TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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PAMPLONA. "Un nombre ilustre". Artículo de Barquerito.

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diariodenavarra.es

En las ganaderías viejas, es decir, gestadas, moldeadas o asentadas en la segunda mitad del siglo XIX, se ha observado la regla de preservar de generación en generación los nombres de las vacas de vientre. Es tradición casi sagrada que los machos paridos lleven en masculino el nombre de la madre. De una vaca Escobera, un toro Escobero, por poner un ejemplo. Un ejemplo fresco y candente porque el cuarto de la corrida de Miura jugada ayer en Pamplona se llamaba justamente así: Escobero. Los mojones de la leyenda negra de Miura llevan el nombre de toros que causaron trágicos percances: Jocinero, Desertor, Perdigón, Agujeto, Islero, Pañolero.

En tiempos, la afición al toreo pecaba de tenebrista y necrófila. Primaba el morbo, que viene o venia en el precio del billete. Por eso, y no solo por eso, los nombres de toros de Miura que se hicieron célebres por su bravura o por propiciar triunfos sonados apenas cuentan en el elucidario popular: Romanito, Carnicero, Dadito, Carpintero, Estornino, Estopeño, Ojeroso y… Escobero.

La reata de los Escoberos remite a una fecha que es hito glorioso: abril de 1960, cuando en Sevilla le cortó Diego Puerta las orejas y el rabo a un miura de ese nombre. Faena de encumbrar. Este otro de Pamplona, en cambio, se llevó las orejas y todo lo demás al desolladero. Padilla tiene en el expediente una colección de orejas de Miura, pero no tendrá las de este último Escobero. Dentro de una desigual corrida, el Escobero de ayer, de amplia coraza pero tan flaco que se le marcaban las costillas, fue el de mejor nota. Viveza para atender a cualquier reclamo, seria pelea en el caballo, estirada felina, fijeza en los engaños, prontitud. Cosas que retratan a los miuras bravos.

Luego, está eso del toro y su circunstancia, como dijo aquél, y ser cuarto de lidia en Pamplona, que es lo que pasó, resulta un inconveniente insuperable. La gente no está en lo que debería. Ni al loro ni al toro. Y ese Escobero pasó como si fuera uno de tantos. Y no lo era.

FIN