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Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de Barquerito: "Ángel Sánchez se confirma como promesa seria"

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El novillero de San Sebastián de los Reyes no repite los logros de su debut de abril en Madrid pero resuelve con categoría y cabeza ante dos novillos muy distintos de los de su primer triunfo

Madrid, 3 jun. (COLPISA, Barquerito)

Sábado, 3 de junio de 2017. Madrid. 24ª de San Isidro. Calor primaveral. 7.000 almas presentes, 18.000 billetes vendidos. Dos horas y veinte minutos de función. Cinco novillos de Flor de Jara (Carlos Aragón Cancela) y un sobrero -3º bis- de Dolores Rufino. Juan Miguel, silencio y una oreja. Cogido por el cuarto: contusión cervical pendiente de estudio y puntazo corrido en el muslo derecho. Alejandro Marcos, silencio y silencio tras un aviso. Ángel Sánchez, saludos y silencio tras aviso. Poderoso en banderillas y brillante con el capote de brega Iván García, muy ovacionado. Pares buenos del Tito Robledo.

UN NOVILLERO MUY COMPETENTE del país: Ángel Sánchez, de San Sebastián de los Reyes, formado en Colmenar Viejo. Otro salmantino, de La Fuente de San Esteban, igual de competente, mucho más rodado y en vísperas de alternativa, anunciada para fines de julio en Santander. Y un Juan Miguel, de Colmenar de Oreja, que dentro de doce meses cumplirá los treinta años, con expediente relevante en las Ventas, cuatro novilladas, una oreja, una vuelta al ruedo, cinco años ya en el escalafón de aspirantes. Y una novillada de sangre Buendía-Santa Coloma, la de Flor de Jara. Ganadero de Colmenar. Ninguno de los ganaderos que apostaron por Santa Coloma en los somontes de la sierra norte de Madrid ´-Hernández Pla, José Vázquez- pudieron seguir con el encaste después de transplantarse del cálido sur a la rocosa sierra.

 

El ganadero: Carlos Aragón Cancela, que fue novillero distinguido en los años 80 y matador de alternativa capaz y bravo pero sin fortuna en el  momento preciso. Era la tercera de las tres novilladas del abono, y la novena de las diez del calendario de primavera. Había escondido un premio: los tres novilleros triunfadores de los dos ciclos entrarán el 18 de junio en un cartel de triunfadores con novillos de José Luis Marca. Todo eso de reclamo.

Se esperaba una novillada seria, con temperamento y movilidad. Seria fue, y bien elegida y presentada: en tipo, astifina, la cara propia del encaste. Los tres novillos más ofensivos se jugaron en la segunda mitad. Los otros tres, por delante. Solo que el tercero fue devuelto y entró en liza un sobrero del hierro de Dolores Rufino, de una compra de Martelilla. Un torito de fea traza, que hizo de salida cosas de corraleado y, frenado, pegó bastantes cabezazos. Galoparon con gran estilo el segundo, el devuelto, el cuarto y, de otra manera, el sexto, muy aplaudido de salida. No pudo verse el primero porque Juan Miguel decidió esperarlo en el platillo y chocaron las dos partes antes de haber empezado la pelea. No fue novillada sencilla ni complicada tampoco. Todos salieron batidos de varas. El cuarto por falto de fijeza pero pegajoso, el segundo por tardo y remolón y el quinto por quedarse y echar la cara arriba fueron deslucidos o poco propicios. Ninguno sacó peligro. El primero fue el de más calidad en la muleta –una dulzura sorprendente- y el sexto, aplomado y tardo, uno de los dos más nobles.

Ángel Sánchez, que cautivó el día de su debut en Madrid el pasado abril con una novillada de La Quinta, confirmó su talento. Su sentido del temple con capa y muleta, su colocación, su firmeza segura, un sitio sorprendente en novillero tan poco toreado. Habilidad para disponer sin pasar apuros del novillote de Dolores Rufino y valor, facilidad natural exquisita, para apurar del aplomado sexto hasta el último viaje. Sensación inequívoca: sabe torear. Plaza fija el 18 de junio. De gran estocada mató el sobrero. De tres metisacas y entera al sexto.

Alejandro Marcos es un torero de muy buen corte. No solo la compostura de quien conoce el repertorio como si lo hubiera estudiado y entendido, sino, además, una virtud mayor: su manejo de los trastos de torear. Un gusto ver tanta habilidad. No le pesan los engaños. Sereno con el quinto, que se le quedó debajo por flojo o se acostó. Teatral también: abuso de muletazos mirando al tendido, remates para la galería. Firmeza para resolver los problemas del segundo. Sin sitio con la espada. Algo más que un torero de espejo. Ganará con el salto de escalafón. Como todos los novilleros de calidad.

Juan Miguel aprovechó las diez primeras embestidas tan regalosas del novillo que rompió plaza pero se embarcó en largo trasteo declinante. Animoso, se peleó mucho con el cuarto que lo cogió de muy fea manera al verlo descubierto para un pase cambiado. La vuelta a la cara del toro fue conmovedora. Una estocada. Una oreja de valor sentimental.

Postdata para los íntimos.- Hasta mañana!

 

Última actualización en Sábado, 03 de Junio de 2017 22:50