TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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VALENCIA. Crónica de Barquerito: "Ponce, cogido y herido. Lesión grave en la rodilla izquierda"

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Prendido y volteado por un bravo toro de Olga Jiménez, sufrió una cornada en el gluteo izquierdo y se lesionó de gravedad la rodilla del mismo lado al caer sobre el pié izquierdo

Conmoción en los tendidos.

Valencia, 18 mar (COLPISA, Barquerito)

Lunes, 18 de marzo de 2019. Valencia. 10ª de abono. Soleado, fresco. Tres cuartos largos. 7.500 almas. Dos horas y cuarto de función. Dos toros despuntados para rejones de Los Espartales (José Luis Iniesta) -1º y 4º- y, en puntas, tres -2º, 5º y 6º- de Olga Jiménez y uno -3º- de Toros de Parladé que completó corrida.

Diego Ventura, silencio y una oreja. Enrique Ponce, una oreja en el único que mató. Cogido por el quinto al final de la faena, alzado y corneado en la cara posterior el muslo izquierdo, debajo del glúteo. Lesionado en la rodilla izquierda, en la caída, sobre el pie de ese mismo lado, se dolió visiblemente y no pudo tenerse en pie. Pasó a la enfemería. Antonio Catalán "Toñete", silencio en su lote y silencio en el que mató por el percane de Ponce.

Según declaraciones a movistar televisión del cirujano jefe de esta plaza, doctor Cristóbal Zaragoza, tras intervenirle durante casi una hora de la cornada en el glúteo, Enrique Ponce tiene roto el ligamento lateral interno de la rodilla, lo que se suma a la lesión de otro ligamento de esta rodilla, el cruzado anterior, que venía arrastrando desde el invierno pasado y posiblemente también una lesión ósea en la meseta tibial, pendiente de un tac. Necesitará por lo menos dos meses para recuperarse. Parte médico. "Enrique Ponce ha sido intervenido por espacio de cuarenta y cinco minutos de una cornada en región proximal del muslo izquierdo, infraglútea, que interesa piel, tejido celular subcutáneo, fascia superficial, seccionando el glúteo mayor con una trayectoria ascendente de unos 12 cm. y otra descendente de unos 5 cm. que alcanza el isquion. Se practica Friedrich, lavado, sutura, drenaje y profilaxis antibiótica. Además, sufre en la rodilla izquierda rotura del ligamento lateral interno, rotura del ligamento cruzado y hemartros a tensión. Pronóstico grave. Se le inmoviliza la rodilla en extensión con una ortesis trasladándosele a la Casa de Salud para estudio de imagen"..

DE LOS CUATRO toros jugados en puntas y en lidia ordinaria,el más ofensivo y astifino fue el quinto de corrida, del hierro de Olga Jiménez. De vivo galope y buen tranco de salida, y pronto y codicioso en el saludo de Ponce. Lances en línea de limitado alcance pero de largo trazo. No se vio del todo en el caballo el toro. Un puyazo primero corrido y por dentro, solo un picotazo más. Ponce, que midió al toro en cuatro lances después del picotazo, tardó un rato en pedir el cambio de tercio. Como si sintiera que el toro precisaba mayor castigo. En banderillas atacó de bravo el toro, que, algo crudo, pareció ser del gusto de Ponce, que remataba feria en esta baza. El quinto y último de los cinco toros apalabrados en Fallas.

No hubo brindis. Ya había brindado el segundo de la tarde, que se empleó en serio en el caballo, romaneó en el primer puyazo y metió los riñones en el segundo. Castigo severo. Fue en la muleta toro a menos, punteó a partir de la tercera tanda, llegó a escarbar y Ponce toreó sobre seguro, muy montada la muleta en la diestra, pasos perdidos en el toreo con la zurda. La faena, en un solo terreno toda entera, estaba cumplida a los veinte viajes, pero Ponce decidió según costumbre prolongarla.

Iba a haber cambiado de espada y se arrepintió cuando llegaba a la barrera para hacerlo. No fue tarde tan ventosa como la del domingo, pero sí más fresca, y una cosa y otra aconsejaron torear al abrigo de tablas y entre el 8 y el 9 de Valencia, donde no molesta el viento casi nunca. El público de sol es aquí tan entregado como en la mayoría de las plazas de toros. Tanto o más. Una estocada soltando el engaño y saliendo apurado Ponce.

En el mismo terreno que la otra, la faena del quinto, echado el viento, fue desde la partida bastante más vibrante. Por una razón maayor de peso: el toro, encaste Jandilla, se había declarado como uno de los mejores de la semana. La chispa de la casta, también la entrega. De modo que hubo que poner los cinco sentidos. En línea y por las dos manos los muletazos de apertura, suficientes, seguros, bien tirados. En la tercera tanda en redondo Ponce citó de largo en paralelo con las tablas y entre rayas, y ligó sin enmienda una tanda, y casi al calco, otro enseguida. Desahogados los cambiados de remate.

El cuarto ensayo, abierto con molinete recostado y cosido con un cambio de mano, fue el primer intento de torear Ponce al natural. Una prueba que, luego de otra tanda de transición, tuvo segunda parte. De perfil, a pies juntos, suave el toque, Ponce encareció el trabajo con los muletazos más templados firmados por él en cualquiera de sus dos salidas falleras. Largo el muletazo pero ajustado, armonioso, no ligado propiamente.

