diario EL PAIS.
La Cataluña taurina vive una encrucijada histórica: su ser o no ser como escenario presente y futuro o pasado de la tauromaquia. Razones variadas y complejas justifican que una tierra que antaño vibró, y de qué manera, con las más grandes gestas de toros y toreros y convirtió a Barcelona en el centro del mundo taurino se debata hoy entre la prohibición o no de la permanencia de los toros en su territorio.
La extraordinaria irrupción del turismo en la década de los sesenta y su indiscutible influencia sobre la calidad del espectáculo; las nuevas opciones de ocio surgidas al hilo del progreso económico; la desidia de los taurinos, que han permitido irresponsablemente la desaparición paulatina de la afición, y, por encima de todo, una ofensiva política sin precedentes, durísima y constante, contra las corridas de toros han desembocado en la situación actual..LEER MAS





