TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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BILBAO. Comentario de Barquerito: "Unas Corridas Generales muy particulares"

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El homenaje a Pablo Hermoso en el XXV aniversario de alternativa y el enésimo mano a mano Morante-Manzanares trastornan el calendario de una Semana Grande con tres protagonistas mayores: Ponce, El Juli y Perera

De las ocho ganaderías que hace diez años se anunciaron para lidiar toros en puntas en Bilbao solo dos están anunciadas en el abono de 2014: Alcurrucén y Victorino Martín. Ese dato les confiere la vitola de hierros clásicos. No solo de Bilbao. Han desaparecido del mapa de Bilbao El Ventorrillo, Marqués de Domecq, Torrealta, Torrestrella, Puerto de San Lorenzo y Cebada Gago. Las corridas en puntas del abono de 2014 van a ser solamente siete y no ocho. Alcurrucén y Victorino aparte, se ha contado con Fuente Ymbro, Núñez del Cuvillo, Garcigrande, Jandilla y La Quinta. Ni torismo ni torerismo sino todo lo contrario. El toro de Bilbao.

Solo que Alcurrucén y Victorino van a echar un séptimo toro de encargo. Dos de los tres que Ponce va a matar en ese raro fasto del martes 19 de agosto: el “mano a mano” entre comillas con que se festejan en Bilbao los veinticinco años y un día de alternativa de Pablo Hermoso. En la nómina de divisas de la semana entra Juan Pedro Domecq, que va a servir el tercero de los tres toros de Ponce.

La de Juan Pedro empezó a ser ganadería predilecta de Ponce hace ya tiempo pero dejó de pronto de serlo. No se desvelará hasta el martes el misterio del orden de lidia de esos tres toros que se suponen elegidos por nota. En Alcurrucén se viene hablando del toro de Bilbao desde la pasada primavera. El toro de Ponce. De ese toro y no de los otros seis con que el lunes romperán en serio las galas taurinas de Vista Alegre. Con un cartel relativamente juvenil y tres espadas que se anuncian por primera vez en el abono. El murciano Paco Ureña, el mexicano Joselito Adame y el salmantino Juan del Álamo, que ya toreó en Bilbao el pasado agosto, y muy bien, pero como sustituto de Morante y no como titular.

Pablo Hermoso se ha desmarcado este año del festejo de rejones que solo por él se implantó como fecha fija del abono. La cita de apertura del sábado 16 se ha quedado entre coja y huérfana. La fecha del primero de los domingos de fiestas es una de las dos malditas de la semana de Bilbao. Después de dos años seguidos de resultados solo discretos, el hierro de Fuente Ymbro, antes baza segura en los días grandes de la semana, se ha visto relegado al ingrato papel de ganadería telonera.

El cartel de toreros –Escribano, Alberto Aguilar, Jiménez Fortes- no tiene especial gancho pese a que Alberto tiene escrita en Bilbao una de sus más épicas páginas con un sobrero de 676 kilos del Puerto de San Lorenzo, que fue, solo hace un año, la faena de más desgarro y tensión de toda la semana. Y a pesar de que la presentación de Escribano en Vista Alegre, en 2013 también, fue bastante brillante. Grata sorpresa. Tres años después de su alternativa en Bilbao, y severa y repetidamente castigado por los toros, Fortes sigue en la senda del ser o no ser. La baza es casi decisiva porque ahora es Bilbao la plaza que abre las llamadas puertas del Norte. Las puertas de 2015.

De modo que el 75 por ciento de las divisas de hace diez años han dejado de contar, pero los ritos y la carga del calendario siguen siendo los mismos. Los días mejores de la Semana Grande son martes, miércoles y jueves. El viernes, festivo, es de otro rango. Lunes y sábado, un escaloncito menos. El último domingo, con la corrida de Victorino instalada sin mayor razón en ese día, es la fecha maldita: la de menos público, la de más desertores. Parece un ganadero castigado. Las entregas tan refinadas de Diego Urdiales en ese día, un año tras otro, han alcanzado la categoría de cita clásica o caro espectáculo. Y, sin embargo, la convocatoria es minoritaria. Por ser el domingo de huida y resaca

El mano a mano pactado de Morante y Manzanares, ya en su enésima edición, y la combinada de Hermoso y Ponce se han traducido en, digamos, un recorte de puestos de trabajo. En la Edad de Oro del toreo se hablaba de “trabajar” sin más connotaciones. Tres puesto de trabajo en dos de los tres días grandes de la semana son un exceso. Una caída del 50 por ciento. Cuvillo, ganadería en plena reconversión –reducción, reconstrucción- sirve los toros del mano a mano, un género en manifiesta decadencia pero que a Morante parece convenirle por razones sentimentales o no. ¿Un capricho gratuito? ¡Quién sabe…!

