TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao los "Timbales" de Paco Cerezo: "Ni Madrid, ni Bilbao ni Sevilla....PAMPLONA"

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Ya falta menos para San Fermín 2018, al acabar estos del 17.

Comienza la cuenta atras.

Se acabaron tambien los suculentos almuercicos y las sabrosas meriendas.

El delicioso ajoarriero y las exquisitas magras con tomate, presentes en ambos, se retiran igualmente a sus cuarteles de invierno.

Se va también la algarabía festera de sus calles antañonas. La vieja Iruña recupera la calma, el señorío del silencio. Queda el recuerdo.

Sus corridas de toros que, como cada año, han sido un ejemplo de devoción a la Fiesta, llenando día tras día el coso taurino.

Ni Madrid, ni Bilbao ni Sevilla, como ferias de gran renombre, obtienen estos logros, y mucho menos la alegría del gentío dirigiéndose a la plaza. Incomparable.

El culto al toro en sus corridas, reses serias, con cuajo, bien armadas, abriendo la lata los Cebada Gago, con tanto cartel en el foro navarro, decepcionó.

Bien presentados, todos de gris, todos, cárdenos... Con todo, corrida "adulta" y emocionante, pero sin ser lo que era.

Juan Bautista estuvo pulcro y aseado, como dirían nuestros mayores. Quizá demasiado. Pero lo más torero de la tarde fue su labor.

Javier Jimenez, en su línea. Exponiendo.

Román, con afán de novillero, ansioso de triunfos, se subió literalmente en su lote y al despachar el primero de un estoconazo jugándose el tipo, le concedieron por unanimidad la oreja de su antagonista.

En la segunda corrida, un encierro muy serio y bien armado de José Escolar, el ganadero serrano y sus toros cárdenos albaserrada, con tres animales importantes, el tercero, cuarto y quinto.

Eugenio de Mora estuvo con esa seriedad que da la veteranía y el "hasta aquí hemos llegao", que diría el castizo.

Tampoco vas a pedirle más.

A Pepe Moral se le apareció la Virgen con el quinto toro, al que tardó en comprender, para ajustarse luego en unos naturales bellísimos, poderosos, en sus mejores momentos de faena. Cortó una oreja.

Otra se llevó Gonzalo Caballero a fuerza de valor y de tesón, a veces atropellando la razón. Una estocada escalofriante y una cornada en el embiste.

Le salen muy caras las orejas al bueno de Caballero...

Ganado salmantino, en otrora crisol de ganaderías. Reses del Puerto de San Lorenzo y Ventana de Puerto. ¡Que manías han cogido los ganaderos con esto de los hierros! Manso y decepcionante lo del Puerto y el sexto, el de la "ventanita", dejó en mal lugar a sus parientes.

Se notó el chorretón de Domecq, el injerto, y fue un buen toro, aunque sus presuntos matadores tampoco brillaron en demasía.

Curro Díaz quiso imponer la belleza de su toreo ante dos toros que tenían más de lidiar que de torear.

No obstante, logró momentos de gran torería.

Paco Ureña, con un lote menos malo, estuvo "apañao", llegando más al público que le premió con una generosa oreja.

José Garrido, como siempre, fue a por todas, llegó a arrancar una oreja al toro que cerró plaza.

En la cuarta corrida, toros de Fuente Ymbro, llena de premios y distinciones. Menos esta vez, quizá salvando el quinto y sexto toro.

Generosas sus cornamentas.

Padilla, Fandi y Manuel Escribano, matadores banderilleros que apenas lucieron con los palos. Pero no aburrieron.

Me quedo con El Fandi.

Desconocido y desentendido Padilla.

Trabajador a destajo El Fandi, que, tras una faena con más continente que contenido, que le hubiera supuesto una oreja, pero al matar...

Lo dice el Quinto: "No matarás"...

Manuel Escribano, lejos de esa alegría habitual en él. Discreto en su primero y se dejó ir el sexto, un bombón helado.

En la quinta buena corrida de Jandilla (el picante Domecq) con segundo, cuarto y quinto interesantes de verdad.

Aunque no obtuvo premio de oreja, lo más torero, lo más técnico y sabiendo el porqué de las cosas, lo realizó Miguel Angel Perera, al que "cogió" de lleno el peligroso "toro" de la merienda.

Dominó Perera y aplicó casi el Sistema Métrico Decimal (pesos, medidas y monedas), solo que en toros.

Aplicó tan bien la llamada medida de seguridad. "Porsiaca"...

A Cayetano se le esperaba y lo encontraron.

Con buena planta torera y corto recorrido, el menor de los Rivera llegó con mucha fuerza al graderío, que pidió y obtuvo para él una oreja de cada oponente.

Roca Rey alborotó el cotarro nada más abrirse decapa, que el primero consigue con variada luminosidad en sus lances.

Faena tan cercana como poco profunda, pero con un pundonor admirable, se tiró a matar o morir. Antes había cortado la oreja a su primero.

Y la oreja del sexto, pero en la enfermería.

Y Cayetano salió en hombros, más contento que unas Pascuas.

En la sexta, otra corrida de sierra madrileña, de Victoriano del Río de Guadalix de la Sierra. Bien presentada, movida.

