TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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BILBAO. EL APARTADO por Barquerito: "No digas Miura, dí miedo"

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Toros de Miura para Octavio Chacón, Pepe Moral y Juan Leal

No se entiende que una corrida de Miura no entre en Bilbao en el bombo como cualquier otra. ¿Y por qué no el martes, el miércoles o solo ayer? La condena del calendario tuvo en tiempos su razón de ser: el tamaño, las protuberancias y el genio de los miuras se digerían mejor en los postres. O no se digerían.

Al cabo del tiempo, la corrida de Miura, dondequiera que sea, no tiene por qué ser, y no lo es, ni la de más volúmenes ni la de más kilos ni la de más violento genio de una feria.  Conserva el prestigio de su marca ancestral. Todavía no se habían ni erigido las plazas de toros donde se levantaron como circos singulares y ya estaba la familia Miura echando toros con su hierro y su estilo.

Hay un estilo Miura. No en vano, el primer Miura que se asentó en Sevilla a mediados del XIX fue comerciante de sombreros. Sombreros de diseño. En Sevilla se presume de todo. Los únicos que de nada presumen son los Miura mismos. Unas cuantas generaciones. A la sombra de los sombreros nació la leyenda de los toros de Miura. El toro asilvestrado que parecía forjado en el fuego de la caverna.

La leyenda de una fiereza corrosiva, impenitente, agresiva, incorregible. Luego, fueron cambiando los tiempos, murió Manolete en Linares el año 47 - ¿error médico, transfusiones de sangre impropia? -, la leyenda se sostuvo viva, se aplacó como si mataran la raíz de cal viva, que no, y hasta hoy aproximadamente. Y esta tarde en Bilbao se acaba la semana de toros con una corrida de Miura cuyo estilo ya se verá. El año pasado, en domingo tal que hoy, se jugó una de Miura en Bilbao “tres interessant”, como decían los revisteros franceses. De pasar miedo. Debería pasarse un ratito regular. Pero ¡quién dijo miedo…!

Tres valientes, tres. Competentes, capaces y preparados dos ya casi veteranos: el gaditano Octavio Chacón, que estuvo sembrado en San Isidro, y el sevillano, de Los Palacios, Pepe Moral, que puede con lo que le echen y sabe tore