TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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PAMPLONA. Siguiendo a Pablo muy de cerca: "Hace 20 años..."

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En esta corrida, sacó Pablo Hermoso dos caballos para el último tercio: las cortas y matar. En el primero, un debutante, de nombre "Albino", con el que aparece en la gráfica superior, que fue de los rejoneadores Rui Fernandes, Manuel Manzanares y Diego Ventura. En la de abajo montando al clásico, a su figura de los finales de lidia, el mítico "Pirata", que actúa de forma intermitente, ya que no puede contar con él siempre, por sus lesiones. Así se explicó Pablo después de su actuación, en el microfono de David Casas, de movistar televisión, respecto a estos dos equinos de un tercio tan fundamental para el toreo a caballo como es el último.

"Albino": "Es la tercera vez que lo he sacado, he matado con él sólo tres toros y todavía lo veo verde, sirve para el toro paradito, pero no hace la suerte ni llega al toro como yo quisiera".

"Pirata": "Es un genio, le busca las vueltas a todo, le busca el sitio, inclusive para matar. El toro me cortó en la primera pasada y le dió coba y al final me lo puso a merced. Se lo dejo a mi hijo Guillermo en casi todas las corridas, el caballo esta ahora puesto, en forma y Dios quiera que aguante para darle muchas alegrías a él como me ha dado a mi."

 

Viernes, 6 de julio de 2018. Plaza de toros Monumental de PAMPLONA (NAVARRA). Lleno. Toros de Carmen Lorenzo (4º) y El Capea (1º, 2º, 3º, 5º y 6º). Pablo Hermoso de Mendoza (oreja y dos orejas); Leonardo Hernández (dos orejas y silencio); y Roberto Armendáriz (silencio y dos orejas).

CABALLOS UTILIZADOS:

Primer toro de la Ganadería de El Capea, número 31, 515 Kg, de nombre Sultán: De salida ALQUIMISTA (1 rejón de castigo); en banderillas BERLIN (2 banderillas) y JANUCA (2 banderillas); y para el último tercio ALBINO (dos cortas y un rejón de muerte).

Segundo toro de la Ganadería de Carmen Lorenzo, número 14, 600 Kg, de nombre Saeto: De salida BARRABAS (2 rejones de castigo); en banderillas EXTRAÑO (2 banderillas) y DISPARATE (2 banderillas); y para el último tercio PIRATA (dos cortas, un par a dos manos y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS: DALI y BRINDIS.

Hace veinte años que dentro del abono de San Fermín se celebró la primera corrida de rejones de la era moderna. Era un 6 de julio de 1.998 y ante la importancia que en el circuito taurino estaba tomando la carrera del rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, la Casa de Misericordia de Pamplona tuvo a bien incluir este festejo dentro del abono. Un gran acierto porque este festejos ha sido uno de los más solicitados en estos veinte años y todavía lo sigue siendo al rebufo de este histórico torero a caballo.

Veinte años después, Pablo volvió a llenar al coso de la cuesta del Labrit y volvió a congregar a gran parte de sus seguidores y paisanos que pudieron disfrutar de la enésima lección del estellica. Una lección que comenzó ante un toro muy parado y con poca fuerza, ante el que destacó el poder lidiador y sobre todo el poder de cuidar lo que tenía enfrente para que le durara y sirviera. Pronto, sobre ALQUIMISTA pudo comprobar que el toro estaba escaso de fuerza y por eso después de pararlo con redondos muy toreros, le colocó un solo rejón de castigo sin exigirle mucho y lo torero con la bandera, improvisando un pase atacando de frente y saliendo torero con la bandera. Sin darle más, salió con BERLIN y la templanza del caballo puso sacar las escasas gotas que el toro tenía, consiguió encelarlo y darle algunas carreras, no muy largas, pero sí con mucho temple y justeza. Consiguió rematar por los adentros una de ellas a la altura de la puerta del patio de caballos. En banderillas llegó mucho BERLIN, sobre todo en la primera en la que se metió literalmente entre los pitones para salir encurvado y torero. Con JANUCA pisó los terrenos del toro para hacerle embestir y conseguir ese tranquito que al toro le quedaba para cerrar muletazos con el cuerpo y salir de la suerte toreando. Un poco de toro les faltó a los caballos, pero no obstantes sacaron todo lo que este tenía y dieron muestras de su gran momento.

Cerró con una de las novedades, debutante en una plaza de primera como es ALBINO y que colocó dos buenas banderillas cortas, llegando al toro y saliendo limpio de la suerte, como sucedería con el rejón de muerte, que Pablo vio claro y lo dejó en lo alto del toro, haciendo doblar sin puntilla y cortando la primera y muy merecida orejas de la tarde.

En el cuarto le tocó lidiar con la merienda y con un astado bruto, feo y que se tomaba ventajas en cada reunión. El toro ya marcaba por su hechuras, más de bistonte que de toro bravo y enseguida mostró a BARRABAS que no iba a colaborar mucho. Si galopó de salida, pero con una condición más de andarín que de bravura. BARRABAS lo fue sobando, dejó dos rejones de castigo de muy bella factura y el toro continuaba deambulando por el ruedo. Todo parecía indicar que la faena la tendría que levantar Pablo solo y apostó por EXTRAÑO. Y si nos pudo resultar extraño, lo cierto es que el sacar antes a este caballo que a DISPARATE aplacó mucho la lidia y dejó al toro algo más sometido. Porque el tercio de banderillas necesitaba de trabajo para poder lucir y eso es lo que hizo EXTRAÑO, se puso el buzo, pechó con las complicaciones del toro y trabajó certero, atemperando y marcando el camino que luego DISPARATE elevaría a los cielos del toreo. Sin colaborar mucho, lo cierto es que el astado quedó más templado y DISPARATE pudo lucir el repertorio y hacer que el público soltar los bocadillos para aplaudir a rabiar las hermosinas, los abaniqueos perfectos en los que el toro cambiaba de tranco a cada cambio de la grupa. Un muleteo perfecto y una plaza que ya comenzaba a paladear al postre. DISPARATE hizo de varios caballos y toreó en redondo, dando el pecho y galopó de costado haciendo las citadas hermosinas y hasta realizó piruetas geniales en la misma cara.

Una nueva tarde de DISPARATE que salió en olor de multitud y dio entrada a otra leyenda como es PIRATA. Unas vueltas de tanteo, de enfrentar al astado para ver si le iba a ayudar y comprobar que no, que no se iba a mover tan fácil. Así llegaron las banderillas cortas llegando encima del toro, dando la cara en los embroques y cerrando tercio con un magnífico par a dos manos que Pablo esperó a reunir perfecto, en el mismo estribo y poner así de nuevo a la plaza en ayuno meriendil. Quedaba el final y la gente aguantó expectante hasta que el rejonazo final, de perfecta ejecución y colocación hizo que el toro rodara sin puntilla y rodara a los pies del jinete. Apoteosis, pañolada, dos orejas y triunfo para postre de la merienda.

Hace veinte años, un joven jinete nacido en Estella hizo que en Pamplona se instaurara una corrida de rejones dentro del abono. Aquella tarde, ese jinete, consiguió salir por la puerta grande tras brindarle un toro a otro navarro ejemplar: Miguel Indurain. Esta tarde, veinte años después, aquel joven, ya veterano con más de dos mil trescientas corridas en sus lomos, volvió a deleitar, volvió a triunfar y volvió a salir por la Puerta del Encierro por decimonovena vez.

Última actualización en Viernes, 06 de Julio de 2018 22:38