TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Castellon. Crónica de "Barquerito": Un tristísimo mano a mano.

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Mansa corrida deslucida de Domingo Hernández, tarde muy ventosa, un pasivo y ajeno Talavante, un empeñoso y formal Juan Ortega y cerca de tres horas de un invento sin argumento


Castellón, domingo, 15 de marzo de 2026. (COLPISA, Barquerito).- 6ª de feria. Soleado, ventoso, frío. 7.000 almas. Dos horas y tres cuartos de función. El paseíllo, con tres minutos de retraso.

Seis toros de Domingo Hernández (Concha Hernández Escolar). El quinto bis, sobrero.

Mano a mano. Alejandro Talavante, silencio, silencio y pitos tras aviso. Juan Ortega, ovación tras aviso, silencio y silencio tras aviso.

Enrique Chapurra, sobresaliente, no intervino, pero fue arrollado sin consecuencias por el sexto en un arreón.

ALTO, LARGO Y NEGRO zaino, frío de salida, el primer toro de Domingo Hernández, corretón y distraído, suelto del caballo, lidia trapacera, se jugó cuando más sopló el viento. Sin ajuste, movido, Talavante no se confió. Gazapón, el toro adelantó por las dos manos. Un brevísimo trasteo y una estocada.

Alto de agujas, gacho, de pobre trapío, el segundo se llevó puesto un manojito de lances buenos, corto el vuelo, de Juan Ortega. Capote ligero de vueltas blancas. Se soltó el toro de dos picotazos -al relance el segundo, cabeceó contra los estribos en el único puyazo en serio,  hizo hilo en banderillas, se coló cuando Ortega se vio descubierto por el viento en el primer intento de estirarse. Fuera de las rayas, tapándolo mucho, le pegó al toro Ortega dos tandas de buen dibujo. Cada vez más cortos los viaje del toro, venido abajo, pero Ortega se empeñó -una tanda de mondeñinas antes de la igualada- se pasó de faena y cobró una entera sin puntilla al segundo intento Un aviso. Visto lo visto, estaba claro que no se trataba de un mano a mano sino de una corrida de dos espadas con pocos puntos en común y ninguna razón de rivalidad ni discordia.

Colorado, lavado de cara, badanudo y barbudo, el tercero, encelado en un largo puyazo no peleado, quiso tablas sin disimulo. En la querencia, docilidad pajuna, tomó engaño con aire bobalicón. Descolgado, humilló, rajado sin remedio, loco por irse, inocua mansedumbre. Talavante trató de hacer fortuna. Muletazos facilones. Se fue por sistema el toro al cuarto viaje seguido. Terrenos mudados, cada vez más cerca de la puerta de toriles y en ellos se defendió a última hora. No dejó a Talavante cruzar con la espada. Dos pinchazos en la suerte contraria y dos descabellos. Después de todo, iba a ser, junto al sexto, el toro más propicio de la corrida.

Arrastrado el tercero, se regó la arena por asentarla. Los golpes de viento levantaron nubecitas de la cal de las rayas de picar pero sin llegar a borrarlas. A pesar de eso, repintaron las rayas. El cuarto, castaño, el de mejores hechuras, galopó de salida. Se vino cruzado al capote de Ortega, escarbó, cortó en banderillas y vino a ser el toro problemático de la corrida. Listo, puesto por delante, a la defensiva, murió aculado en tablas. Ortega pretendió faenar en los medios. Acostones del toro en medias embestidas regañadas. Media estocada, rueda de peones y dos descabellos,

Y enseguida se hundió el espectáculo, marcado para entonces como una mayúscula decepción. Castaño, el quinto acusó de salida los modos de los toros que se corren demasiado en el campo. Muchos pies, carreras vivas. No se empleó en el caballo, pero salió de suerte renqueante. No se sabe si descoordinado o lesionado en algún hoyo. En la matinal se había celebrado una clásica de recortadores. Álvaro Montes lidió con mimo para tener en pie al toro, que se derrumbó en el segundo par de banderillas. Fue devuelto. Un sobrero desfigurado de casi 600 kilos que romaneó en el caballo antes de rendirse y persiguió y cortó en banderillas iba a destapar la caja de los truenos. Frágil, costalada al segundo muletazo, se apoyó en las manos. Nada que hacer. Las protestas contra el toro alcanzaron de rebote a Talavante, pasivo y desmotivado. Dos pinchazos, una entera, enfado general.

Sentenciado el duelo o lo que fuera, ya puesto el sol y con un frío de invierno, la última bala fue un toro colorado que salió como un bólido, tuvo mejor fondo que los jugados por delante, pero no mucho más. Ortega lo brindó al público. De un trasteo afanoso, abierto en pausas impropias, la joya fue la apertura con ayudados por bajo rodilla en tierra. Demasiado castigo para un toro noble que al cabo de una docena de muletazos bien compuestos ya echaba los bofes. No perdió las formas Ortega. Cuatro pinchazos, un aviso, casi dos. La gente, malhumorada.

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Cuaderno de Bitácora.- Según la Guía Regional de Levante publicada por la editorial Calpe en 1923, Castellón contaba 32.300 habitantes. Son 183.000 según la estadística oficial de 2025. El Grao, todavía en construcción el puerto, no llegaba a los 2.000 hace un siglo. Don Elías Tormo, autor de la guía con la colaboración de las Sociedades Económicas de Valencia y Alicante, estima que la distancia entre Castellón y el Grao era de 4.300 kms. Al crecer Castellón en dirección Este y El Grao en Oeste la distancia se ha reducido casi mil metros. Dos mundos.

Entre las industrias prósperas no contaba entonces la pesca. Castellón era una ciudad agrícola: vinos, algarrobas, cáñamo, floricultura y frutas. La naranja y el cáñamo se exportaban. La alpargatería sumaba. Y las fábricas de azulejos también.

En el plano de la ciudad, Castellón parece una pequeña cuña urbana. En el callejero se distinguen nombres borrados del mapa después de 1939: Castelar, Wilson, Salmerón, Primero de Mayo, Libertad, González Chermá, Pí y Margall, Mendizábal, Muñoz Torrero, 9 de marzo.... Elías Tormo comenta el carácter "progresista" de la ciudad, en contraste con la preponderancia del carlismo en la vecina Villarreal. Da detalles de los precios del tranvía de vapor de Onda a Villarreal con dos estaciones en Castellón, la de plaza Borrull, de donde parte la carretera del Grao y un apeadero en la Plaza de la Paz. ¿Las playas? Una mención menor a los baños del Grao. La plaza de toros, extrarradio obligado. La Estación del Ferro-Carril del Norte, línea de Barcelona a Valencia, en el límite de las afueras. Todo ha ido cambiando.

Última actualización en Domingo, 15 de Marzo de 2026 22:12