TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de Barquerito: "Herido grave Juan Leal"

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El torero de Arles, cogido por el único toro de calidad de Pedraza, recompensado por su entrega

Corrida de pobre empleo

Octavio Chacón cobra tres estocadas notables

Madrid, 25 may. (COLPISA, Barquerito)

Sábado, 25 de mayo de 2019. Madrid. 12ª de San Isidro. Primaveral, muy ventoso. 16.472 almas. Dos horas y cuarto de función. Pancartas y coro de protestas -¡”Fuera del palco!”- contra el presidente Gonzalo de Villa. Seis toros de Pedraza de Yeltes (Luis Uranga)

Octavio Chacón, silencio, silencio y silencio tras aviso en el sexto, que mató por cogida de Leal. Javier Cortés, silencio tras aviso en los dos. Juan Leal, oreja tras aviso. Corneado por el tercero en la región perianal con posible fractura del sacro-coxis. Operado bajo anestesia general en la enfermería de la plaza.

EL TORO DE LA corrida de Pedraza de Yeltes, y solo hubo uno digno del título, fue el tercero. Colorados los cinco primeros, las pintas idénticas pero no el remate ni las hechuras. De lindo cuajo, más largo y menos alzado o levantado que los otros, y por eso bastante mejor hecho, ese tercero hizo de salida lo que todos los demás: soltarse con aire abanto. Pero menos. Dos puyazos –severo el primero y medido el segundo, y así por sistema en la corrida entera- y en banderillas un prometedor galope pronto, que hasta entonces –dos toros apagados por delante- no se había visto ni volvió a verse después. Octavio Chacón se animó a quitar en turno. Tres verónicas en corto, media y revolera, de la que salió apurado porque el toro apretaba.

 

Era la única tarde de Juan Leal en la feria. Brindis al público y el más sonado alarde de la corrida: en el platillo, cite de largo de rodillas y de esa guisa una tanda de hasta seis ligados y el de pecho. Uno de pecho de rodillas, una rareza. La tanda llegó a la gente. El único toro de Pedraza que metió la cara y repitió fue justamente ese y no solo entonces. El viento obligó a Leal a cambiar terrenos en la primera tanda ya en la vertical. Cinco en redondo, un cambio de mano y el de pecho. El eco no fue el mismo de la serie sorpresa de arranque. Tampoco el toro, que en la tercera tanda se le acostó y, revuelto, desarmó al torero arlesiano. Tras el desarme, un cambio de estrategia: acortar distancias hasta encajarse Juan entre pitones y en distancia asfixiante. Decisión discutida por el sector severo.

Antes de abrirse debate, sobrevino la fatalidad. En solo el tercer muletazos de una primera tanda con la izquierda, Juan sufrió un desarme. Al intentar salir de jurisdicción, el toro lo prendió por la espalda feamente y, se supo luego, lo hirió en el glúteo y atravesó. Mientras se atendía al toro, Chacón, en uno de sus muchos detalles de lidiador competente, sujetó al toro sin reclamarlo. De la cornada sería consciente Leal, pero renunció a dejarse el toro. Volvió a la cara y se enroscó en dos circulares cambiados por la espalda, del gusto del público impresionable de los sábados de San Isidro. Una excelente estocada. No completó la vuelta al ruedo –blandía una oreja- sino que desde la enfermería le aconsejaron cortar.

La cornada, infortunio, no fue la historia de la corrida, pero sí su paradoja. Solo porque el tercero fue el único de calidad y trato. Al primero, que se empleó en el caballo y consintió hasta dos quites –uno de Javier Cortés por mandiles y la réplica de Chacón por chicuelinas-, se le acabó el motor a los diez viajes. Ya entones soplaba un viento que no iba a dejar de enredar de principio a fin. Embestidas al paso y, por tanto, inciertas. Chacón lo trató como si fuera de porcelana. Toro frágil, muletazos caligráficas. Al segundo intento, una estocada hasta el puño.

De esa manera –pinchazo y estocada de ley- despenó el torero de Prado del Rey al segundo de lote, andarín, celoso, correoso y de los que buscan antes de completar viaje, y al sexto de la tarde, el toro que Leal no pudo salir a matar. Castaño albardado, muy astifino, ese último se distrajo más que ninguno antes de pararse. Visto lo visto, convenía faena corta y de aliño. Insistió Chacón. Sin eco.  Era la primera de sus tres tardes de San Isidro y parecía la de compensación porque las dos que vienen serán la de Victorino y la de Cuadri. Sus fieles de Madrid, encogidos esta vez, lo prefieren con los platos fuertes.

El quinto fue el toro más complicado de todos. Por recortar, rebañar y enterarse en medias embestías inciertas. El segundo, uno de los de ir y venir sin emplearse. Con éste anduvo sobrado Javier Cortés pero peleado con el viento más que con el toro. Tarde desdichada con la espada: tres pinchazos y entera desprendida en un toro, entera en los blandos después de cuatro pinchazos en el quinto, con el que se estuvo tranquilo incluso después de un tropezón que le hizo caer de bruces en la cara del toro. Y no pasó nada.

Postdata para los íntimos.- Los árboles que hubo hace muchos años en la plaza de la Plaza de Toros se talaron en una de las tantas reformas del entorno. Desde el balcón de la segunda planta, justo encima de la llamada Puerta de Madrid, la grande, el panorama es muy desolado. La balconada está castigadísima por los excrementos de paloma. El alféizar corrido y el suelo todo de ese espacio en teoría tan noble. Y las paredes también. Y los pasillos. Y las galerías porticadas y acanceladas de las fachas este y oeste. Las palomas se meten por todos los vanos del edificio, que son muchos. Los lobis animalistas no consienten mención del asunto. Como el problema es grave en Madrid -"esas palomas cagonas..." decía Benjamín Bentura cuando le brotaba el ánimo de agricultor- se venden productos destinados a acabar con ellas como si fueran plaga. Lo son,

En la esquina de la plaza y Julio Camba sobreviven mal cuidadas tres jacarandas. En la isla de la calle Alcalá que marca la bifurcación -un sentido Canillejas y otro Parque de las Avenidas- se construyó una cerca de ladrillo encarnado y dentro de ella se plantaron o trasplantaron unos olivos, creo que cuatro, espléndidos. Solo que la gente no repara en ellos.

 

 

Última actualización en Sábado, 25 de Mayo de 2019 21:10