TOROSDOS

Se torea como se és. Juan Belmonte

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SEVILLA. Crónica de Barquerito: "Una gran faena de El Juli"

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Una oreja y casi dos, tensión, calidad y categoría de un trabajo de mucho rigor

Corrida desigual de garcigrandes

Tres toros gigantes

Morante, sin toros de su gusto

Talavante, muy frio

Sevilla, 27 abr. (COLPISA, Barquerito)

Jueves, 27 de abril de 2017. Sevilla. 4ª de abono. Chispeo permanente durante toda la corrida, primaveral. No hay billetes. Dos horas y cinco minutos de función. Seis toros de la familia Hernández Escolar. Los jugados de impar, con el hierro de Garcigrande. Los pares con el de Domingo Hernández.

Morante, silencio y pitos tras un aviso. El Juli, aplausos y oreja tras un aviso. Talavante, silencio en los dos.

Picó muy bien Barroso al quinto. Dos pares excelentes de Juan José Trujillo al tercero.

SOLO HUBO FIESTA cuando apareció El Juli. Antes de la primera de sus dos apariciones, breves apuntes caligráficos, y singulares, de Morante con un primer garcigrande regordío, distraído y venido abajo. Antes de la segunda, y con un toro tanque de Domingo Hernández ofensivo y agresivo, las dos cosas, y las dos más que ningún otro del reparto, no es que Morante tirara por la calle de en medio, pero, visto el panorama y tras un par de vanos intentos, apenas diez muletazos de cata, dejó casi cuadrado al toro con dos muletazos por delante y del repertorio. Al tercer viaje agarró una estocada perpendicular muy habilidosa. Pitaron a Morante y aplaudieron al toro -637 kilos, el gigante entre los tres de más de 600- solo por freír al matador.

 

Después de la primera faena de Julián, de exponer en los medos y hasta dejarse ir antes de tiempo, faena de llamativa firmeza con un toro abierto de cuerna y astifino que tendió a puntear y punteó, salió Talavante y salió frío. Una frialdad que no iba a sacudirse en toda la tarde. Tal vez porque el tercero, uno de los solo dos toros de corrida que se quedaron en el listón de los 550 kilos, solo se empleó por la mano derecha y no por la de Talavante, que es la otra. Después de la exhibición de El Juli con el quinto, Talavante no tardó en machetear a un sexto que de lejos atacaba pero en corto medía como si perdiera la visión. Lo que sí hizo Talavante fue salir a quites en los dos toros de El Juli. Sin fortuna, pero con la excepción de una larga espléndida para abrochar un quite por chicuelinas. Morante no entró en quites en los toros de Talavante y pasó en blanco en los propios. Al toro que partió plaza lo recogió y dejó fijado con media docena de lances de caro dibujo.

Con el capote y con la muleta toreó solamente El Juli. Pródiga y hermosamente. El rigor que El Juli se gasta siempre que torea en Sevilla, sí, pero uno o dos grados por encima de lo habitual. La corrida de garcigrandes había venido seguramente de su mano y por eso tanto esmero, tal manera de arriesgar sin esconderse en ni en una sola baza, tanto afán de sacar de cada uno de sus dos toros de lote hasta el último viaje posible. A los dos les dio todas las ventajas que un torero de la inteligencia de El Juli puede dar a un toro. Con los dos se fajó en los medios sin red ni más apoyos. Con los dos estuvo firme de verdad.

Una firmeza flexible. No el encaje forzado que a veces provoca el toro que reniega, se para o no llega, sino una forma de consentir que convence a muchos toros. Y en este caso mucho más al quinto. Un toro muy astifino que de salida parecía echar fuego por los ollares, un bólido, pero en la muleta, sometido en solo cinco muletazos primeros, remoloneó y, sin llegar a pararse, se rindió. Miraba mucho, pero como si fueran miradas para averiguar quién era el que estaba delante o para saber por qué el quien de turno lo obligaba tanto en tandas ligadas que, sin perder un paso Julián, hubo que cobrar en dos y hasta tres tiempos. No repetía el toro si no se tiraba de él como con gancho rastrero.

