TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Castellón. Crónica de Barquerito: Una exhibición de Daniel Luque.

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Dos faenas de aplastante suficiencia, generosa abundancia y magistral dominio


La espada deja sin premio la del segundo toro de una buena corrida de Zalduendo


Ambiente apoteósico durante la del quinto


Castellón, 14 mar. (COLPISA, Barquerito).- 5ª de feria. Primaveral. 6.000 almas. Dos horas y tres cuartos de función.

Seis toros de Zalduendo (Herederos de Alberto Baillères). El quinto, Ablativo, premiado con la vuelta en el arrastre.

Sebastián Castella, oreja y palmas tras aviso. Daniel Luque, ovación y dos orejas tras aviso. Tomás Rufo, que sustituyó a Emilio de Justo, oreja tras aviso y silencio tras aviso. Luque, a hombros.

A LOS DOS TOROS de lote de una noble y bella corrida cinqueña de Zalduendo les dio fiesta cumplida Daniel Luque. Dos toros distintos. De son sumiso el segundo, que Daniel toreó con particular desenfado y singular gobierno. De fondo bravo un hondo y cuajado quinto que tuvo tomado el ruedo en el primer tercio buscando el caballo de pica, se serenó en banderillas y encontró en la muleta de Daniel cobijo y caricia sin perder su carácter ni rendirse.

Por eso ganó la faena del quinto en méritos a la del segundo, que fue de más sencillo compás, más floreada y con su punto de divertimento, porque, después de cumplir con el canon del toreo ligado de mano baja -embraguetado al natural-, Daniel apostó por unaversión renovada de las trenzas de su invención y un feliz remate por trincherillas. Con ellas fue cerrando a las rayas el toro, que pagó el gasto de un trasteo profuso, se encogió y esperó cuando Luque atacó con la espada en la suerte contraria sin llegar a pasar. Media caída y otra media pasada. La faena había sido muy celebrada. No solo por sus propios registros. También por su ritmo constante.

Fue luego, en el otro turno, cuando las pasiones se desataron y, cuando el son rampante de la faena se desbordó, llegó a ponerse en pie la gente. Descolgado de hombros, plantado de verdad, Daniel aguantó sin rectificar las tres veces en que el toro estuvo por parársele debajo antes de tomar engaño. Esa sangre fría, señal de seguridad, encareció la faena, que, a tenor de la facilidad con que se desenvolvía Daniel, pudo parecer un feliz tentadero. La muleta al hocico por la izquierda, lento el dibujo, cintura flexible, el toreo al natural brotó con una fluidez rara de ver. Un par de paseos informales entre tandas. Todo, en los medios. Ni una rectificación, ni un enganchón. Al alargarse la faena es posible que Daniel acariciara la idea de provocar la petición de indulto. La idea solamente. No hubo guiños ni gestos. Antes de la igualada, ya entre rayas, una trenza del repertorio parzticular para que tuviera de todo la faena. Y el detalle de sacarse el toro hasta el platillo, cuadrarlo y, ahora sí, atacar con fe con la espada. Una estocada probablemente trasera. Se vino a tablas el toro. Tardó en echarse. La gente bramaba. ¿Rabo? Lo levantó el cachetazo de un puntillero casi infalible como Jesús Arruga. Sonó un aviso. Resistió el toro lo indecible. Luque decidió dejarlo doblar a hsolas, aunque corriera el riesgo de un segundo aviso. Y al fin rodó sin puntilla el toro recostado contra la boca de una tronera. Dos orejas, vuelta al toro, apoteosis. Una deslumbrante exhibición.

Castella se abonó en sus dos bazas a una especie de faena patrón que pecó de excesivamente monocorde en el caso del cuarto toro -faena carente de tensión, interminable- y de abuso de pausas, cortes y golpes de muñeca en el primero.

Muchos tiempos muertos en la faena de más coreografía que fondo Rufo al tercero, de mucha bondad pero justo poder, y pelea sin logros con el sexto, que fue, venido abajo enseguida  la cara entre las manos, taponazos sueltos, el único toro de pobre nota de la corrida

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Cuaderno de Bitácora.- La playa del Serradal es la mejor ilustrada de las tres de Castellón. Es playa de dunas móviles y semifijas. En ella anidan chorlitejos, cogulladas y lavanderas. Un panel didáctico detalla en el acceso sur la fauna y la flora del arenal, que empezó a ser regenerado en 1990. Y cuidado y protegido desde entonces. No puede decirse que sea una playa salvaje. Porque es, entre otras cosas. una playa urbana. Solo que de las tres playas de Castellón, la del Serradal es la menos urbana.no ha abierto Como el otoño y el invierno han castigado la zona severamente, me temía encontrar desperfectos. No parece. La playa del Gurugú está perfecta. En la del Pinar, donde el muy ameno Parque Litoral, la más larga y urbana de las tres joyas de la ciudad, sarecía afectado alguno de los bancos corridos tendidos por la senda serpeante que va en paralelo a la línea del mar pero engañándola. Me pareciò que todavía no ha abierto temporada el Hotel Costa Azahar, que me parece un lugar soñado para recibir la primavera. Dos alturas, paredes encaladas, buena arquitectura costera. La terraza sí funcionaba. Y la de La Ola, también. Sobre el, Gurugú planean las gaviotas y los aeroplanos. Sobre el campo de aviación se descuelgan los parapentistas. Donde estuvo el Hotel del Golf me ha parecido reconocer un nuevo hotel de tres estrellas. El Golf era muy cómodo. Modelo americano. Algo apartado. Pero es la ley del golf.

De año en año crece el número de furgonetas repartidas por los aparcamientos del Parque. Franceses, nórdicos, buscadores de sol.

Última actualización en Lunes, 16 de Marzo de 2026 17:13