TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao los "Timbales" de Paco Cerezo

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TIMBALES

Nunca el toro en el campo ha sido tan cuidado como en la actualidad.

Escrupuloso control sanitario, dieta alimenticia, corredor para los toros de manera que tomen fondo físico, musculación, enfundado de pitones para que no se astillen y deterioren las astas...

Todo para fortalecer al toro de lidia para que dé un juego óptimo durante la corrida.

Pero no siempre querer es poder.

Es innegable que salen toros buenos, algunos extraordinarios en cuanto a bravura, en tiempos en que el desencaste es palmario.

En Bilbao, una de las piedras angulares del toreo, hemos tenido una hermosa muestra durante las Corridas Generales en las que el toro ha tenido el papel importantísimo que merece.

El toro ha sido el gran protagonista.

Sin embargo, salvo alguna excepción, con una vara, han cumplido con el exigente segundo tercio, ya que el siguiente encuentro con las caballerías ha sido el simulacro de siempre.

Marcar y peinar.

Es aquí donde debiera detenerse la inquietud ganadera.

¿Por que ese toro lustroso y bien cuidado, entrenado, se viene abajo nada más sentir sobre los lomos la punta acerada de la puya?

Es inevitable echar mano de la siempre odiosa comparación.

Cuando al toro se le miraba de lejos y su cuidado era mucho más agreste, y para que cogiera fortaleza, un par de meses antes de su lidia, le metían sus buenas raciones de habas y garbanzos, peleaban a cara de perro en la suerte de varas y se crecían al castigo.

Con el agravante de que los picadores pesaban lo suyo, y que decir de los caballos, auténticos percherones, para nada comparables a los actuales equinos finos y casi estilizados, con petos muchísimo más livianos.

El toro de hoy, mucho más armónico, de más bella estampa, es mucho menos resistente.

La comparación no se sostiene, no hay por donde cogerla.

El toro actual tiene esencia y presencia, pero de potencia anda ayuno.

Ahí es donde debe ahondar el ganadero, el criador de bravo.

Más si el problema viene de atrás, de un llover sobre mojado.

De nada sirve el control sanitario, la dieta alimentíciay el enfundado de pitones.

Si al toro le falta poderío, le sobra todo.

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