TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de Barquerito: "Un novillero banderillero de escuela portuguesa"

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Diego Peseiro, debutante en las Ventas, discípulo de Ortega Cano y muy por pulir, pero valeroso, vibrante con el capote y brillante con los rehiletes.

Novillada manejable de Fernando Peña.

Cumple Ochoa, frágil Marcos

Madrid, 11 ago. (COLPISA, Barquerito)

Viernes, 11 de agosto de 2018. Madrid. 52ª festejo de temporada. Nocturna. 7.200 almas. Calor, ráfagas de viento sur. Dos horas y veinte minutos de función. Cinco novillos de Fernando Peña Catalán y un sobrero -1º bis- de El Sierro (Luis Sánchez Ortiz de Urbina). Carlos Ochoa, aplausos tras aviso y saludos. Marcos Pérez “Marcos”, saludos tras aviso y silencio tras aviso. Diego Peseiro, de Santarém (Portugal), nuevo en esta plaza, silencio en los dos. Picó bien Óscar Bernal al segundo. Lidia competente de Miguel Martin. Dos pares buenos de Andrés Revuelta.

UNA NOVILLADA de Fernando Peña Catalán, grandullona, carnosa, ancha y corta de cuello, abierta de palas, pero justa de trapío, de juego y condición diversos y general movilidad. La segunda de las cuatro novilladas nocturnas programadas en el tórrido agosto de Madrid. Entrada gratuita para menores de 16 años. Se celebraba el Día Internacional de la Juventud. Reclamo sin anzuelo. La misma gente de todas las veladas.

Un novillero madrileño con expediente brillante, experiencia y no se sabe si proyección, pero con las ideas claras y el sello de escuela taurina: Carlos Ochoa. Otro madrileño, de Fuenlabrada, Marcos Pérez que se anuncia Marcos, con pedigrí taurino relevante porque es hijo de Maximino Pérez, el más renovador de los empresarios jóvenes del gremio, y nieto del difunto Domingo Hernández, ganadero de intuición y fortuna que le dio sello propio a una compra de primera mano de Juan Pedro Domecq Solís y puso en circulación y en boga el hierro de Garcigrande. Ni Ochoa ni Marcos son novilleros al uso. El uno, por hecho y derecho, se diría que de vuelta. O sea, listo para dar el salto de escalafón. El otro, por su veta visible de artista, o de voluntad de serlo, solo que en detalles sueltos y no en un todo.

Y una presentación de novel portugués, Diego Peseiro, del Ribatejo -como José Julio, banderillero de época, como Víctor Mendes, torero completo-, muy bullidor, apenas rodado, valeroso y un punto temerario como siempre que se juntan valor y falta de recursos, de los de llegar a la gente en cuanto se enciende la chispa primera y, en fin, avalado por la protección de José Ortega Cano como mentor y futuro instructor o maestro.

Y un sobrero de sangre Jandilla del hierro de El Sierro, una de las ganaderías de encaste Atanasio más serias del campo charro. Las leyes inexorables del mercado obligaron a los dueños de El Sierro a sacrificar sementales y hembras del encaste primitivo para pasarse, puede que con fortuna, al mapa imperial del encaste Domecq. Y en ese son el sobrero. También Fernando Peña, que inició hace treinta y tantos años su carrera como criador vocacional con una compra cara y buena a Manolo González de vacas y sementales de sangre Núñez, cambió de línea hace una década y optó con éxito por pasarse a la más heterodoxa de las líneas Domecq originales, la de Torrestrella, donde pervive la huella de cruces muy interesantes con Núñez. En Castellón y en Valencia, a principios de curso, Fernando Peña echó dos novilladas de particular movilidad. En una y otra saltaron don novillos bravos, muy completos. Cuatro de nota sobre un total de doce: se tiene por porcentaje más que estimable.

En esta versión de Madrid, cinco meses después de los éxitos de Levante, saltaron también dos novillos de buena nota: un segundo de bravo aire y un quinto muy codicioso y de llamativa fijeza. Noble fue el cuarto, pero le faltó un golpe de riñón. Se aplomó y acabó recostado en tablas un tercero de buenos principios. Muy a su aire, apenas se dejó ver el sexto. El primero, descaderado tras el primer puyazo, fue devuelto. El sobrero de El Sierro, pronto y ganoso, humillador y repetidor, tuvo menguadas fuerzas.

