TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Madrid. Crónica de Barquerito. Uceda Leal firma una preciosa faena.

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Con el cuarto de La Quinta, uno de los dos mejores toros de una corrida de buena nota


Luque, cumplidor, desatendido y castigado


Desacertado Emilio de Justo


Madrid, domingo, 18 mayo de 2025 (COLPISA, Barquerito).- 9ª de San Isidro. Primaveral, algo de viento. No hay billetes. 22.900 almas. Corrida homenaje a la Unión de Criadores que cumplía 120 años de existencia. Dos horas y veinte minutos de función.

Seis toros de La Quinta (Álvaro Martínez-Conradi). El sexto bis, sobrero.

Uceda Leal, silencio y una oreja. Daniel Luque, silencio tras aviso y silencio. Emilio de Justo, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.

 

EL TORO MÁS hondo de la corrida de La Quinta fue el cuarto, que se lanzó de salida, se defendió con genio en dos varas y rompió en la muleta con muy buen son. El más bello, el mejor pintado, cinqueño cárdeno capirote y careto, fue el tercero, que se hizo aplaudir tan solo asomar y, que, bravo en el caballo, pronto y codicioso, sobresaliente nobleza, descolgó enseguida.

Uno y otro pusieron sello a la corrida que hasta la salida del precioso tercero estaba por declararse. Un primero ágil y gazapón de partida, cortos los viajes, revoltoso y pegajoso, que pegó muchos derrotes, y un segundo domado en lances enganchados por el hocico pero rebelado en la muleta, apoyado en las manos, la cara arriba y metiéndose por la izquierda con sentido. Con la corrida puesta en marcha sumó un quinto que quiso y dio juego, pero amenazó con afligirse a última hora y afligido dobló.

Violentado en los lances de recibo, el sexto de sorteo arrastró cuartos traseros sin llegar a caerse y fue devuelto luego de un puyazo. Por hechuras, el sobrero, veleto y casi cornipaso, asaltillado, más largo que los demás, desigualaba una corrida de variadas hechuras sobre el aire común de la línea Buendía de Santa Coloma tan bien fijada en La Quinta. El sobrero embistió al ralentí, humillando más que ninguno y a ritmo sostenido en la que empezó a parecer demasiado pronto una faena interminable.

Los toros, en su papel no menor de protagonistas a pesar de no ser corrida temperamental precisamente, pero protagonista mayor fue Uceda Leal, que, natural elegancia, pura torería, firmó con el cuarto una faena por todo exquisita. Abierta sin probaturas con una tanda mixta de ayudados por alto cosidos con la trinchera, el natural y el de pecho, fue de las de “el toro pronto y en la mano” de escuela Chenel. En un solo terreno -entre rayas- y una sola distancia, la precisa, de suave trato, impecable el trazo, inteligente la manera de ganar y perder paso en la tanda primera en redondo que convenció al toro, y, ya encarrilada la cosa, faena de altura, bien medida, de solo tres tandas más, dos de ellas con la izquierda, y la última de las tres, antológica. Al deslucido primero ya le había pegado Uceda dos o tres naturales soberbios pero sin reconocimiento. Pero ahora se rindió la plaza sin reservas. Una estocada sin puntilla. Con otra, un auténtico sopapo, había tumbado al primero.

Daniel Luque se encontró del revés al público censor, que llegó a aplaudir sin motivo al segundo de corrida y lo castigó cuando se pasó de metraje con el quinto en una faena planteada con un órdago -cite de largo en los medios para abrir, en los medios una tanda de naturales de desigual ajuste- y acogida con una frialdad exagerada, medida con rigurosa exigencia porque la sola técnica no fue suficiente, y más después del recital tan sensible de Uceda con el cuarto toro. La del quinto fue faena de muchos pases. La del segundo, más meritoria, no tanto. A los dos los tumbó de estocadas inapelables. La del quinto, ejemplo de habilidad.

No fue la tarde de Emilio de Justo. Ni con el magnífico tercero -sobraron los doblones de apertura, que pagó el toro- ni con el sobrero tan particular, nunca gobernado.. Amontonado, empeñado en trasteos planos y largos. Se le fue poco a poco el tercero. No encontró el modo con el sexto

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Cuaderno de Bitácora.- De la misma manera que un día de hace casi un siglo se prohibió que los caballos de pica salieran sin peto protector algún día de  prohibirá fumar cigarros puros en las localidades cubiertas de las plazas de toros. Y. luego, en las descubiertas. Y en el callejón. Así sea.

Última actualización en Lunes, 19 de Mayo de 2025 09:28