TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de Barquerito: "Francisco de Manuel, proyecto de torero"

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Notable novillada de Fuente Ymbro. Un segundo sobresaliente y cuatro más de buen juego. Con el novillo difícil, prestación muy valerosa del novillero hispano venezolano

Madrid, 26 may. (COLPISA, Barquerito)

Sábado, 26 de mayo de 2018. Madrid. 19ª de San Isidro. 16.823 entradas despachadas. Apenas 10.000 almas presentes. Primaveral. Dos horas y veinte minutos de función. Seis novillos de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo). Marcos Pérez “Marcos”, de Madrid, nuevo en esta plaza, silencio y silencio tras un aviso. Alejandro Gardel, de Pinto (Madrid), nuevo en esta plaza, silencio tras un aviso y silencio. Francisco de Manuel, oreja tras un aviso y vuelta.

Todo lo hizo bien con capote y banderillas Miguel Martín. Un quite oportuno de Raúl Ruiz a Francisco de Manuel.

ASTIFINA PERO ESTRECHA de sienes, armónica, muy bien hecha la novillada de Fuente Ymbro. Los seis en el tipo propio y peculiar de Jandilla, que, en Fuente Ymbro, se reconoce bastante mejor en los utreros que en los cuatreños. Los cabos tan finos, los hocicos afilados, la general elasticidad que deriva de las buenas proporciones, de sus cuellos flexibles.

 

No todos iguales. De esbelto y muy hermoso porte los dos últimos. El primero, el más voluminoso. Todos pasaron de los 500 kilos de tablilla. Hubo, en bravo, un novillo de particular buena nota: el segundo. Se llamaba Hechizo, igual que el segundo de la corrida de Fuente Ymbro jugada el 10 de mayo. Uno de los más completos de lo que va de feria. Con su distintivo aire fiero y su despampanante seriedad.

Este otro Hechizo no se pudo ver en el primer tercio. Fue la tarde más desafortunada de los picadores de todo San Isidro. Y en picar sin acierto no hubo más excepción que la de Ney Zambrano en el sexto, pero en dos puyazos al relance porque el toro, muy suelto o distraído de partida, no hizo por el caballo nunca. El quinto se escupió al sentir el hierro. El cuarto derribó dos veces con la complicidad de monta y montura. También derribó el tercero, pero solo una vez y en renuncio del caballo. Saldrían a trabajar los caballos suplentes y ni los habituales.

Al bravo segundo hubo que cazarlo cruzando la raya, de costado, echando la vara como un anzuelo antes de picar la presa. Tres encuentros, y, sin embargo, se quedó por ver en varas ese novillo que lució de salida un fantástico galope felino. Pero se vio de banderillas en adelante. Alarma entre los banderilleros. Mucho más calmado Alejandro Gardel, que se presentaba en Madrid. Es muy probable de la presentación recuerde siempre la embestida tan categórica de este novillo de Fuente Ymbro cuyo arrastre se celebró con una cerrada ovación.

Hubo dos novillos con querencia cantada y casi incorregible a las tablas de sombra, sin huirse ni volver grupas. El primero y el sexto. Los dos fueron muy nobles y, a muleta puesta, repitieron sin duelo. Por abrirse tanto fue sencillo de manejar el primero, pero Marcos Pérez, nieto del recién fallecido ganadero Domingo Hernández y debutante también en las Ventas, no encontró la manera.

El sexto mugió sonoramente y mucho, atacó a modo por la mano izquierda y tuvo son del bueno por la derecha. Con él vino a confirmar sus ganas de ser y su valor Francisco de Manuel, que en su presentación en Madrid el pasado 1 de mayo se hizo querer. Proyecto serio de novillero: por su afán, su serio bullir, su decisión, su soltura, su serenidad sin arrebatos, su manera natural de componerse. Torero por pulir, pero en ello andará.

Un derroche de valor en su primera faena, que fue de mérito especial porque el tercer novillo arreó un punto descompuesto en la distancia, se metió y acostó por las dos manos, desparramaba la mirada, se puso violento y revoltoso y, fue, por eso un saco de problemas. En cara a cara de gran entereza le hizo frente sin arrugarse Francisco. Sin temor a la fiereza. Sin dolerse de un puntazo corrido en el muslo. El toro lo había cogido al comienzo de faena. No importó. De la soltura con el capote que acreditó la tarde de su debut volvió a haber esta vez muestra. Y de su arrojo con las banderillas en pares de poder a poder. Y de su decisión con la espada también.

Muy seguro y rodado Gardel. Llamativa su calma al salir de la cara del toro. Incluso de la del bravo segundo. Sentido del temple, parsimonia, recursos propios de novillero con pasado. No redondeó. Anda fácil con la espada. El cuarto fuenteymbro, aplomado y llorón, tuvo por la mano izquierda caro aire noble. Por ella se templó Marcos en muletazos sueltos muy bien tirados.

Postdata para los íntimos.- Una placa de cerámica rinde homenaje en el patio de caballos a Agapito Rodríguez, que fue durante tantos años puntillero de la plaza de toros de Madrid. Infalible. De la cantera del matadero. Cuando el matadero era un matadero de reses mansas.

 

Última actualización en Domingo, 27 de Mayo de 2018 21:34