TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Feria de Otoño. Crónica de Barquerito: "Un serio y delicioso fuenteymbro"

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Y con él una faena sin logros mayores de Pablo Mora, novillero serrano de Madrid

Firme, capaz y resuelto Francisco de Manuel

Juanito en versión técnica

Novillada bien hecha pero incompleta

Devuelto con rigor un sexto de excelentes apuntes

Madrid, 29 sep. (COLPISA, Barquerito)

Sábado, 29 de septiembre de 2018. Madrid. 2ª de la feria de Otoño. 16.000 almas. Estival. Dos horas y veinticinco minutos de función. Cinco novillos de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo) y un segundo sobrero -6º tris- de Hato Blanco (Ernesto Campos Peña). Joao Silva “Juanito”, saludos y silencio. Pablo Mora, silencio y ligera división. Francisco de Manuel, vuelta al ruedo y palmas. Picó muy certero Juan José Leiro al tercero.

Primero fue una larga faena plana de Joao Silva “Juanito”, novillero lusitano de la corte de Monforte, la gente de Joao Moura. Y al servicio de esa faena un primer novillo de Fuente Ymbro muy bien hechito, de apoyos frágiles al tomar engaños por la diestra -y se rebrincaba- pero de son bueno por la zurda. La izquierda es la mano buena de este Juanito que acaba de dar el salto de novillero de intuición a torero técnico, lo cual implica perdida de frescura a cambio de ganar seguridad. Seguro fue el trasteo, de logros sensibles al natural -muletazos largos bien tirados, ajustados también- pero monótono. Una estocada trasera tras un pinchazo. De un pinchazo hondo con muerte iba a doblar el cuarto que, de ir y venir sin más gana, completaba lote.

La suerte y la condición de los seis novillos envío de Fuente Ymbro -un conjunto equilibrado, seriedad suficiente y sin excesos- fueron diversas. En el fiel de la balanza ese primero que acusó una lesión de puyazo trasero muy peleado. En el haber un tercero encastado que atacó con ganas y pidió los papeles y, sobre todo, un quinto no boyante pero infinitamente pastueño y bondadoso, de particular nobleza. Aplausos para el uno en el arrastre; ovación cerrada para el otro, que triscó de salida, pero galopó enseguida.

En el debe de compensación el aire brusco del segundo, la cara alta, acostones, punteo de muleta; un cuarto de irse apagando y por tanto a menos, de justo celo; y un sexto de son y hechuras prometedoras pero devuelto por la presidencia en un exceso de rigor. Muy castigado en el caballo, y muy codicioso, el toro perdió las manos embistiendo por abajo. Un primer sobrero de El Cotillo, descoordinado, se derrumbó en la segunda vara y fue devuelto. Cerró función un segundo sobrero de sangre Guateles y el hierro de Hato Blanco que, ni sencillo ni imposible, fue y vino sin descolgar ni propiamente darse.

Con el toro de la tarde, el quinto, Pablo Mora, el novillero de Moralzarzal aupado a este cartel con su aval de triunfador del concurso de verano, dejó claro que sabe torear -de salón, por ejemplo, y con la mano izquierda, templada y poderosa- pero que torear con los vuelos, como pretendió y a ratos logró, no basta para que una faena rompa en grande. Reproches por torear al hilo del pitón, por no ganar el pasito imprescindible, por el afán de torear sobre seguro, o por perder pasos. Con la calidad de las embestidas, la gente se metió en la faena y la midió. Una estocada soltando el engaño. La oportunidad fue muy clara. Apostó Pablo por el segundo y le consintió, pero este fue toro ingrato.

Las dos devoluciones que a última hora prorrogaron el festejo y lo castigaron privaron a Francisco de Manuel de confirmar en serio todos los apuntes y progresos de que hizo gala con el encastado tercero, el novillo de más seria y difícil conducta de los seis. Descabalgado en seco en la primera vara, Juan José Leiro cobró una segunda aguantando un ataque en arreón del toro, que no fue ni el único ni el último porque en banderillas persiguió, y lo hizo de bravo. Sin alares, Francisco cuajó el toro en banderillas. Tres reuniones forzadas, expuestas, sencillas, bien resueltas, de mucho tragar en las tres bazas. Y, luego, una faena de buen aire -buen toreo de brazos que ya había acreditado en el recibo de capa- que tuvo en una primera tanda en redondo en los medios su punto mayor. Toreo embraguetado, templado, muy firme. Y tuvo su flaqueza en el toreo al natural por acortar distancias y ponerse al hilo. Antes de pararse casi de golpe el toro, el conjunto fue del agrado de la mayoría. Torero firme, valeroso, sereno. Un pinchazo en la suerte contraria, una entera soltando el engaño.

Postdata para los íntimos.- La floristería de la calle (de la) Independencia ha tomado su tramo de estrecha acera para lucir algunas de sus galas en oferta. Un gigantesco bambú de maceta que no se sabe cómo ha podido arraigar, Será un trasplante. Le da a la calle aire selvático. A buen precio el brezo, Y una mata de gardenias a punto de envejecer. Se venden calabazas chicas. El color de la calabaza es como el plumaje de los loros verdes o la piel de los lagartos. Camaleones. En la calle Independencia se instalaron los Baroja cuando vinieron a vivir a Madrid. El barrio no tenía entonces el aire elegantón y algo conventual que ahora tiene y no sé si conservará porque la casa Segway lo ha invadido y amenaza con invadirlo todavía más, El turismo de masas convierte la ciudad que sea en un parque temático. En la calle del Lazo, tan rara y silenciosa, se mantiene en activo y vivo como emblema de la artesanía clásica el taller de tapicería de Raúl Huerta. En un bajo que cuyas ventanas rejadas dan a la calle y dejan ver el taller, abigarrada maravilla tentadora. Al evocar el barrio con su certera memoria, Baroja contaba que las calzadas eran puro barro cuando llovía. Y que olían mal. Por eso las flores. O no por eso. Los talleres de curtidores y peleteros han ido cayendo como moscas uno tras otro.  Entre los artesanos del barrio, que es en parte el mío, abundaban los anarquistas utópicos. Baroja solo se acordó de Morral el de la bomba y el atentado de la calle Mayor al paso de la comitiva de boda de Alfonso XIII. Sería por descuido o desengaño, no lo sé.

Los nuevos formatos de gmail me han destruido. No puedo. Abandonaré el sistema. I do not trust Google any more. Any more.

Última actualización en Domingo, 07 de Octubre de 2018 12:23