La calidad del toro, indiscutible, había animado a Ponce a saltarse su propio canon formal, sus usos y costumbres. Al pretender ligar un farol con un natural, o tal vez un molinete, Ponce salió prendido por el muslo en la parte posterios, despedido por el aire y casi vuelto a coger en la caída. La cogida fue fea, la caída bastante peor. Quienes pudieron ver las dos en los monitores de la televisión contaban en la tribuna de prensa que el apoyo sobre la rodilla había sido fatal y quién sabe si el anuncio de una grave lesión de los ligamentos de la rodilla. Ponce no pudo incorporarse y en manos de las asistencias, por el callejón camino da la enfermería, llevaba gesto contraído de dolor. Toñete Catalán, que debutaba en Valencia como matador de alternativa, se armó de espada y descabello. El toro se habia venido a las tablas opuestas a las del percance. Sonó un aviso. Dobló el toro y se arrastró en silencio. La gente estaba preocupada.

Antes de aparecer Ponce en sus dos turnos, entró en escena y la llenó por completo Diego Ventura. Diego y su hermosa cuadra. Diego en dos versiones distintas: sobrio en el primer toro, que tuvo trantrán de Murube bueno, y muy aparatoso en el cuarto, muy llorón, que castigado en exceso, pagó la penitencia de terminar en son tan sumiso que o Ventura vendía el paquete de los alardes de doma o se iba de Valencia sin terminar de justificar su puesto en este cartel tan raro. Diego toreó con categoría al buen primero, pero no le vio la muerte, y se pasó de todo con el cuarto que, baldado, llegó a pegarse una costalada antes de ir el tute a mayores, y a sembrarse de hierros el lomo del toro.

Todavía verde para obras mayores, Toñete no se acopló con el manejable toro de Parladé que mató por delante. No contó un final aparatoso pero impropio entre pitones, Se fue tras la espada con ganas pero se quedó en la cara. Pegó muchas voces. No le afligió la cogida de Ponce y salió con el sexto bastante más dispuesto que en el toro del estreno. Sueltos los brazos con el capote, demasiado abiertos los cites, y algún muletazo excelente y enroscado con la izquierda. Es su mano buena.

Postdata para los íntimos.- Había ayer a las diez y pico de la mañana tres jubilados sentados en un banco del bulevarcito del Mercat del Cabanyal. A la sombra de una pérgola pelada. Ellos solos. Como el sábado se plantaron las fallas, trasnochó la gente. Brava conversación. Que había que hacer como en Sevilla: llevarse la feria fuera de la ciudad, acotarla y dejar vivir en paz al resto de la gente, Ni petardos, ni desfiles, ni mascletás a todas horas, ni ofrendas, ni fuego a partir de las once de la noche de mañana martes. No se quitaban la palabra. La coincidencia era absoluta. Como me puse a escrutar la flora del bulevar, tuve el privilegio de escuchar la conversación entera. Me hubiera gustado seguir pegando la oreja pero no quise ser descubierto.
El mercado, que como edificio de los 50 no tiene nada que ver con el Mercat Central, es muy interesante en días de labor. Hay de todo, porque tanto el Cabanyal como el Canyamelar son barrios de raíces pesqueras. Mercado popular de barrio. Todavía resiste la invasión no tan silenciosa de Mercadona, que es la empresa joya de la patria y la corona. La chocolatería de enfrente estaba recién abierta. Preferí bajar a pie la calle ancha, la Mediterrania, que es una artería buena. Las viviendas próximas a la calle de la Reina, que es la calle mayor de los Poblados Marítimos, son muy graciosas, pero están algo abandonadas. Me pareció entender que hay en la zona una colonia gitana muy asentada.
En un tramito de la playa de las Arenas hay baldosas de mármol gris con el nombre grabado de artista de cine. Como en Hollywood. Uno de los nombres es el de José Nieto, que fue un galán muy reconocido de los años 40 y llegó a trabajar en Hollywood precisamente. Era un gran aficionado a los toros. En Madrid, en una de las tertulias buenas del Wellington,  solía predicar en los años 70 a la hora del vermut de noche. Era muy estimada su opinión. Y su presencia de galán. Con los 70 bien cumplidos, se trajeaba con un esmero muy particular, gemelos, alfiler de corbata, zapatos lustrosos ingleses de marca, trajes de sastrería, camisas a medida, el pelo en raya y con fijador. Una nariz hebrea y una voz de teatro bien enseñada. Era, desde luego, muy bienvenidista. De los Bienvenida. Pero no incondicional.

Esta mañana, callejeando por el Ensanche, me he admirado con las fallas caras del barrio: Almirante Cadarso, Conde Altea, Ciscar, etcétera. Estaban preparando la tribuna para el homenaje al maestro Serrano en la Avenida del Reino. Alfombra azul, muchos operarios, Esperarían al alcalde. Entré en el Mercado de Colón, que quiso ser émulo del Central y eso es imposible. No es no. Me he dado el garbeo por los gastrobares. A las diez y media estaban cerrados o vacíos casi todos. Resulta que el que puso la horchatería de Alboraya en la calle San Vicente es un potentado. Uno de los mejores puestos del Colón es suyo. Y al lado, la Orxatería, que es de la competencia. Manglano el charcutero tiene en la planta baja un puesto mayor que el del Central pero no tan especializado en sobrasadas de Mallorca y Menorca. Me parece un exceso el espacio.

En la calle Jorge Juan hay comercio caro y bueno. En una tertulia de 99.9 Valencia Radio, en la sala de cócteles del NH Colección -calle de Colón, lujo inglés. he estado escuchando al ganadero del domingo, Borja Domecq Solís, decir y contar coas de mucho calado. ¡Hablar de toros! Y poder escuchar. Antes de la corrida me lo he encontrado a la puerta de la plaza. Con dos de sus seis nietas. Hay un séptimo varón. Se estaba abrigando. Las nietas le ayudaban a calzarse un chaquetón. En Valencia, a partir del tercer toro, hace siempre bastante frío
Última actualización en Martes, 19 de Marzo de 2019 00:19