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Se torea como se és. Juan Belmonte

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30 años de la muerte de Pepe Cáceres. Por Jorge Arturo Díaz Reyes.

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Pepe Cáceres y Manolo Zúñiga. Plaza de Santamaría, Bogotá. Foto dedicada por el la hija de Pepe Cáceres, periodista y presentadora de televisión, al propio Jorge Arturo Díaz Reyes y a su esposa Rubí

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Pasado mañana 20 de Julio se cumplen con exactitud tres décadas de la cornada mortal inferida por el toro “Monín” al diestro tolimense, José Humberto Eslava Cáceres, “Pepe Cáceres”.

Ocurrió en Sogamoso durante las Fiestas del Sol y en el día conmemorativo de la independencia nacional. Alternaba esa tarde con el torero de Bujalance Antonio José Galán y el rejoneador antioqueño Dairo Chica.

El encierro (en Domecq), perteneció a la ganadería de San Esteban de Ovejas. “Monín”, negro, número 92, llegó a la plaza llamándose “Garrotilllo” (hijo de la vaca “Garrotilla”, dicen que tentada por él mismo) y durante el sorteo fue rebautizado.

Finalizada la faena, Pepe igualó al hilo de las tablas muy cerca del burladero de matadores. En la suerte natural, toro por las afueras y él por los adentros, estoqueó al volapié, siendo prendido por el pecho, empujado contra la barrera, donde el pitón, que abrió una tronera de 8 centímetros de diámetro, le atravesó el tórax. La testúz aplastó la caja ósea contra las tablas fracturando las costillas e impidiendo la función respiratoria.

Los esfuerzos del equipo médico local para controlar la gran hemorragia, mantener la respiración asistida y estabilizar las constantes vitales fueron exitosos en principio, pero luego, trasladado a Bogotá murió a consecuencia de la sepsis 26 días después de la cogida, el 16 de agosto de 1987.

Había sido descubierto, niño, por el picador Melanio Murillo, quien se hizo su maestro. Tomó alternativa el 30 de septiembre de 1956 en la plaza de La Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en feria de San Miguel. Antonio Bienvenida le cedió el toro “Secretario” de Joaquín Buendía, con el testimonio de José María Martorell.

Confirmó en Madrid el 1º de mayo de 1958, con Rafael Ortega y “Antoñete”, toros de Clemente Tassara, siendo “Saltador” el de la ceremonia. Desde su doctorado hasta la muerte, acaecida cinco años después de la alternativa de César Rincón, con quien alternó, fue la máxima figura colombiana.

Reconocido por la vocación estética de su toreo, tanto de capa como de muleta. Creó el lance llamado en Colombia “Cacerina” y en España “Rogerina”. Fue por contra un estoqueador irregular, pese a lo cual sus incontestables triunfos y la personalidad de su toreo mantuvieron largamente su cartel.

Hombre de amor propio, carácter fuerte y tenaz, llegaba con gran impacto a los públicos apasionándolos. Fundó la ganadería Campo Pequeño, de encaste Santacoloma, y desde la infancia, llevado por su gran afición, vivió en torero las veinticuatro horas del día.

Última actualización en Martes, 18 de Julio de 2017 17:00