TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Feria de San Isidro. Previa de Barquerito: "Una serie continuada de treinta y cuatro festejos"

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Cinco semanas de toros en Madrid

Una larguísima feria de San Isidro amparada en el tirón del peruano Roca Rey pero pendiente de la aparición del torero revelación del año, el sevillano Pablo Aguado

Madrid, 13 may. (COLPISA, Barquerito)

Lunes, 13 de mayo de 2019. NI UN SOLO DÍA SIN toros en Madrid entre el 14 de mayo y el 16 de junio. A las siete de la tarde, treinta y cuatro tardes seguidas en las Ventas. Cuatro festejos de rejones en los que se anuncian catorce rejoneadores; tres novilladas con nueve noveles; veinticuatro corridas de toros en un abono donde figuran cuarenta y siete matadores de alternativa; y, fuera de abono, todavía tres corridas de toros más, la de Beneficencia, programada para el domingo 12 de junio con la fórmula heterodoxa de un rejoneador, dos matadores y dos ganadería diferentes, la de la Prensa, que cerrará el certamen el tercer domingo de junio y la de la Cultura, que se celebrará en la víspera del cierre.

Siete de los ocho matadores de las corridas extra sí están anunciados en el abono, y el rejoneador de la Beneficencia también. Treinta y tantos hierros y divisas servirán ese abigarrado programa que desborda y rebasa los límites de lo que son las fiestas de San Isidro. La feria taurina cobró entidad autónoma hace muchísimos años. Para evitar solaparse con la feria de Abril de Sevilla, cuyas fechas condiciona el calendario de la Cuaresma cristiana y concluida su última edición tan solo el pasado domingo, se ha retrasado en cinco fechas el arranque de San Isidro hasta el 14 de mayo. Solo en la víspera de la fiesta del santo patrón.

El programa es menos laberíntico de lo que pudiera pensarse. De los cuatro lunes de feria, tres se reservan para novilladas y solo uno, el segundo de junio, acogerá una corrida de cartel menor. Tres de los cuatro festejos de rejones se jugarán en otros tantos domingos del abono y solo uno, el último, en sábado. Las tres corridas no cargadas al abono pero principales de la feria por el gancho de sus protagonistas –el rejoneador Diego Ventura, El Juli, Diego Urdiales, Roca Rey y Pablo Aguado- se anuncian en tres de las últimas cinco citas del ciclo.

De manera que, siendo abrumadora la oferta, San Isidro se compone después de todo de cinco semanas de cinco corridas de toros cada una. No es moco de pavo pero la dosis, o sobredosis, es ligeramente menor de lo que parece. Hasta la décima tarde de toros, la del viernes 25 de mayo, no habrá repetición de ningún matador. Será la de Javier Cortés, el torero de Getafe, segundo del cartel inaugural del ciclo. El albaceteño Rubén Pinar y el francés, de Mont de Marsan, Thomas Dufau completan terna. La corrida, cinqueña, de La Quinta, una ganadería de sangre Santa Coloma fija en San Isidro. De La Quinta también será, según tradición, una de las tres novilladas de la feria.

A partir de la tercera semana, entre el 28 de mayo y el primero de junio, se suceden las repeticiones de toreros: Octavio Chacón, Roca Rey, Paco Ureña, Álvaro Lorenzo, Luis David Adame. En la cuarta, del 4 al 9 de junio, son mayoría los matadores anunciados a más de una tarde de abono: Juan del Álamo, Sebastián Castella, Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera, López Simón, Diego Urdiales, Ginés Marín,  Curro Díaz, Emilio de Justo, Pepe Moral. En la última semana, el turno de repetidores incluye a Fernando Robleño, Morenito de Aranda y José Garrido. Además de La Quinta, repiten como ganaderías Fuente Ymbro –una novillada y dos corridas-, Alcurrucén y, en rejones, Los Espartales.

Los festejos donde está anunciado el peruano Roca Rey han sido los de más tirón en taquilla. Las tres tardes se colgará el No hay billetes. La segunda de ellas, con ganado de Adolfo Martín, se tiene por la corrida morbosa del ciclo. No se sabe cómo repercutirá en el abono la ausencia de toreros como Morante, Manzanares o Cayetano Rivera, que decidieron autoexcluirse en desacuerdo con la idea del empresario de las Ventas, Simón Casas, de introducir un sorteo parcial de ganaderías. El Juli, que iba a ser baja por la misma razón, aceptó la oferta de sustituir a Ponce, lesionado de gravedad en Valencia hace dos meses y el único de las figuras históricas que aceptó para solo una tarde el sistema del sorteo conocido como el bombo de San Isidro.

El triunfo incontestable del sevillano Paco Aguado en la reciente feria de Abril –cuatro orejas de dos toros de Jandilla, una recuperación espléndida del clasicismo- ha disparado el valor de la única corrida que torea en el abono, la de Montalvo del próximo sábado, y la de la Prensa del 16 de junio, donde estaba anunciado como compromiso y apuesta. La faena magistral de Diego Urdiales con un toro de Fuete Ymbro en la pasada feria de Otoño, el alza sostenida de un torero recuperado del olvido como Emilio de Justo y las tres corridas seguidas del encaste Albaserrada –Escolar, Adolfo y Victorino- para conmemorar el centenario de la antigüedad del hierro en Madrid son, junto con la presencia de Roca Rey y la imprevista aparición estelar de Pablo Aguado los puntos fuertes de la feria toda. Los toreros debutantes en San Isidro –Juan Ortega, Ángel Téllez, David de Miranda, Tomás Campos y Cristian Escribano- deberían deparar más de una sonada sorpresa.

Postdata para los íntimos.- Cuando se pasan trece días seguidos en Sevilla, se vuelve con mono. Mono se llama a la ansiedad imperativa no solo mental, física también, que sucede a las curas de adicción. ¿Adicción a qué? ¿A la luz de la primavera de una ciudad donde hasta la sombra parece iluminada? ¿Al silencio que apenas precisa buscarse para distinguirlo entre trinos corales? ¿Al paseo sin rumbo por la trama callejera de una ciudad donde he llegado a reconocerme, que es como distinguir tu propia sombra sin cegarse? ¿Al regusto por la manzanilla del Barbiana, solo una copa, una sola y no todos los días se ha podido, pero en paladeo lentísimo, que entra por la nariz y no por los labios? ¿Al placer de ir a pie hasta los toros y a pie volver luego de contar los pasos por la solitaria calle Galera hasta el hotel para a toda máquina largar dos páginas de crónica de las cosas vistas y apuntadas en garabatos casi cifrados?
Adicto a la sensualidad latente. Anoche, de vuelta de la penúltima ronda nocturna, sentí un golpecito en la calzada ya a la puerta del hotel. ¡Plas! Era la hoja de uno de los muchos naranjos de la calle González Abreu que veo desde el balcón de mi habitación de hotel. Tengo oídas caídas de naranjas a plomo. Pero una hoja...Tanto calor hacía a medianoche. Y al tren.