Sebastián Castella, López-Simón y Ginés Marín para pasaportarlos.

Lluvia de orejas.

Cinco trofeos se repartió la terna.

El primero fue para Sebastián Castella, que a poco estuvo de escuchar los tres avisos.

A veces los toros se ponen duros.

Pero Sebastián estuvo muy bien en el que abrió plaza, diría que hasta frío de puro limpio.

Toreó como diciendo "Esto se hace así, así y así".

Muy técnico, el toreador francés.

López-Simón toreó y toreó, pacá, pallá... Se hinchó.

Una estocada de escalofrío y cogida dramática.

Si la estocada sigue siendo la suerte suprema y la hora de la verdad, la oreja es más que merecida.

Otra cosa es la concesión de la segunda, tras un viaje y bajonazo e idéntico premio... ¡Que cosas!

Ginés Marín es torero nuevo, pero con solvencia, con aplomo.

Realizó una gran faena al toro de su presentación. Mató mal. Todo no puede ser.

Faena laboriosa de menos a más, solvente y torerísimo.

Esta vez un estoconazo culminó su labor y puso en sus manos las dos orejas.

Los mozos se llevaron a hombreos a López-Simón y a Ginés Marín. La parroquia lo pasó en grande y premió a los toreros.

Para qué meterse en profundidades.

"Forajido", el gran tercer toro se quedó sin premio. Pero dejó estela.

Jueves, día de globos, en Pamplona de Nuñez del Cuvillo, quien ha mandado un bonito encierro encaste Nuñez, Domecq en dos versiones.

Sus matadores, Antonio Ferrera, Alejandro Talavante y Ginés Marín, quien repite en lugar de Roca Rey, accidentado la tarde anterior.

La corrida de Nuñez del Cuvillo no fue lo que se esperaba...

Astifina, con movilidad, pero...

Antonio Ferrera, solvente y seguro en el primero, toreó muy bien el cuarto, en una faena con detalles muy toreros.

De pronto, la tontería de arrojar el estoque tomando al natural, lo que es lo más antinatural del mundo, y, como dice un amigo mío, navarro él, es "jodelo todo con las patas de atrás".

Volteretón impresionante al descabellar, endulzado con una vuelta al ruedo.

Alejandro Talavante, con un toro de ida y vuelta, logró momentos lúcidos. Estocada y oreja que te va.

Gran faena al buen quinto toro, echandose el mismo a la cadera, donde pesa tanto... Y pesado con la espada, recibiendo dos avisos.

Ginés Marín muestra su solvencia y progresión.

Bien con el capote, realizó dos faenas similares, de menos a más, con empaque y torería, que aplaudió la gente.

Nota aparte es la actitud de la alta crítica en cuanto a la adjudicación de trofeos, apelando a la sensibilidad del palco, que pretenden transformar en sensiblería.

Si recibes una voltereta, no tienes por que recibir un trofeo, arguyendo que se han dado orejas de poco peso y tal y que se yo...

Eso sería querer que el palco reincida en sus errores.

¿Por que no aplicar ese reglamento taurino no escrito y dejarse de influencias de cualquier tipo? Es más razonable y menos sensiblero.

...Y el domingo, la de Miura, solo que esta vez cae en viernes.

Última de feria y en el cartel, el habitual Rafaelillo, con Javier Castaño y Rubén Pinar.

El encierro de Zahariche muy blando.

Sus tres primeros se iban al suelo con facilidad.

El cuarto y el quinto, con sus cosas, se dejaron torear y cerrar feria en colorado. El sexto, un buen toro.

Con todo y con eso se divierten los irreductibles pamploneses, que premiaron con generosidad a los toreros.

Encabeza la terna Rafaelillo, dinámico y bullidor, que, con viento a favor obtuvo la oreja del que abrió plaza.

En su segundo salió decidido a abrir esa engrasadísima puerta grande, que funciona generosa al menor empujón.

Rafaelillo se puso manos a la obra con tesón y denuedo, lo que le supuso un revolconazo de aúpa.

Ya en su salsa el torero murciano, se despoja del chaleco y se va en mangas de camisa a por el miura ¡Se va a enterar este! y le sacude un espadazo que tira patas arriba al burél.

Se desborda el entusiasmo y oreja para Rafaelillo, que, entre lágrimas, besos y abrazos da una vuelta clamorosa para salir posteriormente en volandas.

Javier  Castaño sostuvo a su primero con toreria y logró una faena apañadita, premiada con una oreja tras un espadazo.

Sacó una silla en el quinto y en postura muy incómoda sacó unos cuantos pases por alto.

Se olvidó del asiento y estuvo muy torero, mejor que en el otro, pero hizo una escabechina con el descabello.

Rubén Pinar estuvo en su primero en luchador, sacando buenos muletazos en el que cerró plaza y feria, realizando lo más torero de la tarde, sacándose el toro para torear al natural y en redondo con poderío. Un sopapo y oreja al esportón.

Ya se acaban las fiestas de San Fermín...

¡Que hermosa tierra es mi Navarra! dice la jota...

Y yo también.

Última actualización en Domingo, 16 de Julio de 2017 21:22