Dos horas y largo pico de festejo. El incorregible vicio de los tiempos muertos, avisos por pasarse gratuitamente de faena Ochoa en su primer turno y Marcos en los dos suyos, transiciones morosas entre toro y toro, el escaso acierto de Peseiro con la espada, pausas y paseos casi inexcusables en las cuatro faenas mejor armadas, las de Ochoa y Marcos. Sobró media hora. Muy fácil con la espada Ochoa, seguro con el capote -tarda en estirarse para sabe componerse, tiene sentido del temple- y muletero capaz pero solo cuando torea sobre seguro. A Marcos le costó enfadarse con el bravo segundo, pero después de hacerlo se cansó en seguida. Una gran tanda tirando del toro por delante, ligando y pudiendo con gusto bueno. Algún muletazo de sello con el quinto: los de horma de apertura, una lograda y despaciosa tanda en redondo, algún cambio de mano. Buena colocación en faena intermitente y frágil.

Y los puntos calientes y el desbordante afán de Peseiro, el impetuoso torero por pulir. Un quite por mandiles al segundo de corrida; un intento serio de torear a la verónica por los vuelos en el novillo del debut, pero deslucido por un desarme accidental; un quite por chicuelinas puras en réplica a un quite previo de Ochoa por saltilleras; y una interpretación desigual pero feliz del quite de la mariposa en el quinto novillo que se celebró por su emoción. Es torero banderillero, como parece obligado en el caso de los salidos de las escuelas de Lisboa o Vilafranca de Xira. Reuniones rápidas pero precisas, buenos brazos, seguros cuarteos, atrevidos pares al violín, teatrales entradas, salidas graciosas. Y dos faenas de ponerse muy encima. Tanto que se le aploman los toros. Entrega sin límites de novillero a la clásica.

Postdata para los íntimos.- La crisis de la lira turca, la revuelta de los manteros de Madrid y Barcelona, las apátridas pateras, los lazos amarillos de Banyoles, la penúltima guerra comercial del aluminio y el acero, el bombo de las Ventas, las huelgas de pilotos de Ryan Air, el incendio de Gandía, el fuego de Monchique en el Algarve, Angela Merkel en Doñana, el vino caliente del hotel Ganivet en la calle (de) Toledo, las tres ebrias verbenas del Madrid viejo -San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma, patrona de los bomberos. De los bomberos urbanos y no de los guardas forestales, que llevan en huelga medio verano pero obligados por máximos servicios mínimos..
El incendiario nerón de Abantos, que estuvo a punto de quemar el entorno de SAn Lorenzo del Escorial hace dos o tres años, era un guardabosques despedido o mal pagado. Y tendría su parte psicopática. Los fuegos de las Beiras de hace un año fueron provocados. Y los del Ática del mes pasado. Se ha desbordado el Ródano en las cercanías de Avignon. Y, sin embargo, los trenes franceses parecen flotar sobre los puentes de estructura Eiffel. y cruzan por Tarascón y Beaucaire el río crecido. Incluso crecido parece el Ródano plácido.  Los ferroviarios que en primavera estuvieron a punto de parar el planeta creyendo que Francia era el centro del mundo y se plantaron en huelga salvaje se han atenido a razón ahora. Y mientras Estambul tiembla, los trenes que cruzan Francia y la cosen van llegando a su hora. En las estaciones francesas todavía se oye el silbato que da salida a un convoy.
Turquía ha vuelto a ser una gran potencia. Hasta ayer. Ayer leí que la mayoría de las flores son venenosas e inteligentes. Y hace un rato supe que los mosquitos tigre, las garrapatas gigantes de Gredos,  las ranas africanas del Delta del Ebro y las medusas del Mediterráneo malagueño están amargando el verano a demasiada gente. El clima es bélico. Hace demasiado calor en Finlandia para estas fechas del año. Por las aceras de Madrid ya circulan sin licencia los patinetes eléctricos de patente americana. En Chicago ha empezado la caza del negro, y no son  manteros. .
Anoche se tiró de espontáneo en las Ventas un joven con camisa blanca. No llegó al ruedo, lo pararon en el burladero del 7. Dicen que es el hijo de un torero. De un torero de Linares, donde ayer pasaron de los 40. Cuarenta grados en ciudad minera. Hoy termina el concurso de cante de La Unión. El cante de las minas, gran misterio. El mejor concurso del mundo. Voz rasgada y doliente, ay, ay,, ay, ayayyayhhhh...!
El trasvase Tajo-Segura ha provocado una nueva bronca entre regantes murcianos, jugadores de golf y manchegos de secano. En Talavera de la Reina, por donde tan ancho el Tajo, están representado una versión moderna de La Celestina. No apta para menores de edad. El jardín de Melibea: paraíso escondido de Salamanca cerca del Tormes. ¿El Tormes o el Tajo? ¡Los dos!.
Y esta noche, Ondarreta, la sombra de Igueldo, la calle Matía, la barra del Oliyos en Escolta Real. El mar de bahía, tan manso.
Última actualización en Sábado, 11 de Agosto de 2018 20:58