TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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BILBAO. Los "Timbales" de Paco Cerezo. La desaparición de Manolo Chacarte.

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TIMBALES

A primeras horas de este 13 de octubre, falleció en Barakaldo Manolo Chacarte, donde vino al mundo el 20 de febrero de 1933.

Asesor durante muchos años de la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao, fué torero de buen corte y excelente estoqueador.

Amigos desde chavales y con mi hermano Juan, inseparable.

Me abruma un alud de recuerdos.

Cuando niños aún, entrenábamos un montón de chiquillos en las azuladas arenas del coso vistalegrero.

Una auténtica nube, por que en el Bilbao de entonces había mucha afición, y un nutrido grupo de buenos profesionales, que te iban introduciendo poquito a poco en los secretos del toreo.

Manolo Chacarte fué alumno aventajadísimo, con unos principios francamente esperanzadores...

Su última campaña sin caballos fué arrolladora, y quizá única, pues sin salir del territorio histórico vizcaíno, con alguna invasión en el altiplano burgalés limítrofe, llego a sobrepasar los sesenta festejos.

Debutó en el escalafón superior con las dos figuras del momento, Montero y Pedrés, e hizo una brillante temporada, que al año siguiente le llevó a la alternativa otorgada por Jumillano en presencia de Pedrés en Vitoria el 5 de agosto de 1955.

No tuvo suerte como matador de toros, ni siquiera esa pizquita para andar unos años con quince o veinte festejos, cuando condiciones le sobraban.

Fué novillero puntero, importante, interesante.

Cortó una oreja en su presentación en Madrid, y consiguió rotundos éxitos en la Monumental de Barcelona, donde repitió de manera continuada con el catalán Joaquín, ídolo en dicha plaza.

Pero su gran página fué como hombre de bien.

Sencillo y ajeno completamente a los saraos, tertulias y toda esa parafernalia que conforma la feria de las vanidades, un baracaldés a la antigua usanza.

Recuerdo con nostalgia ya, la cantidad de tardes agosteñas en el patio de cuadrillas de Vista Alegre, tras el saludo:

Hola Manolo. Hombre, Paquito; el apretón de manos cordial, compartíamos el banco frailuno que hay en el patio, y a estas edades es una bendición.

Recordábamos, lo de siempre.

...Que toreros, los de antes, aquellos toros semirrupestres, que antes había afición, que si la suerte de varas...

Manolo tenía una memoria fotográfica.

Recordaba todo el camino por él recorrido.

El nombre del toro, la capa, los compañeros de cartél, el lugar...

Absolutamente todo.

Luego, a la salida de los toros, unos vinitos, pocos y en familia, y los comentarios de la corrida, siempre acertados del casi eterno asesor.

Y es que el que ha sido cocinero antes que fraile...

Siento no poder hacer el quite en tan cruel e inlidiable circunstancia.

Si puedo echarte un capote...

Una oración por tu alma.

Recuerdo que le gustaban mucho mis poemas, que es tanto como decir que se conformaba con cualquier cosa.

Para no cansar, le dedicaré un pareado, simple y sencillo como nosotros, ¡vaya por él!

Manolo fué buena gente

y un excelente torero.

No tengo ninguna duda,

seguro que está en el cielo.

Agur eta ohore, Manolo.