TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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MADRID. Crónica de Barquerito: "Percance de Espada, éxito de Adame"

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El uno, cogido por el toro de la confirmación de alternativa –traumatismo craneoencefálico- y el otro, padrino de ceremonias, poderoso toda la tarde y brillante con el toro que Espada no pudo torear

Desigual corrida de Lola Domecq

Casi inédito Ginés Marín

Madrid, 27 may. (COLPISA, Barquerito)

Sábado, 27 de mayo de 2017. Madrid. 17ª de San Isidro. Veraniego, ventoso, revuelto. 17.280 almas. Dos horas de función. Seis toros de Toros de El Torero (Lola Domecq). Joselito Adame, silencio, silencio tras aviso y oreja en el que mató por percance de Espada. Francisco José Espada, que confirmó alternativa, cogido por el toro de la confirmación. Traumatismo craneoencefálico con pérdida de conciencia durante cinco minutos. Traumatismo facial. Pronóstico reservado. Ginés Marín, silencio en los dos. Notables pares de Miguel Martín y Fernando Sánchez. Un buen quite de Manuel Izquierdo.

EN LA DESIGUAL CORRIDA de Lola Domecq fueron mayoría los toros cornalones o descarados. Solo tres. El tercero de sorteo, sin trapío, el de más pobre presencia de toda la feria, no contó a la hora de medir los toros por sus armas. Los de artillería fueron primero, segundo y un quinto de sorteo que, por cogida de Francisco José Espada, se jugó en sexto lugar. Desigualdad anunciada por el guarismo de la edad: tres cinqueños y tres cuatreños. El toro descalificado en el recuento fue de los cuatreños.

 

No hubo más que dos toros emparentados por las formas. Los segundos de lote de Joselito Adame y Espada tuvieron en común las hechuras. Serían de reatas afines. El uno parecía el hermano mayor del otro. Le llevaba un año. Prueba fehaciente de cuánto puede cambiar el porte de un toro en diez o doce meses. Sin ser de particular buena nota, esos dos toros salvaron el honor de la ganadería. El uno, cerca de los 600 kilos, salió atacando con el motor, la gana y la alegría de los bravos. Se comía por los vuelos en el recibo el capote de Joselito Adame, no le dejó soltarse después de una pretendida media de remate, quería más, no daba tegua. Fue, luego, toro a menos, ligeramente andarín y, por tanto, pegajosito.

El hermano menor, de menos a más, pareció ya en banderillas de buen trato y, a pesar de echarse en tablas al rematar Adame una primera tanda de estatuarios abrochada con el del desdén y el de pecho, remontó sin duelo y tuvo dos virtudes: nobleza y temple al embestir por la mano izquierda. El toro de la corrida. No estaba para Adame, que tiene fama de afortunado en los sorteos, sino para Espada. Pero en la reunión sin ventaja de la estocada que iba a ser mortal, el toro de la confirmación lo revolcó y le pegó en el suelo un pisotón en la cara que lo dejó sin conocimiento. Un oportuno quite de Agustín Serrano se llevó el toro cuando Espada estaba todavía preso entre las manos. En seguida, con diligencia y orden admirables, ocho hombres de luces cargaron con Espada hasta la puerta de la enfermería.

No hubo impresión de cornada, pero ver a un torero del todo inerte en manos de colegas y compañeros encoge alma y cuerpo. El toro de la confirmación, de nombre Jilguero, escarbó como un condenado, compulsivamente, se movió muchísimo pero sin terminar de fijarse ni entregarse. A su aire el toro, y al aire del toro una faena firme y segura del torero de Fuenlabrada. En el parte médico se descubrió que nacido en Leganés, que está al ladito.

El papel de la corrida era Ginés Marín. Perduraba el eco de su triunfo del jueves pasado con el toro Barberillo de Alcurrucén, dos orejas, puerta grande. Lo sacaron a saludar al romperse filas. Ginés salió lanzado a quitar capote a la espalda en el toro cornalón de la devolución de trastos que no pudo ser. Tampoco el quite: frágil, se fue el toro al suelo en el remate. Adame replicó por saltilleras sin apenas reconocimiento. La réplica fue un gesto. Solo que el toro, feísimo, no paró de bramar y solo dejó al torero de Aguascalientes lucir una de sus joyas: la habilidad.