Los artistas se sienten mejor a solas que mal acompañados. O con poca compañía. La rivalidad es imposible. Morante soñará con volver a encontrarse con un toro de Cuvillo como aquel Cacareo de 2011 cuando su faena antológica. De las llamadas en Bilbao históricas. Con razón. Toreando entonces en terna, como tiene que ser: con el propio Manzanares y David Mora, que entró de sustituto de Leandro. Porque Leandro estaba anunciado en aquel cartel.

La fórmula de Hermoso y uno más, tan discutible y cuestionada entre taurinos, se convirtió inesperadamente en tendencia desde su anuncio a finales de mayo. Y El Juli y José Tomás se han apuntado a la moda. En Huesca –la pasada semana-, en Málaga, el sábado próximo, y en Nimes en una matinal de las Vendimias. La otra fórmula –Hermoso y dos más- lleva más tiempo instalada en el calendario y parece inextinguible. No en Sevilla ni en Madrid ni en Pamplona, donde sería inaceptable. 

El cartel teóricamente estelar es el del jueves 21. La segunda salida de Ponce, sembrado el año pasado en sus dos comparecencias. El Juli, en año dificilísimo, porque eso que  Talavante ha llamado “el sistema” no ha parado de disparar fuego graneado contra Julián desde que empezó el curso. Un par de graves tropezones en dos citas francesas –la corrida de Miura de Nimes, la de La Quinta en Mont-de-Marsan- se han utilizado como armas para volarle la cabeza. O intentarlo. Una temporada desafortunadísima con la espada ha puesto el resto. Y la desmemoria, empeñada en ningunear la misma historia de El Juli. El capítulo Bilbao de esa historia es demasiado interesante como para saltárselo.

Tercero del cartel grande será el torero del año, Miguel Ángel Perera, tan fiel a sí mismo, tan seguro de sí, tan ajeno a enredos, tan libre. Es probable que los carteles de Bilbao estuvieran cerrados antes incluso de empezar San Isidro y eso explica que, pese a ser Perera unos de los cinco protagonistas del abono, no lo sea con mayor relevancia, porque el cartel de la  segunda de sus tardes, con Padilla y Fandiño, tiene cierto aire inconveniente. Ni Morante ni Ponce ni El Juli habrían querido. Los toros de la corrida estelar son de Garcigrande, como el año pasado. Y entonces se llevó Ponce el toro de la tarde.

Se confía en que Fandiño, brutalmente volteado en Bayona el 10 de agosto por un toro de Montalvo, esté a punto para sus dos compromisos de Bilbao, que no son los dos mayores de su inagotable periplo y maratón de 2014, pero casi. Primero, la corrida de Jandilla, que es su ganadería. Y luego, la de La Quinta, con El Juli por delante y es la rivalidad que más le calienta. Y esa tarde, con su expediente cada vez más tupido, ya pasada la prueba astral de los seis miuras de Málaga, Antonio Ferrera, que no es nunca un convidado de piedra. La novedad de una novillada matinal de único espada el viernes 22 es un experimento. No con gaseosa, pero con televisión. Un novillero poderoso: José Garrido. Una ganadería en alza: El Parralejo.

Postdata para los íntimos.- Camino del Norte.

"Caminos de Hierro del Norte de España.

Del Norte de España/

Camino de hierro..."
Era de un poeta maldito de los años 60 que recitaba en la Universidad, en el Paraninfo de Filosofía. Las repeticiones y aliteraciones acababan creando el ritmo del trantratrán del tren, Del trentrentren de los 60 que nunca llegó a su destino. 
Última actualización en Sábado, 16 de Agosto de 2014 23:06