TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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SEVILLA. Cuaderno de Bitácora de Barquerito: "Paseando por Sevilla"

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CdBitácora. 17042018. Sevilla

Hay un tramito entre la Plaza Nueva y la Catedral que podría llamarse la City. La City de Sevilla porque, a un lado y otro de la Avenida, están plantados casi todos los Bancos. Con be mayúscula. El edifico del extinto Banco de España es tan plano y amorfo como casi todos los de su género. Los que lo siguen y acompañan son igual de amorfos. Y si fueran invisibles, mejor. Alineada con la banquería, la fachada ¿oeste? de esa gigantesca catedral casi parece un edificio de tantos. Y, encima, pasa por delante el tranvía. O tranvía o catedral.

En un par de garitos de la calle Betis se conservan fotos del tranvía de Triana. Y de las inundaciones. Triana está patas arriba. Levantada la calzada de Rodrigo de Triana, no sé que harán. Se pretende convertir el barrio en un zoco turista: apartamentos, B&B, recintos VUT. En ello están. Pegado en una pared de Pelay Correa había el domingo un panfleto ilustrado que leí despacito. “Refugees welcome, Tourists go home”. Refugiados sí, turistas nunca más. En serio.

 

El convento de la Consolación en Pagés del Corro parece un cuartel. La casa donde nació y vivió Gitanillo de Triana, casi enfrente, tiene portón palacial, escaleras de mármol y patio de macetas. Hay una plaza conmemorativa, pero no especifica que en esa casa nació Gitanillo, orfebre singular del toreo de capa, ni tampoco el detalle de que no lo matara un toro en Madrid, sino que muriera al cabo de una larguísima agonía de mes y medio que desbordó a los médicos. El toreo gitano, expresión insuperable, nació en Triana. El toreo de bronce en la edad de oro.

En la trama tan laberíntica del centro de Sevilla el espacio de la Plaza Nueva y la de San Francisco parece un pulmón. En los bancos de la plaza hay un asentamiento de mendigos. Al pie de la estatua ecuestre de San Fernando se celebra el botellón a cualquier hora del día. Ha desaparecido el taxiLondres marca Austin del Hotel Inglaterra. Una pena.

Se percibe una relación sentimental bastante poderosa entre viajeros franceses y Sevilla. ¿Viajeros o touristas? Viajeros y viajeras, porque la leyenda de Carmen la Cigarrera tiene poderes magnéticos. Antes del nacimiento reivindicativo del feminismo anglosajón, mucho antes, las damas francesas habían seducido a mariscales, soldados y toreadores. Toreadores: la música taurina de Bizet, la de motivos taurinos, ha sobrevivido el paso del tiempo. Y si un día la banda de la Maestranza se animara… La música en los toros es incidental por naturaleza.

Las obras de reconstrucción de la Moneda parecen paralizadas para siempre. Dejarán que se caigan edificios podridos de carcoma y humedades, ocultas las fachadas tras telas de araña prefabricadas. Antes de su abandono todavía lucían como huella del tiempo. En las remodelaciones y reconstrucciones del centro de Sevilla ha habido de todo. La famosa Seta de la Encarnación es una salvajada. ¿No? Pero ¿quién ha sido, y por qué…? La reconversión de la Cartuja fue, bien pensado, una idea de bombero. Una isla. Y, sí, haber tirado los muros de Torneo fue tanto como abrir una ventana de una casa que llevaba cerrada más de cien años. Pero la Estación de Córdoba era pura magia. El tren podía haber seguido llegando. He estado estudiando despacito las razones del tren. No las entiendo. No sé si fue brillante la idea de repelar en esqueleto la Sevilla museo. Hay colas para entrar en el Alcázar y la Catedral. La fachada roja de la Giralda, tan mentada, aún no.

Iban a sacar el arroz del Stratos a la una en punto. Abanda, con caldo de pesca. Pero me esperaba otro arroz y no era cosa de repetir. Paco ha dado razones evangélicas para justificar su pasión por el Betis Balompié y su aversión indisimulada por el Sevilla Club de Fútbol. Siempre lo mismo: que Jesucristo habría sido bético. María Luisa había ido a un recado al podólogo. Echamos un recuento de las recetas de Manolo Doménech, el futbolista de Castellón de la Plana que enseñó a los sevillanos del barrio a cocer arroces. El Stratos era el bar de Manolo, que en paz descanse. En una foto pequeña están Manolo Doménech, Campanal, María Luisa y el hermano de Paco con traje crecedero y corbata. Al fondo, la tribuna descubierta de Nervión. Es una foto nostalgia. Los futbolistas eran humanos y no divinos. Nervión, un barrio señorial. Lejos de la ciudad museo.

Última actualización en Jueves, 19 de Abril de 2018 21:36