TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao, "Los Timbales" de Paco Cerezo: "Comentando San Isidro"

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Toros de José Luis Pereda - La Dehesilla, procedencia Núñez y un chorrete de Domecq ¡Inevitable! para ver si los Nuñez espabilan un poco…


Presentación desigual.El sexto toro pesó 100 kgs. más que el anterior.


Poca casta, blandos unos y con genio del malo como el colesterol los otros.


En Madrid meten cada castaña que es inadmisible para el coso venteño, con el consiguiente cabreo del aficionado y de los que “chanan” algo de esto.


Morenito de Aranda, que es torero de buen corte, se llevó el mejor lote.


Lució en algunas buenas verónicas y la media final.


Anduvo seguro en su soso primero, vió la cierta calidad del cuarto a media faena. Entonces brilló al natural, los redondos y de pecho.


Le pegó un bajonazo indecoroso. Se le fue la mano… que luego va al pan.


Si el Moreno mostró su arte, Fandiño la rotundidad. Faena de cercanía en su primero, con redondos y naturales, prietos de pies asentados.


En el momento de entrar a matar se arrancó el mansito y, claro, la espada no quedó brillantemente colocada.


Anda Fandiño detrás de la tarde de hincar el diente, de “morder” una tarde buena y lo conseguirá por que si el que tiene una onza la cambia, Fandiño (y no es por paisanaje), la tiene.


Y si Iván puso la firmeza, Gonzalo Caballero trajo la emoción.


Ante los 600 kgs. con cuernos estuvo hecho un barbián.


Logró enlazar series de redondos, así como naturales de mérito.


Lo despachó de un sartenazo a sangre y fuego de la que salió trompicado, siendo premiado con una vuelta al ruedo por su entrega y valor.


Gonzalo estuvo hecho un tío.


Dos tercios de plaza.

 

 

La novillada de turno. Novillos de Montealto, de Cabanillas de la Sierra (Madrid), juanpedros de origen y serranos de procedencia, para Leo Valadez, Diego Carretero y Andy Younes.


Los novillos de Montealto resultaron de “montebajo” en esta ocasión.


Torearon bien y variado los tres novilleros. Aquello no daba para más.


Bueno, si. En el quinto con algo de son, Diego Carretero quiso cerrar una faena vulgar con unas “inas” abominables, que se decía.


A la segunda, le metió un cate de órdago.

 

Al salir a saludar, unos le aplaudieron… y otros, no.


Se había prometido normalizar las novilladas y que los futuros valores no tuvieran que enfrentarse a auténticas corridas de toros.


Pues no.


El primero, 528 kgs., el sexto otro que rondaba los 499 kgs…


Y sin embargo protestó la parroquia la presencia de esta novillada ¿Que paso?


Mucho cuerpo y poca cabeza que habría precisado algún arreglillo, por como se despitonaron algunos.


Quizá fuera mejor solución, en vista del cuerpazo que desarrollan  los utreros, tirar del eral adelantado y de esta manera el novillo guardaría una mayor uniformidad y un equilibrio entre las defensas y el resto de su morfología.


Sería la manera de armonizar o de suavizar las novilladas, que al fin y al cabo no son más que el aprendizaje para ascender al siguiente escalón del escalafón.


Y lo que necesitan los novilleros es placearse, no atracarse.


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Corrida interesante para Miguel Ángel Perera, López Simón y Roca Rey, con toros de Victoriano del Río y Cortés, que son lo mismo, solamente que unos debían pastar a la sombra y otros al sol de la serranía de Madrid, pero con similar denominación de origen Domecq. ¡Que moda, oiga!


Bien presentados y algunos al pie de seis años (no se vende tanto como se cree), su puntito de mansedumbre, no iban a ser una excepción, con un buen cuarto toro y un excelente que hizo quinto. Con más de 600 kgs. de promedio.


Miguel Ángel Perera en su primero, manso y suelto, intenta la faenita, del por que no digan, pero aquello se acaba.


En el cuarto, bonito quite al buen toro y sin embargo abanto y huidizo, pero como tiene la dulce embestida del mansito, lo aprovecha Perera en una buena faena y detalles muy toreros. Gran espadazo y oreja que pide mayoritariamente el auditorio y oreja que te tienes. Bien Perera.


Del segundo de la tarde que correspondió a Alberto López Simón poco que contar.


Protestó reiteradamente la parroquia su falta de fuerza. Que no era mucha, la verdad, y el madrileño logró un par de series con cada mano, aprovechando que metía muy bien la cara y tras estocada, hasta una tímida petición de oreja.


López Simón salió decidido en el quinto, que hizo una excelente pelea en varas y de rodillas en el centro, pone de pie la plaza y, ya en pie, una serie hermosa de redondos y repetición, pero al ir por naturales, el toro ya no es el mismo. Entonces se descalza Alberto de forma indecorosa. ¡Que “jodía” manía tiene este chico con quitarse el calzado en público!


Todo lo que no aporta, es quitarle a la Fiesta.


Y luego, las faenas kilométricas, que sobre todo en Las Ventas no gustan ni un pimiento y enfrían las cosas, y cuando se pasan de faena, luego suele llegar el sainete a espadas.


Roca Rey era esperado como nuevo torero de Madrid o hijo adoptivo de la afición de las Ventas del Espíritu Santo. Y una vez más apareció su toreo alegre y encimista, que encantó a la masa.


Toreó por tapatías, gaoneras y lagarteranas muy arrimadas.


Con la muleta, y siempre desde la cercanía, manejó ambas manos en faena más de continente que de contenido. Un gran espadazo y oreja al esportón.


No pudo sacar partido del sexto, con el que porfió reiteradamente, cansó al toro y cansó al público, que se dividió.


Los kilómetros, para la RENFE.

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Para el festejo número veintidós (no solo los toros han de llevar guarismo), un encierro de Juan Pedro Domecq, que no está para tirar cohetes, pero las figuras se apuntan a ellos.


Sus presuntos matadores, José María Manzanares, Cayetano y el novel Joaquín Galdós, torero que viene a confirmar la alternativa.


En la iglesia las comuniones y en Las Ventas, las confirmaciones.


¡Pues que bien!


Para la corrida se trajeron al pie de trece toros y pasaron cinco. Con estos principios, pasó lo que cabía esperar.


Ponga Ud. el “No hay billetes” para esto… aunque las penas con pan son menos.

 

El quinto ¡’otra vez el quinto! fue un toro que valió la pena, pero era de Criado Holgado, pariente lejano por vía Domecq, de los juanpedros.


Con este material, que es el alma mater del festejo, se estrellaron los toreros. Manzanares, no cabe duda.

El hombre se hinchó a repartir simpatía y amabilidad, porque lo demás se redujo a unos escasos momentos de lucimiento que le permitieron los juanpedros.


Y una gran estocada que le hizo saludar a la parroquia.


Joaquín Galdós, que confirmaba, tuvo maneras y supo estar por encima de su lote.


...Y Cayetano, que aportó a sus condicionales, que no son pocos.


Esta “edición tardía” de Rivera Ordóñez es un torero cuando menos interesante.


Cayetano tiene poco repertorio, como el tranvía.


Pero sabe poner estampas y componer la figura, dando personalidad ¡con lo difícil que es! a su labor.

Encima, tiene casta y se engalla, matando de un estoconazo de verdad, entrando con las femorales.


… Interesante.

Última actualización en Martes, 06 de Junio de 2017 23:36