TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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"Los Lozano, Dinastía Imperial del Toreo". Artículo de Antonio D. Olano.

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www.lamontera,net  María Dolores de Lara.

....Los Lozano, cuyos éxitos ganaderos aquí se conmemoran. Sus toros, toros, torazos, han puesto la divisa de “Alcurrucén” en los cuernos de la luna. Y, por el mismo precio, siguen siendo dueños de la Tauromaquia. Felizmente para su prestigio ya legendario nunca estuvieron “de moda”. La moda es un estado provisional. Que no conduce a la importancia.

Sigo su trayectoria, y su amistad, desde hace tantos años como todos éramos adolescentes. Y seguimos disfrutando del grado anterior y superior de la adolescencia, la infancia. Solamente se es cuando nos dicen: “Sois como niños”.

 

 

Mi padre, Balbino Domínguez y otra vez Domínguez, era veterinario y Manuel Lozano, biznieto, nieto e hijo de veterinarios, estudiaba en un colegio mayor de Madrid para seguir la misma profesión. El biznieto del veterinario de Majadahonda alojaba en su mágica mente tres vocaciones: la de la veterinaria, la taurina y la amatoria. A fe que triunfó en las tres porque supo aplicar aquel dicho de “a Dios rogando y con el mazo dando”.

No ejerció la inconclusa carrera veterinaria. Empezó torear y, además de empresario, hizo que la alternativa se la diese “El Cordobés”. En Tánger. El “Don Juán” encontró, como el Cid Campeador, a una espléndida mujer, Jimena.

Por orden de nacencia toledana, Alameda de la Sagra, le correspondía ser el D´Artagnan de “los tres mosqueteros”, sus hermanos Pablo, Eduardo. José Luis (la hermana Conchita punto y aparte) pero dejó que luchasen colectivamente los Aramis, Porthos y Athos, en la difícil esgrima de Tauro. Eran pura intuición: acertaron e hicieron pleno publicitario al permitir un reportaje a toreros a ser reclamo de los “Armani” de turno. Afirmaron que Espartaco era virgen. Y de galanura singular. Y, como decía Luís un Miguel, las mujeres eran la clave. “Nadie se pondría medias rosas para hacer el paseillo si en el tendido no hubiese una mujer”.

Pablo Lozano más que venir “rompiendo” llegó construyendo el buen toreo. Le llamaron bien llamado “la muleta de Castilla”, seda con la que han triunfado los mejores “coletudos ”España a la que solamente los pretendidos taurinos lerdos, quisieron dividir en “de Despeñaperros para arriba y de Despeñaperros para abajo”. Las muletas castellanas fueron las que dieron mayor intensidad a toreo :”Cúchares”, nacido en los madriles y que da su nombre al arte del toreo arte La inmensidad de Fernando Domínguez. Los pases sin prisas,solemnes de “El Viti” .La “resurreccion, genio interrupto, de “Antoñete” Las Sofonías, incompletas porque la batuta sirve como espada. De Victoriano Valencia. El capote de Vicente Escudero. Pablo no<llamó a la muleta el sueño de Castilla sino de todo Tauro. Vicente Pastor “El niño de la Blusa. <<<<<<Domingo Ortega, el toreo y el infinito. Marcial, que llenaba los ruedos haciendo volar su mariposa. Victoriano de la Serna, creador, locutor de sus propias faenas y la madre que tan bien lo parió.

Eduardo, siempre taurino, nunca pretendió vestirse de luces. Sin embargo ha sido, en la historia de la torería, uno de los más sufridores que, por suerte y grande suerte, como figura en el martirologio taurino. Presenciaba, en la plaza de toros de Segovia, la actuación de su poderdante, descubrimiento, y más tarde un hermano más, Sebastián Palomo Linares. Un toro rompió la tablas .. fronteras del callejón. Eduardo estaba en la tronera de un burladero. El toro le atravesó el pulmón.

En lo que se refiere al benjamín, José Luis, también se vistió de luces; pero como novillero. Su deriva lo llevó hasta la empresa y el apoderamiento- Igual deriva que la de su sobrino Luisma, novillero al que le funcionaban sincronizados la cabeza y el corazón, pero que recaló en el apoderamiento, otro de los oficios familiares.

Comparte esa dedicación su hermano, Fernando Lozano, triunfador absoluto, como matador de toros, en una “isidrada” Torero de puerta grande al que nadie se atrevió a calificar como “hijo de papá”. El ganador de todos los trofeos isidriles, el “Mayte” incluido, me confesó entonces: “Yo también he sido maletilla que viajaba sin billete en los trenes que llevaban a las dehesas. No dejo de reconocer que me ayudó decisivamente el ambiente familiar. Cada día veremos más toreros hijos de toreros. Hoy el “maletillla” no pasa hambre y cada vez abundarán más los toreros de dinastía. Pero eso no te libra de cornadas graves como las que he sufrido yo. Hay que jugársela si se quiere ser algo. Siempre he dado la cara y no la volví jamás”.

(Hasta el dia de hoy Fernando apodera a Juan Pablo Sánchez un torero mexicano, con el que comparte doble nacionalidad Fernando que, como sus hermanos, es hijo de mexicana).

Los tres continuadores de la dinastía son hijos de Pablo Lozano. Uno de ellos, Pablo, es un escultor, preferentemente taurino, notable. Pero triunfar en el Arte, y él ya tiene un nombre reconocido, es cuestión de aguantar. El que aguanta gana, decía nuestro amigo Camilo José Cela. Y él, sin abandonar la resurrección del barro y el nacimiento del bronce y la piedra, se retiró a sus cuarteles campestres y dedicó casi todo su tiempo a representar a rejoneadores.

Me ha tocado vivir, el que vive goza, tres épocas gloriosas de la “Monumental” madrileña. La de los Jardones y Livinio Stuick, comadrones de la grandeza de la catedral del toreo al deja que viniesen al mundo las “isidradas”. Después el “choperismo”, comandados por Manolo que si alguien me dice que inventó la Fiesta voy y lo ratifico. Y después, por orden cronológico y no de importancia, los Lozano. A los que conocí, en amor al patio de cuadrillas para la juventud pujante, y unos años después el nombre de “la chata”. Ellos inventaron “la oportunidad, que lo fue realmente, con la que ayudaron a aspirantes a toreros y despiojaron una profesión inicialmente mendicante.”Palomo Linares, Curro Vázquez, “El Viti” y, porque no “El Platanito” son sus poderes.

1990 y los Lozanos al poder. También era grande el peso de su púrpura. Siempre guerreros, llevaron por las plazas de pueblo, montaron plazas portátiles para que toreasen “los guerrilleros”. Manuel Benítez y Palomo Linares, ya figuras, encabezaron la rebelión contra la dictadura de los empresarios. José Manuel Carril, el que dejó escrita gran parte de la biografía de los Lozano y yo los seguíamos hasta su desfile en ruedos improvisados, cercados por talanqueras. El naciente Julio Iglesias me pedía que lo llevase conmigo porque deseaba sacar en hombros a los dos ídolos.

Los Lozano posiblemente no hacían milagros; pero ayudaban mucho a que se realizasen. En su primer año ventero (1990) la apertura de la puerta de cuadrillas a una juventud que exige primeros puestos, Un año después, titulan en “Toresma” es “el año en que Rincón tomó Las Ventas”. Sale seís tardes por la Puerta Grande madrileña, en hombros y bajo el palio de la gloria, a la calle de Alcalá, de la calle de Alcalá a la Oreja de Oro y recibir el abrazo del Rey de España....LEER MAS

 

Última actualización en Jueves, 15 de Septiembre de 2011 11:56