LA 3ª DE ABONO CAÑAVERALEJO DESDE EL PALCO
Meterse en el tema de escribir para contar lo que otros también vieron es tarea tan difícil como darle muletazos a alguno de los toros que lidio el ganadero de la sabana Juan Bernardo.
Así que por donde empiezo: lo digo, debido a que en la tarde de ayer floreció el toreo bueno, el toreo de valor y gusto, además del toreo poderoso, ah, se me quedaba que también hubo destoreo a caballo.
Por lo tanto hubo de todo un poco, toros bravos, complicaditos, mansitos y lo principal hubo polémica. Los mas entendidos que si el tercero de Bolívar no fue al caballo del todo, que si solo se le dio un picotazo, que no se merecía la vuelta al ruedo. En fin, todo esto es lo bello del toreo cuando surgen los diferentes gustos y matices. Pero desafortunadamente en algunos entran ciertos intereses y el desacuerdo preocupa, es la condición humana y esta es la que nos lleva por el despeñadero, la Fiesta necesita de que veamos todos mas lo positivo y lo bueno, de que miremos un norte juntos para buscar soluciones al inmediato porvenir de nuestra pasión.
Decía que hubo de todo y la mente en este momento no sabe por donde empezar a dilucidar que fue lo mejor y que lo menos bueno ya que vimos por fin a uno de la tierra que tiene este oficio como profesión, es decir se ve en profesional, en querer demostrar al toreo que tiene condiciones suficientes para alternar en España en los carteles de lujo y no estar encasillado en las corridas duras y de parné justo. El Bolívar de ayer lo vi revelado, tuvo la virtud de darle al Juan Bernardo, la distancia y el sitio preciso para torearlo desde salida con entrega y temple, temple del bueno, ritmo y cadencia de principio a fin. Debo decir que me emociono ayer, que al tirarse a matar en todo lo alto del morillo del buen toro, recordé que algo tuve que ver en su primera formación y también supuse que el mas contento era otro de los presentes, un taurino de Galapagar, que le ha dado su amistad incondicional y su apoyo irrestricto en la península.
He seguido la carrera de Luque desde la distancia y entiendo que ha demorado en romper, lo digo porque le veo condiciones excepcionales para mandar en el toreo, y posiblemente sea algo indolente, algo frio. Comenzó la faena a su primero, mansito pero que cuando Luque vio que tenia fijeza, se entregó en una faena encimista y valerosa, no exenta de gusto y torería, brotaba el arte por los poros y se entrego a matar dejando en la retina de los aficionados que en media plaza se convoco en el coso de Cañaveralejo aplaudiendo a rabiar cuando dio la vuelta con la oreja ganada a ley. Recuerdan las verónicas con el capote recogido, de trazo limpio con la cintura rota?
Ante la no comparecencia justificada de Manzanares, llego a Cali, un profesional que a base de sacrificio y esfuerzo se ha ganado un puesto importante en el Toreo, matando camadas enteras de los famosos “Victorinos”, curtido en mil batallas, por todo ello le planto pelea a un toro que no permitía que le hicieran nada que no fuera bien hecho y el Cid se jugó el pellejo, seguro de su categoría, deleitando al respetable con su poderío y seguridad en el manejo de la muleta y de la espada que cuando dejo una gran estocada le dio derecho a pasear una oreja por el ruedo entre la satisfacción del deber cumplido.
Aparecía en el programa de la tarde que abriría el festejo Jorge Enrique Piraquive, con el compromiso de dar lidia y muerte al primer ejemplar de la corrida y en efecto “correteo” por el ruedo a un toro que se dejaba mejores cosas, afortunadamente acabo rápido con el rejón de muerte.
El desencanto vino en la segunda mitad del festejo donde las cosas se complicaron por las dificultades que exhibieron los toros sabaneros, pero nos marchamos a casa con el recuerdo de la primera parte donde vimos toreo del bueno.