La faena fue larga, pero intensa toda entera. La banda, que le había negado a El Juli la música en el segundo toro, se arrancó al fin con una versión antológica del Suspiros de España. A sus acordes, y al calor del jaleo de óles y bienes, la gente de tendido parapetada bajo paraguas, ni una pizquita de sol en toda la tarde, El Juli se vació y explayó en toreo enroscado, en los cambios de mano por delante, puro temple. Toreo variado con muletazos tan de sorpresa como dos molinetes de recurso clásico y no de refugio. Hubo clamor, costó cuadrar al toro, la estocada cayó trasera y, en tablas, el toro no descubría. El primer descabello fue letal. Cuando rodó el toro, la gente se puso de pie. Acababa de sonar un aviso.

La prodigalidad fue manifiesta en el toreo de capa. Lances suaves en el recibo del segundo, siete, y un quiete de chicuelinas ajustadas, de manos bajas. Dejó al toro en suerte para la segunda vara con una larga genuflexa. El quinto galopó de salida y las verónicas de saludo fueron ocho cosidas y abrochadas con dos medias, la primera clasicista y la segunda, envuelta. En el quite, volvió a torear Julián a cámara lenta. Todo lo hizo muy despacio. Muy despacito.

Postdata para los íntimos.- Durante la reforma del Donald que duró un par de meses, la receta de la mayonesa se guardó en una caja fuerte y, por lo visto, el cocinero juró ante notario no desvelar el secreto, Han intentado copiar la mayonesa. Mariano ha tenido que dar largas en la cadena SER cuando fue literalmente interrogado por Gema Nierga y sus cocineros de los lunes.No soltó prenda, dio pistas falsas.
Después de la reforma, Mariano hizo una revolución: acabar con los chalecos de camarero, que en Sevilla son como uniformes militares,y vestir a todos con tirantes franceses, y empezando por él mismo. En la planta del comedor sigue presidiendo las reuniones la cabeza de un toro bastante menos astifino que cualquiera de los de la corrida de esta tarde. Hay alguna rancia foto, pero solo con mucha agudeza puede adivinarse que en esta casa se militó en las filas de Pepe Luis Vázquez. Solo que en ninguna de las cuatro fotos mural de la escalera está Pepe Luis de tamaño natural, y sí Manolete. Y Belmonte. Y Rafael el Gallo.
La estatua de Pastora Imperio, casada con El Gallo y separada luego, en la calle Tetuán es,dentro del género del hiperrrealismo de bronce, bastante airosa. En las memorias de Morla Lynch, el cónsul de Chile en Madrid durante los casi tres años de la guerra de España, aparece Pastora Imperio con mucha frecuencia. Debió de ser un personaje único.
La Plaza Nueva no es el centro de Sevilla, porque Sevilla no tiene,que yo sepa, un punto central, pero lo parece. La gente pasa y cruza, pero no se queda. Es una plaza peatonal, dispensador de más de cien bicicletas de uso público, cabecera del tranvía que va hasta San Bernardo. En los cuatro parterres de flores han sembrado geranios que ya están en flor. De una fuerza especial. Las palomas no picotean las hojas. La alineación de palmeras y plátanos de paseo es original. No sé si acertada. La entrada del Ayuntamiento, que es su parte trasera, está casi oculta por el ramaje de los plátanos y la fronda de las palmeras americanas y canarias. Los farolos o faroles que circundan la estatua del Rey Fernando, son de dudoso gusto. La estatua es buena y sus pedestales, distintos. Y la cancela que protege estatua y pedestales. Y las cadenas que separan la cancela del resto de la plaza. Si llueve, el piso es una pista de patinaje. Según la placa del Ayuntamiento, la altura de Sevilla sobre el nivel del mar medido en Alicante es de 9,1 metros. Nada.
Me ha parecido ver que en el Barbiana hay menos gente que el año pasado. El toro del Barbiana no es mayor ni menor que el del comedor de invierno del Donald. Y ahora ponte en invierno tirantes para atender a la gente de la barra. ..

 

Última actualización en Jueves, 27 de Abril de 2017 21:00