TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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COLOMBIA. "Comienzo y final dulce". Comentario de Enrique Calvo "El Cali"

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DESDE EL PALCO   PRIMERA DE ABONO

Los aficionados a los toros, nunca, afortunadamente, tienen asegurado el
triunfo o el fracaso del  festejo al que acuden, se podría decir que mas bien,
lo seguro,  es el fracaso, puesto que encontrarse de que un toro meta la cara
durante 100 veces seguidas, humillando y metiendo el morro detrás de las telas toreras es casi un milagro, y  justamente, eso fue lo que sucedió  en la noche de apertura del serial de Cañaveralejo 2010- 2011.  Decía que encontrar que  embista con bravura y celo un toro es lo difícil del toreo y justamente es este el aliciente de todo aficionado, para asistir  siempre que se pueda, (y el
bolsillo aguante) pues la fiesta vive de detalles y fugaces lances de alelí;  en
el caso que nos compete, las 100 embestidas del vecino de Silvia (Cauca) que
salió en primer lugar   albergando en  los aficionados,  una noche llena de
bravura en la casta de los de Puerta de Hierro.

El  precioso novillo de 490 kilos que  luego de una breve pelea en el caballo,
pero seria,  se fue creciendo en banderillas y a  la  muleta llego con brío,
desarrollando casta de la buena a medida que su matador  Juan Camilo Álzate lo pasaba por la mano derecha,  dejando enganchar en muchas ocasiones  el final del muletazo,  situación que se repitió por el lado izquierdo. En algún momento por la falta de la distancia correcta, el novillo parecía que se vencía por el pitón izquierdo. Transmitía el torillo, con bravas embestidas  hasta el final de cada muletazo  y murió rápido de una estocada  caída.  Se premio con la vuelta al ruedo  a este ejemplar que abría las esperanzas de que sus hermanos  tuvieran el mismo comportamiento para que la noche fuera  el gran presagio de triunfo durante toda  la Feria.  Desafortunadamente  al resto del encierro,  no se les pego la bravura de el primer ejemplar, y de ahí en adelante salieron  unos novillos  con menos kilos  que el ejemplar  de la vuelta al ruedo y con menos raza y si mucha mansedumbre  que en algunos momentos pusieron en aprietos a su matador de turno.

El mexicano Adame, en su primero  se le ve puesto y  valiente, aguanto muchas embestidas  cortas  y  se fajo  de tu a tu, entregándose  a la hora de matar,  en una gran estocada que le mereció cortar la primera oreja luego de rodar el novillo sin puntilla. Algún sector del público protesto la decisión del Palco, recordándole al asesor que tiene familia. En su segundo pecho con el más difícil y al no estar rápido con la espada vio como se le tocaban los avisos  de rigor.

En tercer lugar se presentó de nuevo el novillero español Cristian Escribano que una vez mas dejo la sensación de ser un torero que de tener suerte podrá llegar a cotas altas en el mundo del toro. En su primero no conto con suerte, dada las cortas embestidas del  marrajo y en el que cerro plaza  entendió  casi a la perfección,  la poca raza de su oponente,   convirtiéndola  en un colaborador, dada su bondad en la muleta, entendió   la distancia  precisa y sin   atosigarlo,  Escribano,  dejó escritas sus buenas maneras para dar muerte luego de una estocada y un descabello que cerro el festejo  con la salida a hombros de este madrileño que se ganó el corazón de los aficionados, que en gran medida abarrotaron los tendidos en la cálida noche de apertura.

Pero el lunar grande de la novillada, se encontró  fuera del ruedo, exactamente
en los parqueaderos de la Plaza, allí a la hora de los festejos, se permite que los parlantes de las Tascas, pongan a  prueba los oídos de los espectadores y
posiblemente de los toros, quitándole y restándole al espectáculo la seriedad y
el silencio que todos los asistentes merecen para concentrarse mientras se
juegan la vida los actores de este espectáculo sin igual.