TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao los "Timbales" de Paco Cerezo: "Se despierta la temporada y se duerme Vitoria"

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El 27 de enero despierta la temporada del “Año de Gracia” 2018, se despereza en Valdemorillo por San Blas y la Candelaria

A este tradicional y alegre despertar el contrapunto de la plaza de Vitoria que, por 2º año consecutivo, se queda sin toros.

Una verdadera pena.

Vitoria, puerta del norte, torera y tempranera que abría camino a la de San Sebastián y la Semana Grande de Bilbao.

Ahora que habíamos recuperado Donosti, tras ruda pelea, perdemos el coso babazorro.

 

Pero lo verdaderamente preocupante es que el Ayuntamiento, que es quien regenta el Iradier Arena vitoriano, no ha recibido una sola plica.

Muy preocupante.

Dejar de lado una importante plaza de segunda, capital de provincia, capital de Euskadi, con una semana de fiestas poderosa y quedarse sin toros, no me cuadra.

Más habiendo plazas de cualquier villorrio donde organizadores y empresas litigan por conseguir el coso.

Por ello el no haber ni un solo postor da mucho que pensar.

Una lástima, porque, guste o no la Fiesta, el rumbo y la marchita que aporta a las celebraciones es incomparable y por ende, indiscutible.


El lujazo de la calle Dato con los blusas, el alegre mocerío en blusa y albarcas, junto a la gente endomingada, camino de la plaza…

Las fanfarrias, sonido y color festero.

Es privar al espectáculo de una de sus facetas más lucidas.

El tronío de la Fiesta.

La solución quizá la tengan los aficionados gasteiztarras.


No hace mucho se constituyó un grupo entusiasta de amantes de la Fiesta, que, además de recuperar los toros, logró dar categoría e interés a la cartelería vitoriana.

Creo recordar que contaron con alguna subvención municipal, que después les retiraron por distintos motivos.

O quizá por no soltar…

Vaya Ud. a saber.


Debieron los aficionados, esos buenos aficionados, volver a las andadas en busca de apoyos en pos de lograr el regreso de los toros a Vitoria-Gasteiz.

Porque, de no ser de esta manera, parece imposible recuperarlos.

Ni subvención, ni peñas. No se ve otra salida.

El curso pasado, la casa Chopera quiso optar a regir los destinos del Iradier Arena, pero a la baja, y el Ayuntamiento dijo que “nones”.

Muchas veces, el ir de “espabilao” no resulta.


La buena afición vitoriana debiera ponerse en marcha ya mismo para evitar estas desagradables sorpresas y que vuelvan los toros y ese poderío de la calle Dato en fiestas de la Virgen Blanca.

Y si Celedón ha hecho una casa nueva, con ventana y balcón, la afición es aun más poderosa y capaz de hacer un bloque.


Aurrera!!!


 

Última actualización en Viernes, 19 de Enero de 2018 20:27