TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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EL APARTADO. Por "Barquerito": LA MODA JUVENIL

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Toros de Torrestrella par Román, Álvaro Lorenzo y Luis David Adame

Ocho de los veintiún matadores anunciados en Bilbao llevan más de veinte año copando las ferias. Camino de los veinte, hay todavía cuatro más. Para toreros en edad de merecer quedaban, dentro de las Corridas Generales, muy poquitas plazas. Habas contadas, el chocolate del loro: solo siete. Si hubiera podido comparecer Roca Rey, nueve y no siete. El inmovilismo ha adquirido preocupantes caracteres.

Los paganos solo se sienten tentados por carteles con nombres conocidos, oídos y sabidos de antemano. Tardes en días de la marmota en que todo parece visto antes de verse. Galanes de más cuarenta años que todavía se pretenden protagonistas y lo son. Se han estancado, con el escalafón, las ventas de abonos. Una reflexión desconsolada: con la abrumadora mayoría de edad de los toreros se compadece otra mayoría absoluta de edad, la de aficionados, espectadores y turistas accidentales.

Como paliativo se ha ideado este año un llamado cartel de jóvenes. Una terna que no sume más de quince años de alternativa. La cifra no es moco de pavo, pero comparada con carteles provectos, de los de sesenta primaveras entre los tres del anuncio, parece una refrescante invitación. No todos los jóvenes y no tan jóvenes reciben el mismo trato. Los hay jóvenes y marginales. El cartel no funciona.

Orillado sin razón, Álvaro Lorenzo es el gancho de la corrida. Román tuvo hace dos años en Bilbao una tarde irrepetible de entrega, valor y pura verdad. Dos miuras inmensos. Con ellos pudo. Ahora no es el mismo Román encandilado de entonces. Convalece de la gravísima cornada de primavera en Madrid. Lo pudo haber matado un toro tremendo de Baltasar Ibán. No tan fresco como antes de la cornada, pero aquí sigue con su candor de siempre. Álvaro se va cuajando. Capote, mano izquierda y espada. Seriedad, personalidad. Amparado y protegido, Luis David Adame cumple con su papel de torero arrojado y atrevido, pero aún por definir. Los toros de Torrestrella darán guerra. O sea, emoción.