TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

  • Incrementar tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar tamaño de la fuente

AZPEÍTIA, Guipúzcoa. Crónica de Barquerito: "Vuelven los serios murteiras"

Correo Imprimir PDF

Tras tres décadas de olvido, la histórica divisa de Murteira Grave sirve un espectáculo vibrante de acento torista con una notable segunda mitad

Muy valiente Juan Leal.

Azpeitia, 1 ago. (COLPISA, Barquerito)

Jueves, 1 de agosto de 2019.- Azpeitia. 2ª de San Ignacio. Cubierto, templado. Piso pesado. 2.700 almas. Dos horas y veinte minutos de función. Seis toros de Murteira Grave. Pepe Moral, silencio y vuelta. Juan Leal, saludos tras un aviso y una oreja. Tomás Angulo, silencio y saludos.Picó certero Daniel López Candel. Pares espectaculares de Marco Leal y Agustín de Espartinas.

LA SEGUNDA MITAD de la corrida de Murteira Grave salió sensiblemente mejor que la primera. El segundo de sorteo fue el más hondo de la corrida –corto de manos, tocado de pitones, ensillado y largo-, pero el quinto, que completaba lote, fue el de mejores hechuras y, con el primero de los seis, el más liviano dentro de un sexteto que dio en vivo un promedio de 560 kilos O sea, una señora corrida de toros.

A modo el cuajo y las defensas, la seriedad y el trapío. Para todos sonaron en reconocimiento aplausos de salida. Para todos salvo el primero, que salió por cierto con más pies que ninguno pero se astilló el pitón derecho al rematar en un burladero. Los seis apretaron con mayor o menor entrega en el caballo. El segundo derribó a pesar de la resistencia del piquero Vicente González y de un caballo bien domado, se enceló con la presa derribada, no fue fácil quitarlo del cebo y, luego de quitado, todavía volvió a galopar en busca del caballo descabalgado y defendido tan solo por un valiente monosabio. Un espectáculo añadido y aparte. De carga emocional.

El cuarto, el más serio de todos, fue el único que cobró por dos veces en varas, pero en dos lanzazos desacertados y de poco castigo. A cambio, quinto y sexto pasaron a banderillas con un solo somero picotazo. Crudos, se movieron con estilo propio: elástico el quinto, el de mejor nota de la corrida, el más completo, y algo pegajoso por entero el sexto. El cuarto descolgó en distancia por la mano derecha con potente son.

En la desencajonada del pasado domingo la corrida de Murteira Grave había llamado la atención por lo bien presentada. Aunque el ambiente mutó de torista a no tanto a lo largo de la tarde, los murteiras, que llevaban treinta años sin dejarse ver por el Norte, trajeron público y no de aluvión. Con su etiqueta torista, la feria de Azpeitia suele reservarse la carga mayor de dinamita para la traca final, pero esta vez se sirvió el postre de segundo plato. Toca ver jugarse todavía la corrida de Salvador Gavira Gómez. Y entonces se echarán cuentas.

No solo fue más estimulante la segunda mitad, sino que, más surtida, duró menos que la primera y la mandó casi al olvido. Pepe Moral firmó un largo trasteo justificatoria con el primero, que claudicó muchísimo, se rebrincó y cabeceó. Juan Leal optó por una faena de alardes y sobresaltos con el noble segundo. A paso de banderillas, en tablas y arrancando de lejísimos, cobró una estocada trasera sin muerte, se resistió a descabellar y lo penalizó un aviso. A Tomás Angulo no le convino el fondo áspero de un tercero escarbador con el que supo doblarse de partida pero pretendió descararse antes de tiempo y sin fortuna.

Los dos toros de nota, cuarto y quinto, pidieron toreo en la distancia. Pepe Moral se la dio al uno sin apreturas, valiéndose en exceso del cite a la voz y sin apurar del todo la mano derecha del toro, que fue más que notable, en surco el viaje. Leal salió arrebatado: larga cambiada de rodillas en tablas para abrir boca, lances en precipitado torbellino, quite difuso y mixto con desplante tras un certero puyazo de López Canel. Y más arrebato luego, pues la faena, brindada al ganadero Joaquim Grave, arrancó con cite de largo de hinojos en el platillo para una primera tanda ligada de cuatro casi volcánica.

Las repeticiones del toro fueron tan generosas como todos los ataques que vinieron luego. Del toreo en distancia se pasó casi de golpe al de acortar terrenos en busca del tirabuzón en zona secante. El tránsito no fue feliz. Valiente, impasible el torero nimeño, pero demasiados enganchones, tropezones de muleta, gestos para la galería, madejas impropias y, en fin, el encaje entre pitones que el toro respetó con su fondo de nobleza. Una estocada de ley. Rodó el toro.

Colofón de la fiesta fue un sexto acapachado, muy en el tipo del murteira antiguo, muy codicioso de salida, de mucho humillar y repetir hasta la hora de descubrir al torero, un valeroso pero poco rodado Tomás Angulo, que se encontró el toro encima demasiadas veces y sin apenas salida que no fuera un desaire. Larga faena. La gente reconoció el tesón. O la vergüenza torera.

Postdata para los íntimos.- Anoche cayó un diluvio, las tormentas se repitieron al amanecer y a eso de las nueve de la mañana dejó de llover. No ha salido el sol en todo el día. Los penachos de nubes negras ocultan como caperuzas de vapor las cumbres que configuran este bello valle del Iraurgui, tan frondoso. El aroma de húmedo heno ha sido un regalo de los dioses en el breve paseo de esta mañana para comprar El Diario Vasco y el Noticias de Guipúzcoa. Hasta cuatro diarios se editan en la provincia, dos de ellos, Gara y Berria, de obediencia radical, son de ámbito regional o comunitario. Paco Aristi, la firma más ilustre y reconocida de Berria, es organista y, aunque en la iglesia de Urrestilla, donde ceo que vive, no hay órgano histórico como el de la parroquia de Azpeitia o el de la basílica de Loyola, sino de teclado moderno, es capaz de hacer temblar también la tierra. La pasión por la música de órgano es en Azpeitia de tradición gloriosa. No solo los músicos intérpretes sino los fabricantes. Enfrente de la plaza de toros hubo hasta una remodelación urbana de los años 70 una fábrica que no daba abasto. Y en la parte vieja de la villa, otra. Hay órganos azpeitianos por medio mundo. Entre ese mundo, Madrid. Y el mismísimo órgano de Cuelgamuros.

Después de la misa del Día de Guipúzcoa en la basílica en Loyola parece acabarse el mundo. Suele pasar al final de los viajes de peregrinación. Que no hay más allá. El Kiruri estaba a la hora de comer casi vacío. Tres mesas en ,la cafetería donde una crema de pescado chipén y un lomito de merluza en plancha me han dado ánimos para ir más allá. O más acá: tomar el camino de vuelta desde el santuario al viejo Izarra. La senda de los tilos alineados geométricamente. Podría hacer el viaje tomando el sendero cabe el río, a su margen izquierda. Una ribera fresnedosa y algo salvaje, Música celeste. La del órgano.
Última actualización en Viernes, 02 de Agosto de 2019 21:14