TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Madrid. Crónica de Barquerito. Una emotiva faena de valor de Rafa Serna.

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Más que digna confirmación de alternativa


Corta una oreja cara del toro más difícil de una corrida dispar de Lola Domecq


Roca Rey en versión decepcionante


Tuvo un lote notable -un quinto excelente- al que cortó una oreja no de peso


Discreta despedida del abono de Diego Urdiales

 

Madrid, jueves. 29 mayo de 2025 (COLPISA, Barquerito).- 18ª de San Isidro. Muy caluroso. No hay billetes. 22.690 almas. Dos horas y veinte minutos de función.

Seis toros de “Toros de El Torero” (Lola Domecq)

Diego Urdiales, silencio tras aviso y silencio. Roca Rey, silencio tras petición y una oreja. Rafa Serna, que confirmó la alternativa, palmas y una oreja..

 

EL TORO DE la confirmación de alternativa de Rafa Serna, de vuelta en las Ventas ocho años después, muy en el tipo clásico de Salvador Domecq, tuvo más fijeza que fuerza y, picado trasero en dos encuentros, más nobleza que poder. Muy bien vestido de torero -blanco y plata de estreno- Serna le hizo un bonito quite por tafalleras, brindó al público y abrió en los medios faena de largo, preludio de una breve faena bien tramada y ligada, de ajuste y firmeza notables, lindos pases de pecho, templada mano diestra, apenas castigada por las claudicaciones del toro, abrochada con una tanda de manoletinas frontales, que fueron lo de menos interés, y rematada con una excelente estocada hasta el puño. Todo eso se encontró un público refractario y tuvo rácano reconocimiento.

Lo iba a tener después. No solo por la única faena de verdadera emoción y alto riesgo de la tarde con un zancudo, astifino y descarado sexto toro de alzada disparatada. También porque, complejos fuera, salió a quitar en su turno con los dos toros de Roca Rey. A la verónica al tercero de corrida, quite breve y limpio rematado con media. Con revolera el remate de otro parecido con el quinto, que fue el toro de más calidad, bondad y fondo de la corrida.

Antes de la faena de las emociones mayores, se plantó de rodillas frente a toriles -en el tercio, donde se resuelven en las Ventas las largas a porta gayola- libró ajustada la larga y en pie cuajó a toro levantado y fiero los mejores lances de toda la tarde. Cinco o seis, firme de verdad, muy airoso y vibrante el dibujo. La lidia galleando fue detalle caro. Y celebrado.

Cinqueña la corrida toda, pero este último parecía, con la salvedad del cuarto, el padre de los demás. Encelado pero cabeceando en el caballo, donde cobró lo justo, fue toro pronto y muy difícil. No por incierto sino por su vicio de echar la cara arriba, vencerse y derrotar. Derrotes y testarazos por las dos manos. Impasible, sin gestos de más, Serna pisó terreno minado, se pasó el toro por la faja, libró sus embestidas a media altura, no se afligió cuando el toro le pasó rozando barriga y pecho dos o tres veces y menos cuando en uno de los derrotes cobró un palotazo en mandíbula y pómulo. Modélica faena de valor, más que de gobierno del toro. Y una estocada de ley. De algunas orejas se dice “de peso” por encarecerlas. Esta misma. Fue, a todo esto, la segunda y última  comparecencia de Roca Rey en San Isidro. Y también la de Diego Urdiales, en tarde espesa, indecisa y sin confianza ni las ideas claras. Gazapón el segundo toro y violento el cuarto, negro salpicado, la cara arriba. No se entendió con ninguno de los dos. Los dos toros de Roca fueron los de mejor condición, De muy sencillo trato, galopó el tercero, que cobró de mínimos en el caballo, y se empleó pronto y repitió con particular buen estilo el veleto y astifino quinto, que también salió galopando y descolgó incluso antes de varas, y en las dos empujó. Ni un detalle de Roca con el capote a pesar de lo que invitaba ese toro quinto. Discreta y banal una primera faena de muletazos despegados y apenas remontada con un alarde final por circulares encimista. Una estocada a capón. Pidieron la oreja, no la hubo y después de arrastrado el toro ni siquiera lo sacaron a saludar, No fue mejor la primera mitad de la faena del quinto: de perder pasos por sistema, de desplazar el toro con la izquierda exageradamente. Coro de palmas de tango, desencanto general. Hasta que a última hora, dos tandas embraguetadas en redondo y una serie de circulares inversos levantaron los ánimos de los fieles. Demasiado poco. Una estocada. Y una oreja de las que no pesan.

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Cuaderno de Bitácora.- Estos tempranos calores de mayo son buenos para los melones, escondidos bajo matas espesas. Mi abuelo tenía  un melonar en la carretera de Ramiro junto a un pago mayor donde se sembraba garbanzo. En agosto una tajada de melón es refrescante. Al sol de agosto de la Tierra de Pinares. Sí, también  los piñones del país bien secada la piña en cuarto sin luz.

En la Plaza México se llamó un día villamelones a los espectadores esporádicos e impresionables, que no siempre fueron minoría. Tampoco ahora en Las Ventas. No os fieis de los que dicen saber catar los melones con el olfato. Por decirlo de alguna manera. O sea....

Última actualización en Viernes, 30 de Mayo de 2025 08:55