualización en Martes, 31 de Mayo de 2022 22:20