TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

  • Incrementar tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar tamaño de la fuente

MADRID. Crónica de Barquerito: "Debut con premio de Pablo Mora y Francisco de Manuel"

Correo Imprimir PDF

Público festivo y nada habitual en las Ventas, una hermosa novillada de buen juego de López Gibaja, dos estocadas que valen sendas orejas y una presidencia generosa

Madrid, 1 may. (COLPISA, Barquerito)

Martes, 1 de mayo de 2018. Madrid. 1ª de la feria de la Comunidad. 7.800 almas. Soleado, fresco. Dos horas y veinticinco minutos de función. Seis novillos de Antonio López Gibaja. Amor Rodríguez, saludos y silencio tras dos avisos. Pablo Mora, de Moralzarzal (Madrid), nuevo en esta plaza, una oreja y ovación. Francisco de Manuel, de Madrid, nuevo en esta plaza, una oreja y vuelta tras un aviso.

CUATRO DE LOS seis novillos de López Gibaja dieron buen juego. De esos cuatro, el sexto de corrida, muy abierto de cuerna, fue de particular calidad: el son, el galope al venir de largo, la embestida larga también. Tuvieron nobleza segundo y tercero. El quinto, traza de cuatreño por su hondura, galopó de salida con gran estilo, protestó en el caballo y acabó metiendo la cara. El primero, paradito, salió de otra manera. El cuarto, muy distraído y rajado, fue de pobre nota. Los seis novillos tuvieron cara y plaza. Segundo, tercero y sexto cobraron volatines completos de tantos humillar antes o justo después del primer puyazo. Los tres remontaron sin duelo.

 

El primero de los dos festejos de la Feria de la Comunidad. Público de aluvión, complaciente, sin exigencias, festivo; ausentes los cabales, o reducidos a minoría silenciosa. Suele ser así en este abrebocas de San Isidro. Terna de novilleros madrileños. Dos de ellos, debutantes en las Ventas. Un Pablo Mora, serrano de Moralzarzal, con expediente brillante en los concursos de noveles y cierto recorrido -ha llegado a debutar en la Monumental Plaza México-, que firmó muletazos de calidad con el imponente quinto y mató por arriba y por derecho al noble segundo; y un Francisco de Manuel, de la Puerta de Toledo, hijo del banderillero venezolano Manuel Fuentes, educado en tres escuelas taurinas distintas, la de la Fundación El Juli en Arganda, la granadina de Baza que dirige David Alcazabeño y la de Colmenar Viejo que auspicia Carlos Aragón Cancela.

Clara la idea de Pablo Mora, su afán y su sentido clasicistas más que su asiento, su aparente fragilidad, su buen manejo de la muleta y no tanto del capote; y una estocada soberbia que hizo rodar sin puntilla al segundo de la tarde y se premió con generosa oreja tras larga maniobra dilatoria de mulillas, mulilleros y lacero. Los muletazos de mejor compás, dibujados en remates de tanda con el quinto, cambiados, sacados del hocico y librados al hombro contrario, fueron la joya de la tarde. Se subrayaron de otra manera. El mismo público ligero de toda la tarde, sí, pero se valoró en su justiprecio lo exquisito. Y la estocada.

Bullidor, muy suelto, como si estuviera mas rodado que sus compañeros de terna pese a no estarlo, Francisco de Manuel llegó a la gente enseguida: sus lances braceados de recibo del tercero, tres decididos pares de banderillas, y el tercero, al quiebro en rayas, de mérito; un trasteo de calado y dibujo desiguales, pero de figura compuesta y una estocada casi fulminante. Y, luego, el serio regalo del sorteo -el sexto tan boyante- y casi las mismas armas: el lance braceado -el paso atrás-, tres pares de banderillas de llamativas facultades y una faena tempestuosa, mucho más lograda y caliente que la primera, abierta en pausas y paseos excesivos pero elocuentes, con sus temeridades -una primera serie de rodillas en los medios y citando de largo- y sus aciertos en el toreo ligado de mano baja y el sello de la ilusión a borbotones propia de los toreros nuevos.

Para Amor Rodríguez fue el hueso de la corrida -el incierto cuarto, que le pegó una voltereta y murió de manso afligido- y un primero con el que el torero, de Torrejón de Ardoz, ya de vuelta, cuatro años desde su debut con picadores, no se entendió del todo: muletazos de buen corte, pero reuniones despegadas, cites al hilo, la decisión justa, solo un intento en serio de toreo de frente y un manejo inseguro de la espada.

 

Última actualización en Martes, 01 de Mayo de 2018 21:37