La corrida, batida por el viento en muchos momentos, iba a terminar marcada no por la habilidad sino por el talento de Adame: su temple con la mano izquierda con el último toro, su encaje seguro, su descaro, su sentido de los terrenos y distancias, su conocimiento de los toros. Pareció que le hizo a ese último todas las cosas que podían hacérselas. Y ni una más. Solo que, antes de ir por la espada de acero, Joselito decidió, a pesar de los golpes de viento, adornarse por bernadinas. Un desarme en la segunda, pero, ¡ah, la habilidad!, todavía pudo Joselito cazar la muleta al vuelo.

La muleta para nada, porque, viendo Joselito que el toro estaba a puntito de afligirse, optó por tirar al aire la moneda y se volcó sin engaño en la mano sobre el morrillo del toro, que rodó sin puntilla pero encima de él. Lo nunca visto. Estocada a pelo, sí. Un toro muerto encima del matador, no. Una oreja de clamor popular. ¡Qué menos!

Con el segundo de lote propio, el de la salida a toda máquina, Joselito anduvo suficiente y entonces más la habilidad que el temple, más la cabeza que el corazón. Y, en fin, Ginés Martín, más castigado que premiado en el sorteo, pues, luego de ser obligado a liquidar por derribo el toro enanito, tuvo que medirse con uno de los cinqueños y cornalones del reparto, el de más fiera traza, que, incierto de partida y desconcertada la tropa toda, se quiso ir de todo a quién sabe qué querencia. Pero medio metía la cara. El gesto inesperado de Ginés fue brindar al público y hasta intentar en los medios dominar el toro, someterlo y llevarlo toreado. Misión imposible. Por el viento, por el toro.

Postdata para los íntimos.- La fragante resina de lo tilos del talud de las Ventas empezó a dejarse sentir a principios de semana. Es una de las señas de San Isidro. Creo haberlo contado más de una vez. De la huella de la sangre del desolladero al aroma de los tilos, que es tan invasor como el de los jazmines, pero mucho más poderoso. A mí se me va la nariz como la de un perro tras un rastro.
¿Olfato? Me había apostado una fortuna a que la corrida de El Torero iba a embestir con la fidelidad de un sabueso bueno y algo tendré que purgar. Hay que ser inocente para a estas alturas del combate pretenderse profeta en toros. No escarmientas, nunca aprendes. ¡Quién iba a imaginarse hace veinte o treinta años que la gente de sombra iba a acabar viniendo a los toros con merienda en fiambrera de plástico, y con botes de cerveza camuflados...! ¡Y comerse un plátano! Y, luego, es cada vez mayor la afluencia de espectadores de aluvión que se han hecho al lenguaje de las retransmisiones de corridas televisadas y entonces son no pocos los que se pasan radiando la corrida que tú ves o entiendes en silencio y no a oscuras pero atento al juego de las sombras. Este año he descubierto que la vista desde el palco, en el tercero de los cuatro pisos de la plaza, es mucho más rica que la que durante años tuve desde el tendido bajo junto a toriles. Otra corrida, otra perspectiva. En la delantera se apoyan los brazos en la barandilla. O los pies en los nervios de las barras. Nadie te aflige la espalda. Solo hay que abrir lo ojos.
En un viaje de metro conviene leer o pensar. Pero a veces no se puede. También en el metro habla a voz en grito mucha gente. No por la mañana temprano -eso he oído contar- pero sí después de comer. Entonces, si vas sentado, trata de estudiar los pies de la gente. La clase de calzado. Cada vez se ven menos zapatos y más sandalias o calzado deportivo con refuerzos en todos los flancos, alzas y la marca impresa en colores fosforescentes. Quebrarán los fabricantes de betún. Oí contar el pasado invierno al betunero mexicano que trabaja en las escaleras del cine Capitol que la clientela les había bajado más de la mitad. No por la crisis, que justifica en parte que la gente vaya a los toros con botes calientes de cerveza comprados en el supermercado, sino porque en el supermercado se compran a precio de dos por uno o tres por dos las esponjas de lustrar o las cremas líquidas de marca blanca que contaminan el fondo de todos los mares.

 

Última actualización en Sábado, 27 de Mayo de 2017 20:48