TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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SEVILLA. Cuaderno de Bitácora de Barquerito: "Triana"

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Los franceses prefieren en Sevilla el centro: Canalejas, el museo, Adriano, el paseo Colón, el Arenal y, desde luego, Las Piletas, que es, en feria, su cuartel general. Los ingleses, el barrio de Santa Cruz con su lunita plateada, Mateo Gago, los Venerables, los jardines de Murillo y los coches de caballos. El perro y el gato. Los japoneses hacen disciplinados colas en silencio. Visitan la Maestranza cuando no hay toros. Por la mañana. La plaza de España, tan discutible por todo, es gancho para los touristas españoles. Todas estas observaciones no solo son caprichosas. Son años de venir a dar todos los años una vuelta por estos lindos pagos. Triana, villa marinera, está lejos de Inglaterra y de Francia.

Hay, como se sabe, dos o tres Trianas y no una sola, y las tres tienen poco que ver entre sí. O eso creo. La Triana de Alfarería, San Jacinto, el Cachorro, la O y esa vía tan misteriosa y desarraigada que es la calle (de) Castilla. La Triana de la calle Betis y Santa Ana, Pureza, el Altozano y la estatua de Juan Belmonte, el remoto Charco de la Pava y sus aledaños industriales y esa tierra de nadie que es la plaza de Cuba. Y la Triana de los Remedios, la opinión de la cual me reservo por no abrir heridas viejas.

 

Yo prefiero el desarraigo antiguo de la Alfarería y, en la calle Castilla, las buganvillas de Chapina, el busto de Antonio Machado, los pasadizos de acceso a la margen del río, desde donde se ve Sevilla y su puente de hierro mejor que en las postales. Y el mercado de Triana, que tiene su poso y su museo. Y, en fin, lo que prefiero a la hora de comer es el Sol y Sombra casi en la esquina de la Ronda.

No el salón de restaurante sentado, que está fresco, cómodo y silencioso, sino la taberna vieja donde la grasa chorreante de los jamones que penden de los garfios del techo ha ido posándose en el espíritu como hace el alma con el cuerpo. ¿O es al revés? Aquí se come lo mismo que hace cincuenta, cien y ciento y pico años. Las chacinas, las carnes guisadas de cerdo con sus dientes de ajo guisados en rico y densísimo aceite, moluscos varios y, en fin, ese lomo de merluza cocido al jerez con su ajito laminado y su confeti de jamón. Y muchas cosas más que se anuncian en tarjetas amarillas grapadas en un mural de papel donde está todo muy clarito: el nombre de lo que se come y el precio. Las medias raciones y las enteras. Y da gusto si no hay agobio de gente. Como hoy. Al Sol y Sombra hacen más excursión los ingleses que los franceses. No encuentro explicación. Víctimas futuras del Brexit, estaban hoy tres amigos antiguos del CTL, el Club Taurino de Londres, que ahora viven en Antequera y son felices, como si les bastara con ver salir todos los días el sol. El sol por Antequera.

Última actualización en Jueves, 19 de Abril de 2018 21:34