TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Sevilla. Crónica de "Barquerito": Morante justifica su regreso como torero de época.

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Protagonista casi exclusivo de la corrida de apertura del abono de Sevilla


Exhibición de repertorio, presencia distinguida por su firmeza, una estocada antológica, dos orejas de un toro


David de Miranda conmueve con una impresionante faena de valor


Seguro y mandón Roca Rey


Sevilla, domingo, 5 de abril de 2026. (COLPISA, Barquerito).- Domingo de Resurrección. Del toreo expuesto y de asiento hizo Morante exhibición silenciosa y elocuente. Y más todavía del garbo tan particular del toreo andado o al paso con que tuvo a bien y por capricho abrir faena con el cuarto toro de una corrida dispar y poco propicia de Garcigrande.

Por encelarse ciegamente contra el peto del caballo de pica, el toro con el que se estrenaba Morante este año llegó a la muleta echando los bofes, apagado enseguida y aplomado después. Pegajoso de salida, no le había dejado terminar de componerse en el recibo de capa, aunque se dejara sentir el vuelo de su capote para aliviar los ataques descompuestos del toro, que se le vino apretando entonces.

Así que hubo que esperar al otro toro, y a este sí le sacó los vuelos generosamente en el recibo. De salida son habituales en el toro de Garcigrande los extraños si viene toreado por delante, y este cuarto no fue excepción: se le vino cruzado en el primer manojo de verónicas, se le paró en el remate de lo que iba a ser el remate del segundo y al fin se dejó embaucar en el tercero, el más profuso de los tres. Muestra soberbia del toreo con los vuelos por delante, mecidos ondularmente, ajustados, sueltos los brazos. La pureza misma. Una manera de torear que no admite comparación,

Y si se compara, parecen de cartón y no de seda los capotes de los demás cuando se trata de la joya singular del toreo de capa: la verónica. Dibujada tan despacio que hasta podía distinguirse nítidamente el color nilo de las vueltas del capote de Morante, ni grande ni pequeño, muy ligero, que parece variar de tamaño al desplegarse. El toro del estreno se había parado al cabo de apenas una docena de viajes. Morante se dio el gusto de acariciarle el pitón en un desplante frontal con la mano izquierda. Sin que pareciera un alarde, porque realmente no lo era.

Pero en el remate de la faena del cuarto, pródiga con la mano derecha, sin la menor luz por la izquierda, negado el toro que tardeó y ni empujó ni terminó de pasar, en ese remate sí sacó del viejo baúl una pequeña colección de muletazos de recurso por la cara o de pitón a pitón y hasta por encima de ellos, que es una suerte burlona. Como la tanda estuvo ligada según conviene al auténtico toreo de castigo, y abrochada por un desplante gallista frontal, desafiante, ese final de faena fue digno colofón para un trasteo que tuvo la impronta del toreo de cámara o de salón, sus lindezas ocultas también, su sencillez aparente, las muescas del rico concepto privativo de Morante y de su estudio de las suertes. Un cambio de mano por la espalda fue a mitad de faena una inesperada golosina.

Vivida como una fiesta, la faena tuvo el refrendo de una estocada excelente de ejecución, Morante echándose ligeramente fuera en el momento de la reunión pero con el toro embebido en el engaño. En el reciente libro enciclopédico de Zabala de la Serna –“Memoria de Morante”- Morante confiesa, a propósito de la estocada magistral del último toro que mató en Madrid el pasado octubre, que llevaba tiempo estudiando en películas de la época la manera de matar de Rafael Ortega, el mas consumado maestro en la suerte de matar nunca conocido, y que se había decidido a asimilarlo, y a asumir todos sus riesgos. En recuerdo de aquella estocada de Madrid, aunque no en la misma dimensión, esta otra de Sevilla con que puso rúbrica al reestreno de su persona. La reaparición entre comillas. Con las dos orejas del toro se pegó una vuelta al ruedo que confirma lo que ya se sabía: su papel de torero de masas, no solo de privilegiado del arte y su oficio.

Envuelta en el halo de gran acontecimiento, y dominada por la personalidad de su protagonista, la corrida de apertura de curso en la Maestranza vino a ratificar el carácter y la ambición de David de Miranda con una memorable faena de valor, de mucho valor, a un sobrero, sexto bis, de peligrosa condición, que le pegó la que será la voltereta más aparatosa del abono de Sevilla. Dolorido pero aparentemente indemne, el torero de Trigueros, quietud serena, apuró del toro hasta el último aliento y lo mató por arriba.

Con el mejor lote de la corrida, un segundo de sencillo manejo y un quinto de notable calidad, Roca Rey, más sobrio y contenido de lo habitual, estuvo mandón y sereno, pero sintiendo el peso de las comparaciones obligadas. El riesgo de torear con Morante y justo después.

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Cuaderno de Bitácora.- Durante dos o tres temporadas, Antonio Caballero estuvo escribiendo y publicando en la última página de 6 TOROS 6 una serie de artículos configurada con el título de Toreo de Sillón, que, como su mismo nombre indica.... Antonio es de los màs brillantes escritores taurinos que tengo leídos.

De inspiración inagotable, ingenio muy agudo. Y una mirada a distancia del toreo. La misma que hay entre la pantalla del televisor y quien se sienta en el sillón de enfrente a ver los toros. Que es el deporte que he practicado hoy mismo yo sin ir más lejos.

A partir del 15 de abril, será en Sevilla y desde la dura piedra blanca de una grada de sombra de la Maestranza

Última actualización en Domingo, 05 de Abril de 2026 21:35