TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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DIARIO DE NAVARRA: "Un son cubano". Por Barquerito

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SOLO PARA MANSOS. DIARIO DE NAVARRA

UN SON CUBANO

Barquerito

El toro más hermoso de la hermosísima corrida de Fuente Ymbro fue el cuarto. Se llamaba Embriagado y no pudo con su alma. Se sentó una par de veces antes de aparecer los caballos de pica. Se dice que un toro se sienta cuando al embestir se deja los cuartos traseros colgados y se le van las ancas al suelo. Pero no se cae. Solo parece que se sienta, lo cual no es en un toro de lidia buen síntoma. La impresión óptica es que los toros embisten con los cuernos y la cabeza. Un trampantojo. Se embiste con los riñones. Se llama riñones a los cuartos traseros. Tal vez sin rigor científico.

Pero con la misma falta de rigor se dice de un torero que mete los riñones cuando se estira y se encaja. El golpe de riñón es la clave de las embestidas de bravo. El toro Embriagado no las tuvo. No sería por falta de riñones, pues dicho está que las hechuras eran impecables. Como el canon griego. La belleza no es sinónimo de bravura ni de poder. Ni la embriaguez, de bravura, aunque pueda parecerlo. Ese toro de tanto afán por sentarse se derrumbó al sentir el filo de la puya en el primer viaje al caballo. Como si se cayera redondo.

Un toro de Pamplona cuesta un dineral. Este Embriagado tenía ya cumplidos los cinco años. No por tener un año y pico más del mínimo reglamentario sube el precio de un toro. Lo mismo valen los de cuatro que los de cinco. En los últimos cinco años se ha ido disparando el precio de los piensos. No está la cosa para despilfarrar. Devolver al corral un toro, incluso el de probada invalidez para la lidia, resulta al cabo un despilfarro. Como tirar a la basura un paquete de doscientos y pico billetes de cien euros. ¿Tanto? Más o menos.

Fue devuelto Embriagado igual que en las levas se rechazaba al mozo incapacitado para la guerra. Salvo si se precisaba carne de cañón, que nunca es el caso en el toreo. Y, luego y entonces, salió el toro sobrero, que no el que sobra sino el de reserva o el contingente. Se llamaba Laminado. Fue bueno de verdad. Y bravo. Sobrio. Formal, noble. Dice uno que visita por sistema los corrales del Gas que se había pasado sesteando toda la cuarentena. “Duerme, duerme, negrito, que tu madre está en el campo… ¡negrito!”, canta un son cubano.

Última actualización en Sábado, 12 de Julio de 2014 22:15