TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de Barquerito: "Buen debut de Ángel Téllez"

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Notables logros y apuntes de capa, distinguida presencia y dos faenas de fondo y calidad, distintas, pero de parecidos méritos, e inspiradas por el modelo de José Tomás

Madrid, 8 abr. (COLPISA, Barquerito)

Domingo, 8 de abril de 2018. Madrid. 1ª novillada de primavera. 6.500 almas. Soleado, frío, ventoso. Dos horas y media de función. Un minuto de silencio en memoria de Ángel Peralta. Seis novillos de Fuente Ymbro (Ricardo Gallardo). Jorge Isiegas, silencio tras un aviso y saludos. Carlos Ochoa, vuelta y silencio tras un aviso. Ángel Téllez, de Madrid, nuevo en esta plaza, saludos tras un aviso y saludos tras dos avisos. Herido menos grave en el muslo izquierdo -cornada de dos trayectorias en el tercio inferior- el banderillero Jesús Montes, cogido por el primero.

LA PRIMERA NOVILLADA del curso en Madrid fue de Fuente Ymbro. Igual que hace un año. De la de entonces ha quedado memoria. Por su cuajo y su bravura. No se repitió la historia. Bien hecha, variada de tipos, peleona en varas, de dispares estilos esta otra. El quinto fue el mejor. El sexto, pronto y con fijeza, y el segundo, brusco de partida, pero de menos a más, dieron buen juego. Distraído y falto de fijeza, el primero metió la cara en viajes sueltos; salió manejable el tercero; fue incierto el cuarto. De Fuente Ymbro habrá novillada también en el abono de San Isidro, en cuya apertura, con reses de Guadaira, están anunciados, dentro de un mes, dos de los matadores de esta baza primera: Carlos Ochoa y Ángel Téllez, que ayer debutaba en Madrid.

 

Téllez dejó muy buena impresión. Desde su primera salida en el segundo a quitar por chicuelinas, tres, y larga excelente de remate en los medios hasta casi el final de su seria, ajustada, templada y larga en exceso -un aviso antes de cuadrar- al sexto novillo. La huella de José Tomás, tan difícil de emular, se percibe en su sentido o idea del toreo. Una idea bien estudiada, parece que asimilada, resuelta con visible determinación. Por ejemplo, la apertura de faena con el sexto: de largo, fuera de rayas, el cite con la zurda dejándose llegar al toro, firmeza y encaje verticales, notable toreo de brazos, ligazón. Y aguante, porque, antes de reducirse distancias, apretó el toro. En el toreo en corto, a pies juntos, muletazos cobrados con los vuelos, volvió Téllez a dejar claro su modelo. Y al cruzarse al pitón contrario pasito a paso.

Pese a pasarse de tiempo, esa segunda faena fue de notable construcción: el orden de las series, la elección de terrenos, la medida tomada del toro. Tardó la gente en entrar en la historia, pero lo acabó haciendo. Reconocimiento de torero distinguido, que ya había firmado con el novillo de su estreno pasajes muy estimables, por su sentido de la colocación, su regusto clásico para torear con los vuelos, el aire excelente de unos doblones preciosos en la apertura y un sereno dominio de la escena. Saber estar en la plaza, saber andar. Muy logrado el recibo del sexto en lances a pies junto; bien compuestos los de fijar de salida al tercero. La espada, todavía no: una estocada ladeada defectuosa en el primer turno, y un pinchazo y entera tendida en el segundo.

Con el novillo de mejor condición, el quinto, con el que Téllez firmó un lindo quite por gaoneras, Carlos Ochoa acreditó su oficio de torero rodado, visible en su sentido del temple solo que en versión acelerada y despegada. Una conjunción mal equilibrada. Estuvo rigurosa la parroquia fija de las Ventas: midieron a Ochoa en función del toro y l exigieron más. Fue más interesante la primera de sus dos faenas, pues templarse con el novillo de Fuente Ymbro no fue sencillo. Aquí dio la dimensión de su capacidad.

A manos de Jorge Isiegas vinieron los dos novillos menos propicios del envío. El uno, por la falta de celo o el afán de soltarse muy distraído; el otro, por probón y querer huirse. Isiegas abusó de capotazos sin cuento ni razón. Con la muleta, en cambio, anduvo decidido, entregado y valeroso. Muchas voces también. Porfía honrada, toreo de mano baja, ganas de poder.

Postdata para los íntimos.- El salmorejo. Para desayunar, almorzar, merendar y de postre. Consejo cordobés. La cena, frugal o nada.

 

Última actualización en Martes, 10 de Abril de 2018 21:02