TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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TÓVAR, VENEZUELA. El Apartado, por Rubén Darío Villafraz

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PRIMERA CORRIDA DE TOROS DE LA FERIA


Currito a examen al lado del esperado debut de Silveti y estreno de Colombo


RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ

@rubenvillafraz

Enviado Especial


TOVAR, Mérida.- La primera de las corridas feriales tovareñas se nutre de los toros del Lic. Hugo Domingo Molina. El pasado miércoles por la noche, previa a la tienta de unas buenas vacas de Campolargo, que sirvieron de “calentamiento” a los recién llegados espadas extranjeros Finito, Silveti, Lamelas, junto a los nacionales Currito y Valencia, estos últimos quienes residen igualmente en Madrid, además de algunos muletazos del propio Johan Santana, se recibían los pupilos de Don Hugo, astados que pastan en el páramo de Mariño, en las cercanías de La Grita, a menos de dos horas de carretera de montaña de los corrales.


Son los toros de los hierros del ganadero taribero una muestra de garantía de éxito, aun cuando los últimos años se han visto envueltos en la irregularidad de las ganaderías que padecen de la consanguinidad de los años, aun cuando no exentos de buenos toros puntuales, propios de su sangre de procedencia Torrestrella, aquellos sementales que hace más de 37 años se indultarían en el ruedo de Pueblo Nuevo y que tanto provecho les ha sacado taurinamente hablando.

Ante los toros de Don Hugo  (Rancho Grande y El Prado) se las verá una terna de espadas con el elemento común de la novedad. Lo es Currito Ramírez, a pesar de la veterania que implica más de una década de doctorado en este ruedo del Coliseo, y lo es por saber cómo afronta la que puede ser su revalida definitiva profesional de cara al aficionado. La última vez que Curro actuó en Tóvar destacó por su toreo parco y ortodoxo, pero la falta de rodaje le puede pasar factura. O el compromiso de verse ante sus paisanos que le miraran con lupa lo que haga delante de sus toros. Por cierto, viene de actuar triunfalmente en ruedos españoles actuando como sobresaliente de rejones, cortando una oreja en la localidad gaditana de Olvera.


Por su parte Diego Silveti es esperado por ver si aquello de los genes taurinos se heredan. Aquí su padre, el recordado y malogrado David Silveti hace 32 años bordaría una de las faenas más bellas que se recuerden, en la que era la Plaza Portátil La Morena que se instalaba en adyacente a la Avenida Perimetral de la ciudad. Lo fue ante un toro de ensueño de Los Aranguez, de la que muchos –yo en este caso iniciándome en las lides taurinas- recordamos con emotividad. Viene Diego junto a su tío, Alejandro, torero que así mismo torearía ya en el actual coso, inaugurando lo que era para ese entonces el techado, y repetiría luego años más tardes, en ellas dejando la impronta de lo que fue: un torero de variedad y empatia con el público. A ver como se nos presenta el exponente de la IV generación de la dinastía de los Silveti en los ruedos.


Y hace su primer paseíllo como matador de toros el joven espada Jesús Enrique Colombo. Vuelve tras hace seis años, de novillero protagonizar una de las tardes más curiosas de la historia taurina tovareña, cuando siendo un púber, actuó sin el consentimiento de un tribunal de menores que para aquel entonces perseguía a los menores de edad que querían ir a los toros o actuaban en ellos, todo orquestado por la entonces Defensora del Pueblo que poco o nada hizo, solo notoriedad. Aquella tarde Colombo sin autoridad en el palco presidencial –la recordada Presidenta del festejo abandonó el palco a merced de ser detenida por las autoridades apostadas en la Plaza de Toros por permitir la actuación de Jesús Enrique- tuvo al público a su favor para triunfar apoteósicamente, a pesar de no poder compartir la Puerta Grande, pues saldría escondido de policías y guardias nacionales, al igual que su padre y madre. Una tarde de locura donde el alcalde de la ciudad presente en la plaza entregaría orejas asumiendo funciones de la Comisión Taurina.


Vuelve Colombo con otra vitola. Lo hace ya maduro, con las ansias de triunfo y pensando en mantener su cartel, ese que en España no le han dado a razón de su desacertado manejo de apoderados –muchos y cada uno a su albedrío- y a sabiendas que en Madrid este próximo 12 de octubre se juega la carta de llamar la atención de cara a la campaña 2020. Por eso es que saldría a tope el aniñado y atlético coleta de Táriba, quien de seguro llevará a mucho aficionado a la plaza, al socaire de todo lo ya señalado líneas atrás. Eso igualmente esperemos del resto de sus compañeros, a poco que se dejen los toros.