TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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BILBAO. EL APARTADO. Por Barquerito: "La Quinta....sinfonía"

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8ª de las Corridas Generales

Toros de La Quinta (Álvaro Martínez Conradi). Ferrera, El Juli y Fandiño.

La más regular de todas las ganaderías fijas del abono de Bilbao es ésta de La Quinta. En ella conviven cruzadas y por separado dos líneas o encastes singulares de bravo. Casi en peligro de extinción. Saltillo y Santa Coloma. Si alguien se toma la molestia de leer nombres de ganaderos y no solo contemplar los santos de los carteles de Corridas Generales expuestos en la galería techada o en tantos otros flancos parederos de Vista Alegre, aprenderá que las ganaderías de sangre Saltillo y Santa Coloma fueron en Bilbao más que habituales. Mayoría.

La fama torista de Bilbao se debe a esa conjunción. El toro de esa estirpe se conduce, es y embiste de particular manera. Díscolo y por lo general agresivo. Más listo que tonto. ¿Tan noble como listo? Esa es otra historia. Hay que saber torear.

Lo de La Quinta es, dentro del nudo de Saltillo-Santa Coloma, lo que mejor se ha fijado para bien. Más nobleza que agresividad o listeza. Pitones afiladísimos, agilidad peculiar, temperamento mutable. Toro caprichoso. Ni grande ni pequeño. Ni enanos ni gigantes. Cárdenos, entrepelados. Un toro de La Quinta es ritmo sincopado. Si te equivocas, pagas el error. Hay que saber ganarle pasos, y perdérselos. Y abrirlo más que cerrarlo o traérselo encima. Los tratados formales de tauromaquia versan sobre eso. Que en Bilbao se mantenga todavía una cuota del 25 por ciento de toros de Saltillo-Santa Coloma en Semana Grande resulta estimulante. Ejemplar.

Tres de las diez mejores faenas que El Juli ha firmado en Bilbao en los últimos quince años han sido con toros de sangre Saltillo o/y Santa Coloma: uno de Victorino, otro de Pepe Chafik y uno de La Quinta. Perfecto. Pero hace apenas un mes se le atragantó a Julián un toro de La Quinta en Mont-de-Marsan y casi se lo come la gente. Fandiño le cortó las orejas a otro toro esa misma tarde. Ferrera se las sabe todas y, entre todas las que se sabe, está esa asignatura de enredarse con los toros de La Quinta o de Santa Coloma como si fueran gatitos que desenredan ovillos. ¡Ja…!