TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

  • Incrementar tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar tamaño de la fuente

Madrid. Crónica de Barquerito: Caro toreo de David Galván.

Correo Imprimir PDF

El toreo al natural con un imponente sobrero de Bohórquez, la joya de un interminable festejo marcado por la nobleza y el estilo de una corrida de Mayalde con un cuarto toro extraordinario


Román, afanoso y firme, le corta una oreja a ese gran toro


Madrid, Domingo, 10 mayo de 2026. (COLPISA, Barquerito).- 3ª de San Isidro. Soleado, fresco, ventoso. 21.500 almas. Dos horas y cincuenta y cinco minutos de función.

Cuatro toros del Conde Mayalde y dos sobreros – 1º bis y 6º bis de Fermín Bohórquez.

David Galván, saludos tras aviso y aplausos. En el quite al tercero por chicuelinas fue volteado y pasó a la enfermeria, de donde salió para lidiar el sexto. Román, silencio tras aviso y oreja tras aviso. Gonzalo Caballero, silencio tras aviso en los dos.

Parte facultativo de David Galván: "Puntazo corrido sobre cresta ilíaca posterior derecha y contusiones en cara posterior de parrilla costal derecha y en tobillo izquierdo. Pronóstico reservado pendiente de estudio radiológico".

Brega de categoría de Iván García, que prendió al tercero dos grandes pares y saludó.

CASI TRES HORAS de festejo, el castigo de desesperantes tiempos muertos en las dos faenas de Gonzalo Caballero y de pausas excesivas también en las dos de Román, lidias en general morosas y cautelares. Dos toros de los titulares del Conde de Mayalde devueltos en banderillas por desplomarse antes del tercer par, dos sobreros de Bohórquez, uno de ellos con aire de toro viejo, y una colección de avisos, cinco, para engrosar la cuenta de la feria. Y no solo. También un extraordinario toro cinqueño de Mayalde, quinto de sorteo y cuarto en juego porque, mientras atendían a David Galván en la enfermería de un puntazo en el costado, se corrieron los turnos de salida de los tres últimos.

Además de ese toro sobresaliente, la clase del sobrero de Bohórquez, el viejo, de imponente estampa, la nobleza sin mácula de los toros restantes de Mayalde, en particular la del tercero de la tarde y, para que hubiera de todo, el son un punto descompuesto del segundo sobrero de Bohórquez, venido arriba, belicoso, muy armado, de alzada extravagante para ser de sangre Murube. Álvaro Fernández, hijo y sucesor del gran Florito como mayoral de la plaza, acreditó perfecta pericia en la devolución de los dos toros de Mayalde, y tiempo que se ahorró para que el espectáculo no pasara de las tres horas.

Con el primer sobrero se vivió la faena de más calidades de la tarde. Faena brindada por David Galván a Raúl Ruiz, su peón de confianza a partir de este curso. Herido de gravedad en la novillada del 1 de Mayo, todavía convaleciente, Raúl, de paisano en un burladero del callejón, se resistió a salir al ruedo pero no tuvo más remedio que hacerlo para recoger el brindis. Apenas medio cuerpo. Mucho mugió el toro y muchas voces pegó Galván, y, sin embargo, después de una airosa apertura graciosa y original -banderas cosidas con dobladas y un pase de la firma también- y de tres tanda en redondo entre rayas desiguales de forma, pero de asiento firme y buenos brazos, acabaron llegando con la mano izquierda tres tandas con la izquierda modélicas por todo: el toro enganchado en los vuelos echados por delante, ajuste, dibujo lento de mano baja, ligazón y el remate de pecho. Media estocada y un golpe de verduguillo. Sacaron a saludar al tercio al torero de San Fernando. Ovación de gala. Notable también su entrega con el otro sobrero, tan guerrero, crudo del caballo, la cara alta. Pero en otro nivel.

Román en su versión predilecta y casi habitual: los cites a la distancia, larguísimas distancias, firmeza para consentir el primer viaje -no en tromba, sino templadito-, abrir el toro y ligarle hasta cinco mientras se iba cerrando y ciñendo el toro. Y el de pecho. Más de compañía la faena del segundo toro, que había apuntado con irse varias veces y a tablas se fue casi de golpe, y más formal la del gran cuarto, al que bajó la mano sin llegar a obligarlo. Algo despegado, lo que restaba y no sumaba. Y el desenfado tan propio, tan suyo. El toro tuvo cuerda para casi medio centenar de viajes, de ida y vuelta. Una igualada muy laboriosa. Y una rarísima estocada a toro arrancado más que al encuentro. Tan rara como habilidosa.

Aupado a un compromiso mucho más sencillo de lo esperado -la corrida de Mayalde con más bondad y más propicia de las suyas jugadas en Madrid- Gonzalo Caballero abundó en paseos periféricos con los dos de lote. Muy claro el tercero, y casi tanto el quinto. No llegó a enredarse con ninguno de los dos. Se fueron como vinieron.

===================================================
Cuaderno de Bitácora.- La explanada de las Ventas, ajardinada en su tiempo, y hasta estación término de la línea 49 del tranvía destino Rosales, se ha convertido al cabo del tiempo y de incontables reformas en un espacio duro, cemento, cemento, según la moda impuesta durante el mandato municipal de Ruiz Gallardón. La última víctima de esa moda ha sido la Puerta del Sol, ahora inhóspita, y nunca lo fue. O no tanto en los últimos veinte años. ¿Por qué? No se sabe.
En la explanada aparcan a diario una docena o más de furgonetas. Son las de los feriantes que ponen sus puestos de bebida fresca a las puertas de la plaza. En tiempos, los del tranvía, eran aguadoras con sus botijos. Casi todas las furgonetas son blancas. Parecen por eso camufladas.
Última actualización en Lunes, 11 de Mayo de 2026 13:27