TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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Desde Bilbao, "Los Timbales" de Paco Cerezo: "Destripando la Feria de San Isidro, por partes"

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Merece esta larga y prometedora feria de San Isidro irla comentado en veces, porque si no, nos encontraríamos ante una nueva edición del “Quijote” en cuanto a extensión nada más.

Vamos a ir por partes, como diría Jack el Destripador.

Una especie de novela por entregas, al estilo de las que compraban nuestros mayores, junto a un folleto en papel de periódico, Novelas y Cuentos. Diez céntimos, oiga.

Se leía más entonces, por lo visto.

Total, que aprovechando la pausa que nos brinda la caballería en forma de festejo de rejones, vamos a ir comentando la feria más importante del mundo.

¡Al lio!

 

Comenzó en Las Ventas del Espíritu Santo la Feria de San Isidro 2017.

Llovió con ganas sobre la capital, eso sí, respetando la celebración del festejo.

San Isidro, consciente siempre de las necesidades del campo, se dedicó a regar y lo hizo a contento, sabiendo de la importancia de la lluvia para fecundar los campo y cerrar la boca al castizo de “Nos ha jodío mayo…”

Un santo tiene que estar en todo. Y San Isidro lo es.

Había mucha expectación en ver esta nueva edición de toros de la Quinta.

Los santacolomas no dieron su mejor versión.

Grandones, bien armados y, excepto 1º y 3º, muy complicados.

La terna Alberto Aguilar, David Galán y Javier Jimenez quedó en un mano a mano, pues el segundo de la tarde se llevó por delante a David Galán de forma terrible.

Alberto Aguilar, valiente y voluntarioso toda la tarde.

Tuvo sus mejores momentos en el cuarto, con tres series de naturales vibrantes y varios redondos meritorios.

Con la espada, el menudito torero madrileño emborronó un tanto su destacada labor. Pese a ello, fue ovacionado.

Javier Jimenez se arrimó de veras en su lote; su labor fue jaleada, ligando al natural con buena estampa y muy cerquita.

El sexto trajo a mal traer a los matadores, y aperreadito a Javier, que tras sacar toda la artillería despacho a su peligroso antagonista, a puntito de sonar el tercer aviso.

Más de media plaza se cubrió de un público con ganas de toros.

Y ganas hay que tener con el día que hizo…

Admirable la plaza de Las Ventas.

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En el cartel, Eugenio de Mora, Morenito de Aranda y Román. Llueve en la segunda de Feria y pese a ello la mitad de los escaños ocupados.

Reses del Ventorrillo y con peligro algunos, especialmente el sexto.

Primero manso y sin humillar e incierto. Todo se queda en intentos. Imposible. Manso, pegando arreones. Dos avisos. Un quite muy bonito que corresponde a Román.

Noble y soso el segundo, en el que Morenito de Aranda torea bonitamente, pero sin emoción por lo poco que transmite el burel, y el público ovaciona al matador.

Difícil el tercero con el que Román está hecho un valiente, logrando pasadas de gran emoción. Espadazo jugándose el tipo y ovación grande.

El cuarto, un manso de libro, aburre a Eugenio de Mora y cabrea al personal.

Muy bien con la capa en el quinto morenito de Aranda, que sale hecho un huracán.

Quite de Román con emoción por Tafalleras.

Lucio Morenito sus buenas maneras. Naturales y redondos con empaque, y trincheras muy toreras del mozo de Aranda. Adornos. Pinchazo y entera.

El palco suelta una orejita, tras contar meticulosamente el presidente los pañuelos que aireaban al viento.

Hubo quien protestó la decisión presidencial.

Cuando no es por fas, es por nefas, pensaría el Usía.

Román, con su disposición, valor y desparpajo sacó a la parroquia de su letargo.

Series cortas sobre ambas manos, abrochadas con el de pecho, pusieron la emoción en los tendidos. Desplantes muy toreros.

Mejor en el quinto, al que despachó de una entera fulminante, entrando con todo.

El público ovacionó con calor al torero “ché”.

A la tercera fue la vencida. No llovió.

En el cartel, Diego Urdiales, David Mora y Jose Garrido.

Interesante terna, resaltando que tanto Urdiales como Mora ya saben lo que es salir en hombros de la plaza venteña.

Corrida del Pilar, de Salamanca, pero con denominación de origen Domecq.

Ya me entienden.

Pero, es que, salvando algunas excepciones, lo que embiste es Domecq, y lo que no… también.

Bien presentados y astifinos.

Mansos y con juego desigual. Salvemos al quinto. Ya saben que no hay quinto malo.

Gran toreo a la verónica de Diego Urdiales.

Con la muleta lo saca muy toreramente, para erguirse en los redondos.

Naturales. Aquello va a menos.

Lo despacha rápido.

El cuarto no le dejó sacarse la espina.

Manso y blando de remos, perdiendo los mismos reiteradamente, así que abreviando que es gerundio y Diego le mete mano con habilidad y un espadazo.

A David Mora le correspondió en primer lugar un manso desesperante, empeñado en saltar al callejón, yéndose en los engaños constantemente.

Pinchazo y cuatro descabellos.

Le puso a este morlaco dos pares excelentes y emocionantes Angel Otero. Fue lo mejor.

Fue el quinto el mejor toro, al que David Mora, tras doblarse con él, se estira en derechazos buenos, naturales, hasta que abandona.

Aquí la tragedia, tras media estocada falló en el descabello hasta oír los tres avisos.

Duro golpe del que David Mora se resarcirá, sin duda, en las dos actuaciones que le quedan.

El joven José Garrido tampoco tuvo suerte.

Toreo muy bien con el capote, muy variado con sus dos oponentes.

Un quite por delantales y media de rodillas.

Faena valiente en su primero, con paradas lucidas sin más.

En el que cerró plaza, un toro que comenzó muy codicioso, redondos de Garrido…. y se acaba el toro.

Insiste el torero y el publico dice: “Hasta aquí”…

Recibe el mensaje el extremeño y deja una casi entera atravesada, como la misma tarde.

Y se acabó.

Última actualización en Jueves, 18 de Mayo de 2017 09:37